El arte de besar

Uno de los momentos de mayor tensión y a la vez de mayor sosiego, una vez superado, es el del primer beso a la persona por la que se siente una atracción especial. Esos minutos previos a la primera caricia están acompañados de pensamientos y sentimientos que se agolpan en la persona que decide tomar la iniciativa. Todo hace indicar que será una acción recíproca, pero si el destino quiere que no encuentre la respuesta buscada, ¿qué sucederá?

Ante ese panorama es importante ver las reacciones previas de la persona a quien se va a besar. Sus miradas, sus gestos, nos aportan una información sumamente valiosa. Si durante esos instantes anteriores, ella o él nos miran con insistencia entre los ojos y los labios, subiendo y bajando su atención hacia los nuestros, entonces ha llegado el momento de ejecutar el beso. La dulzura y la alegría que exprese su mirada, de ser así, también nos aporta sensaciones que indican el deseo de ese ser humano por recibirlo y darlo.

Una vez disfrutado, tanto quien tomó la iniciativa como quien la acompañó, entran en un nuevo estado de complicidad. La calma, la relajación, entran en escena. Se trata a partir de ese momento de mantener el climax recién inaugurado y de ir dándole cuerpo a la nueva intimidad de dos.

Comentarios

  1. Ah, pillín, tú siempre haciendo de las tuyas. ¿Esta entrada te la inspira una dama turgente y sonante o una destilación ideal del bello sexo?

    The Canarian

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Os animo a que comentéis los artículos y que entre tod@s hagamos de este blog un lugar de encuentro y debate serio y participativo, siempre respetándonos. Propón temas sobre los que escribir.

Entradas populares