Para l@s autónom@s impacientes

L@s autónom@s viven conociendo la inestabilidad, ya sea económica, financiera, de clientes, de procesos de producción o de servicios, etc. Sin embargo, cómo afronten la misma les otorgará o no una vida profesional y personal estable, equilibrada, o infeliz.
Qué hacer si además son personas que están comenzando su trayectoria. Hacerse acreedores de la calma, de la paciencia. En esa cualidad han de pasar de ser aprendices a ser maestr@s. Eso exige esfuerzo, constancia, capacidad de superación. Tener a las pocas e imprescindibles personas alrededor capaces de compartir esos momentos y saber valorarlas antes, durante y después por el apoyo recibido. Disponer de los recursos básicos mínimos para abordar y superar la travesía por el desierto. Y, si los resultados primeros tardan en llegar, con frialdad mantener la llama de la ilusión y analizar cada logro alcanzado.

Si la persona autónoma, en su tránsito por el desierto hasta el primer oasis, ha ido desde concebir el modelo de negocio hasta que los primeros potenciales clientes te llamen recabando servicios, productos, reuniones de trabajo; la llama del fuego olímpico está reservada a ti. La portarás y harás que viaje por nuevos territorios cada vez que tu negocio se expanda. Son señales claras de que estás saliendo a flote, que estás cursando con brillantez cada etapa de la primera hoja de ruta.

Y no olvides el valor de descansar, de disfrutar de los días en los que se está a la espera de novedades. Ya no son jornadas de horarios fijos como quienes se dedican a trabajar para otros o en puestos de la administración. Eres dueñ@ de tu tiempo, por tanto, aprovecha cada rato o cada día extra de descanso y vacaciones porque son vivencias maravillosas. El apoderarse de ellas te permitirán tener fuerzas extras para cuando el futuro te las demande.

Continuaremos...

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