La tensa espera

Está el día que no se termina de decantar, si el encapotamiento culmina en lluvia. Si la neblina se torna en tarde soleada de otoño. Y mientras tanto, el que trabaja duramente, espera tras las consultas hechas a primera hora de la jornada la resolución de las altas jerarquías. Como el día, primero, toca saber qué día saldrá la noticia. Espera al menos saber mañana qué jornada será. Ojalá el maestro Larra no reviva con demasiada fuerza. Porque de hacerlo será bueno dejar caer la posadera en sillón cómodo. Luego, cuando la noticia cuelgue con su cuerpo legal, tocará resolver el mayor grado de indeterminación al que cualquier persona se enfrenta: el del 50%. Ese encierra, un 50% del sí, y otro 50% del no.

Suena la música flamenca mezclada con rock y pop de fondo en homenaje a Silvio y Sacramento con ritmo de swing. ¡Qué lujo escuchar a una buena banda en una bodega de Jerez! Tal vez en la letra de la canción resida el secreto para convertir la tensa espera en un ejercicio de hedonismo placentero que haga buena la frase hecha verso musical "porque solo con tu gracia... la vida se pueda soportar..."

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