Escenas desde la sierra de Toledo II

Allí, lejos de la macro urbe que los vio transitar la tarde anterior, los dos amigos caminando iban a la lumbre de la conversación sincera y variada poniéndose al día. La tertulia a tres del día anterior en el salón de la vivienda en el barrio de Manolito Gafotas se había convertido en un intercambio, en una escucha de dos, en la que el mágico tercero, y otros colegas y otras vivencias estaban presentes. Habían vivido tod@s ell@s la década posterior a su final universitario, aunque nunca se deja de ser tal cuando la Universidad forma parte de la vocación de la vida. Por ello, el cariño, la admiración y las cornadas de la vida postuniversitaria estaban presentes. Sin embargo, frente a los momentos de desazón, de dudas y de amargor, seguían optando por reencontrarse con el camino de la felicidad, que como siempre viene de la mano de las pequeñas alegrías cotidianas. Y de sortear los obstáculos y las putadas que cada cual se va encontrando.

Esta generación, nacida en los años de la transición, tenía varios retos que sacar adelante, o cuando menos intentarlo. Uno que cualquier hij@ de vecin@ pudiera vivir dignamente de su profesión vocacional, sin tener que estar sometido por el yugo de gente que aún no dio por finalizada la etapa predemocrática. Parecía que la cultura caciquil iba impregnada en el ambiente, y o bien querían que fueran becarios eternos; o bien técnicos de 2ª toda la vida. Miren para eso ya tienen los libros de historia de cualquier país europeo, o la famosa serie de novelas de Gabo en la que éste retrata a los dictadores de allende del Océano.

Como están llegando esos jefes profesionales a su ocaso laboral, y están más cerca de vivir la jubilación, una recomendación: váyanse a una buena librería de su ciudad, pregúntenle al curtido librero o a la inteligente asistenta. Hagan acopio de esa buena recomendación de títulos y luego dediquen parte de sus majestuosos salarios en comprarlos. Además estarán ayudando a la economía española a superar la crisis.
A los descendientes de aquellos por motivos de sangre o simplemente porque llegaron a esa empresa tras superar el proceso de selección, y que ocupan o aspiran a alcanzar el trono del Director General a punto de jubilarse, una advertencia: igual cuando se cansen de echar a gente competente de la empresa que dirigen, solamente quedará un puesto libre. ¿Saben cuál?

Frente a ese escenario socio profesional, adobado por el amor a una longeva hipoteca aquellos que se sometieron a la influencia de su entorno, un guiño: váyanse a cualquier paraje cercano, a media distancia, y rompan con la monotonía de la vida rutinaria. Dejen como aquellos tres que la naturaleza en su estado vital les hable, les sorprenda. Enamórense de un castillo que piedra a piedra, con adobe de barro, agua y unas piquetas de acero, desde el siglo XII nos habla.

Y allí como aquellos españoles que comenzaron a cambiar la historia de su país y a ser mariposas con influencia en el mundo en el primer tercio del siglo XX, los dos amigos iban bebiendo la paz que regala la vida cuando se vive con ojos y actitudes diferentes...

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