El pacto gubernamental vasco, un modelo

Las elecciones de 2009 al Parlamento vasco, una vez realizadas las negociaciones entre partidos, introdujeron una nueva realidad política desconocida desde 1978. PSOE y PP habían optado por cogobernar en equipo. Se abría así una puerta para la esperanza ante las circunstancias de las Vascongadas y del resto de España. Cuando el segundo año de la legislatura se está cumpliendo, múltiples circunstancias y nuevos logros muestran que fue una inteligente opción. Los dos líderes y sus respectivos equipos de trabajo fueron capaces antes y después de elaborar un programa conjunto de proyectos a poner en práctica. Están imperando las necesidades de la mayoría de la sociedad vasca y con ella se está beneficiando la sociedad española. El clima social se está regenerando poco a poco. Buena parte de los medios de comunicación de ámbito nacional están ofreciendo una imagen más libre, plural y real de la integración histórica e indisoluble del País Vasco en su circunstancia española.

Desde hace décadas, cualquiera que camine, por ejemplo, por las calles céntricas de Bilbao, verá raíces claramente españolas y europeas: las referencias al Camino de Santiago; su Catedral gótica –en cuyo altar de la nave central preside la Virgen del Pilar, y en otro un cuadro con la imagen de la Virgen de Guadalupe–; la vida de su mercado de abastos central; el castellano es la principal lengua vehicular; o su periódico de más solera es el Correo español del Pueblo Vasco.
Cuando hace unos años, trabajadores y empresarios dijeron al unísono no al plan soberanista del PNV que lideraba Ibarretxe, y a esa postura se sumaron bancos y cajas de ahorro, la realidad vasca española empezaba a establecerse con libertad, constancia y sentido común. Y eso es ser español a la manera vasca, como también, por citar otro caso, hay un estilo de ser español de los andaluces.

El nuevo horizonte abierto desde las citadas elecciones de 2009 están confirmando esa hoja de ruta: seguir siendo españoles el 97% de la sociedad vasca. Allá se llaman anchoas a los boquerones gordos de las costas del Golfo de Cádiz; pinchos a una manera diferente y complementaria de entender la tapa; si vamos al pueblo de Juan Sebastián Elcano –Getaria– encontraremos en su hermosa iglesia gótica un cuadro copia exacta de la Virgen de la Antigua de la catedral de Sevilla…

Cuando Ortega en 1914 en la afamada Sociedad El Sitio de Bilbao dio su célebre conferencia Nueva y vieja política, estaba proponiendo una manera más cabal, justa y democrática de vertebrar y organizar la sociedad y su vida política. Casi un siglo después, los actuales cogobernantes de esa maravillosa Comunidad Autónoma que es el País Vasco nos están mostrando el camino de cómo es posible respetar los puntos de vista del otro, y hallar en lo que nos une las raíces de un proyecto común. Están innovando, haciendo ciencia política y social, desarrollando un nuevo estilo que respeta las tradiciones que merecen la pena.

Dentro de esa maraña de informaciones, desinformaciones, de intereses creados que ciertos políticos y medios de comunicación han convertido la vida sociopolítica española de la última década, a finales de diciembre de 2009, CIU-PNV-PP y PSOE alcanzaron un programa europeo para la presidencia española de la Unión Europea. A principios del verano que concluye, ha habido un acuerdo de estado en nuestro sistema de cajas de ahorro. Y las posturas en materia de salud están muy cercanas –ojalá terminen de cuajar–. ¿Por qué no seguimos esa senda? Es el camino del consenso de la transición. Hace unos años, Alfonso Guerra al presentar sus Memorias, primero en el programa de Sánchez Dragó, y luego en el de Javier Cercas, nos hacía una profunda reflexión nacida en la autocrítica sobre su trayectoria política: ¡qué diferente, para mejor, hubieran sido estas casi tres décadas de la democracia española, si ellos –el PSOE de su generación– hubieran entendido en toda su magnitud la talla humana y política de D. Adolfo Suárez.

Una rosa lanzó a las nuevas generaciones con ayuda de una gaviota que os la posa sobre vuestras manos: ¿por qué no escuchamos a los mayores con experiencia para aprender de sus errores reconocidos, y seguimos consolidando sus indudables aciertos? Continuaremos…

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