Va por ti, Antonio

Desde que acaeció el pasado sábado la terrible caída sobre el césped y los acontecimientos se fueron sucediendo, he tenido presente una entrevista que Alberto Moreno le hizo a Manolo Jiménez en el programa En corto hace unos años. En un momento de aquel programa de Sevilla Fútbol Club Radio, Manolo Jiménez definió a Antonio Puerta con esta anécdota: había tenido Antonio una gastroenteritis durante toda la semana. Evidentemente no estaba preparado para jugar por un doble motivo: primero, porque físicamente aún arrastraba las secuelas de la gastroenteritis. Segundo, no había entrenado con el resto de compañeros durante la semana. Esto último era menos importante, porque cuando se juega y se entrena con amigos desde hace años, uno tiene asimilado todo cuánto es necesario para aportar su grano al equipo.

Aquella semana, el Sevilla Atlético tenía sensibles bajas en la banda izquierda por motivos de lesión y sanción. Entonces, el maestro de canteranos que es Manolo Jiménez, se puso delante de Antonio Puerta y le pidió que jugara al menos durante la primera parte de aquel partido.
Y Antonio Puerta jugó aquella primera mitad. Y llegó la hora del descanso. Nuevamente Manolo Jiménez , ya dentro del vestuario, le pidió unos minutos más. Y Antonio Puerta no solamente le regaló a su técnico y a su Sevilla Atlético aquellos minutos, sino que incluso fue capaz de entregar unos minutos extras, hasta que ya deshidratado le pidió el cambio a su entrenador. Éste sabía que el niño de Nervión ya lo había entregado todo por aquel sentimiento y escudo sevillista.

Hace unos minutos, consolándonos unos a otros a través de los teléfonos, los mensajes, las anécdotas de nuestra radio, nuevamente esa pareja inseparable que conforman Alberto Moreno y Manolo Jiménez, han hablado sobre Antonio Puerta. La sencillez, la humildad, el trabajo, la nobleza, todos esos valores adornan a Antonio Puerta. Y, ahora, hablo en presente, porque si existe la otra vida, él ya estará disfrutando de la misma y estará regalando su compañía a los del Tercer Anillo.

Echo la vista atrás, y los recuerdos sobre la noche del domingo en el Sánchez Pizjuán se suceden cómo la capacidad del Sevilla para hacer ocasiones de gol. Antes de que cayera a nuestro césped, me llamó la atención que no llegaras a cubrir el centro del extremo. Me extrañó aquello. De pronto miré a mi izquierda, hacia la esquina del córner de Gol Sur, como no queriendo ver lo que estaba sucediendo. Volví mis ojos hacia el centro del área y vi a Keita echarse las manos a la cabeza desde el borde del área. A continuación, prolongué la mirada y vi a Drago atender a un compañero. En esos instantes de tensión, angustia, desde mi asiento en Fondo no atisbaba a saber quién era. Me asusté y empecé a hacer el recuento de los futbolistas del Sevilla. Caí en la cuenta de que se trataba de Antonio Puerta. Aunque no lo viví, inmediatamente pensé en la figura de Pedro Berruezo, aquel otro sevillista que murió con la camiseta en su pecho. Esa historia tantas veces escuchada de la voz de mi padre, de sus amigos y leída en algunos periódicos.

Los minutos que transcurrieron hasta el descanso, los pasé preguntando a los conocidos y a algún amigo que estaban con los cascos e informándonos del estado de Antonio Puerta. La primera noticia que recibí, comentaba que se podía tratar de un ataque epiléptico. Ojalá hubiera sido eso. Pero no, mi amigo Alberto desde su casa, donde disfrutaba de nuestro equipo, me llamó y me terminó de dejar helado: han dicho en La Sexta que ha sufrido varias paradas cardíacas. Entonces, deseé que todavía Antonio no se uniera a nuestra gente del Tercer Anillo. Aquella a quienes una vez más habíamos recordado con una emocionada oración antes del comienzo del partido, rematada con una gran ovación.

Durante esta mañana, mientras trabaja, en algún momento me he conectado a varias webs para saber de tu estado, Antonio. Conforme las horas pasaban y no aparecía el parte médico de primera hora de la mañana, y el del mediodía se hacía de rogar, las sensaciones intuitivas empezaban a golpearme. Cuando escasos minutos antes de las tres y a punto de salir del trabajo, he visto el nuevo parte de los doctores, solamente era cuestión de esperar el fatal desenlace.
Pero, por mi forma de vivir, por ser cristiano, por experiencias de dolor vividas, me resisto a pensar y creer que todo quede aquí. Si los sueños se cumplen, tú estarás viviendo el sueño de la otra vida a estas horas. Gracias Antonio por ayudarnos a los sevillistas a ver cumplidos muchos sueños, y mientras tú vives en el Tercer Anillo, nosotros nos encargaremos de transmitir tu legado sevillista.

Comentarios

Entradas populares