Los peligros de las estadísticas, sus reversos (I)

Las estadísticas desde hace décadas se han convertido en un recurso muy utilizado por las instituciones políticas, empresariales, financieras, sociales, deportivas, mediáticas... Ayudan a aportar datos valiosos acerca de las realidades humanas y sociales investigadas. Sin embargo, también ofrecen sus peligros cuando o bien han sido científicamente mal realizadas. Y, por tanto, sus resultados y los análisis extraídos parten de datos numéricos erróneamente obtenidos. O bien, aquellas otras que conscientemente han sido manipuladas por quienes las han realizado o por quienes las difunden y utilizan con fines retorcidos. Pero, más allá de estos dos supuestos, hay otros peligros de gran calado humano sobre todo para la sociedad de masas y la repercusión sobre la opinión pública y privada difundida desde los medios de comunicación. ¿Cuáles son esos peligros? ¿Qué alcance tienen? ¿Cómo es posible descubrirlos, detenerlos y vencerlos? Aunque en próximos artículos los iremos desgranando, vamos a apuntar algunos en éste.

En el mundo de la empresa, por ejemplo, se tiende excesivamente en demasiadas entidades a acudir a los datos estadísticos para justificar y valorar los buenos, excelentes, normales, malos o pésimos resultados de la institución en un año. Sin embargo, siendo conscientes de que son necesarios los números estadísticos para conocer parte del estado real de una empresa, cuando esas variables y esos ratios se analizan desde una óptica solamente resultadista de números verdes o rojos, las estadísticas a medio y largo plazo se convierten en un arma de doble filo muy peligrosa. Es más, incluso los mejores resultados verdes o beneficios que una institución empresarial puede alcanzar en un año, o en un largo periodo de su historia, también encierran lagunas que han de ser detectadas. ¿Por qué? ¿A qué tipo de carencias o lagunas nos estamos refiriendo?
Por citar un caso, al estado de ánimo de sus trabajadores. Al ambiente laboral reinante entre los compañeros, desde los máximos ejecutivos, hasta el personal de base pasando por los mandos intermedios. Ya estamos viendo en los últimos dos años, como gente muy valiosa de cualquier sector empresarial han renunciado a sus brillantes carreras profesionales en una empresa por el tipo de vida que llevaban. O incluso casos aún más dramáticos de algunas personas que han llegado a quitarse la vida. ¿Recuerdan la magnífica película de Kramer contra Kramer? ¿O la más reciente Los lunes al sol?

Si nos detenemos ahora a sencillamente esbozar las realidades de algunas empresas de la nueva economía que están estableciendo un sistema de trabajo en red, y que están viendo como sus resultados crecen de manera notable, también como consecuencia de ser sectores emergentes y con poca competencia, hay datos estadísticos y no cuantitativos, que también requieren ser descubiertos y enjuiciados. Por ejemplo, la calidad y transparencia de la información que se transmite entre sus miembros, especialmente entre sus mandos ejecutivos y el personal de base. Cuando el estrés, los hábitos laborales adquiridos, o la falta de una filosofía de trabajo en equipo bien definida, hacen acto de aparición, los datos estadísticos de la empresa no contabilizados ahora, a medio y largo plazo emergerán con una información extraordinaria: los errores del pasado como consecuencia de no escuchar a quien pone el dedo en la llaga. ¿Qué hay que hacer para descubrir esa realidad y que realmente sea tenida en cuenta? A veces, actuar desde el silencio, el pasotismo. En otras, ir poniendo en alerta de manera continua y pesada a los causantes de esa realidad creciente. No tengan prisas, en próximos escritos descubriremos más…

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