Derrota deportiva, por qué

Va llegando la madrugada sobre Sevilla, y el viejo club de Nervión cae justamente ante el Sporting de Braga. La música de Händel dejará de sonar en el coliseo del Sánchez-Pizjuán a lo largo de la temporada comenzada. Dice un dicho portugués que Lisboa presume, Fatima reza, y Oporto y Braga trabajan. Es verdad que para que la belleza de Lisboa esté a los ojos de quien quiera contemplarla, palparla, es necesario que mucha gente haya laborado bien durante mucho tiempo, y haya sido capaz de conservarla y expandirla generación tras generación. Una de las virtudes de los portugueses, "el pueblo tranquilo" como lo definió Ortega, es que sabe darle tiempo al tiempo. Las prisas ya lo atestigua el aserto castellano "son malas consejeras".

El Sevilla, desde una parte de su afición hasta su Consejo de Administración, pasando por jugadores y cuerpos técnicos, y el entorno mediático y social, desde septiembre de 2007 se ha envuelto en una espiral de velocidad desmedida. La asimilación del éxito, de los logros, es clave para reeditarlo cuando todas las circunstancias lo hagan posible fruto de un trabajo arduo, sentido y concienzudo un tiempo después. Ayer, aún con 0-0, el magistral D. Andrés Palop, en una vaselina desde el centro del campo que iba a fuera, sin necesidad se precipitó y provocó un córner. El mismo no tuvo consecuencias en la jugada posterior; a la larga como el resto de acciones precipitadas de sus compañeros, sí.

Retrotrayéndonos unos meses atrás, la zurda del 16 de Capel, como la de diamantes de Puerta, llevó a la Gloria al Sevilla con su gol en la final de Copa del Nou Camp. Entonces, se desató la euforia en el sevillismo consumada con el golazo lleno de furia, de convicción y de talento de Jesús Navas. Parte de la afición sevillista aún resacosa del empacho de títulos de los últimos años, no bien digerido, había incurrido en el error de pensar que la plata de las copas era la de más calidad. Para seguir creciendo, primero es necesario poner una filosofía de gestión que siga innovando y acertando en más e importantes decisiones que equivocaciones provoque. Y como también remarcaba Ortega, lo fácil es errar.

Segundo, la administración de los recursos es fundamental. Por ello, el Sevilla necesita entrar la mayoría de las temporadas en la Liga de Campeones, si quiere formar parte de la elite, del top ten del fútbol europeo. Afortunadamente, tiene recursos económicos que le permiten tener un plan B, maravillosa realidad por cierto volver a jugar en Europa por 7ª temporada consecutiva a través de la Europa League. El Sevillla F.C. a diferencia de Real Madrid o Barcelona, u otros grandes de Europa, no cuenta con los recursos para volver a tener una plantilla campeonísima en dos años. Sin embargo, con paciencia, humildad y autocrítica constructiva es posible. Hay cimientos, hay que consolidarlos y tomar nuevo rumbo. Ya en su día Don Roberto Alés cuando tomó el timón de la nava habló claro, y desde esa honestidad comenzó a germinar una semilla que en la última década ha mostrado su hermosura por los campos del orbe futbolístico.
Una pregunta que también dejo en el aire, ¿se puede seguir permitiendo la provincia de Sevilla dos equipos en la máxima competición? ¿Qué consecuencias está teniendo esa realidad -llena de cainitas posturas que debiéramos erradicar- para el crecimiento de una institución futbolística de primer orden mundial? ¿Qué repercusiones socioeconómicas está teniendo y tendrá la carencia de ese embajador futbolístico para la ciudad de Sevilla y para Andalucía? ¿Es lo mismo para España tener 3 que cada 4 exponentes solventes en la Liga de Campeones?

Una derrota, una eliminación, descubiertos los errores cometidos de un tiempo a esta parte, serán las nuevas estructuras desde las que se puedan edificar futuras victorias, alcanzar objetivos a medio y largo plazo. Era imposible competir por tres competiciones de la exigencia de la Liga de España, de la Liga de Campeones y la Copa del Rey -con el cuadro que le tocó superar para ser campeón- cuando desde finales de noviembre y diciembre de 2009, el equipo sevillista veía desatarse entre sus jugadores una plaga de lesiones que durante 4 ó 5 meses, tuvieron a una media de 8 a 10 futbolistas fuera de combate. Eso no lo aguanta a día de hoy ninguna plantilla, ninguna institución deportiva, independientemente del deporte del que estemos hablando. Lo pagó el equipo, el club, con una pérdida de su capacidad competitiva frente a los colosos europeos y españoles, con los cuales había estado pugnando digna y brillantemente hasta ese momento. Y un buen y competente profesional, hombre de la casa, Manuel Jiménez, fue señalado como el responsable principal. Un error más, una falacia popular y oficialmente admitida.

De esa y otra serie de circunstancias seguiremos tratando en futuros escritos. Para alcanzar nuevamente la claridad, la luz, toca arremangarse, ir encontrando información valiosa de la que no lo es, y tener la voluntad, la lealtad y el compromiso de volver a ser un equipo en el terreno del juego, en el vestuario, en la grada, en la calle, en los despachos.

Felicidades a la afición del S. C. Braga y a su equipo por hacernos disfrutar del buen fútbol en la noche de ayer.

Firma un sevillista que sigue creyendo en un sueño que nació el 14 de octubre de 1905

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