Tiempo de lluvias, tiempo de cambios

Jueves de cielo gris plomizo que anuncia lluvias. De olor a pimientos rojos y verdes asándose en la parrilla. Puede cambiar el color de la bóveda que tenemos sobre nosotros, pero no tiene porque variar el estado de ánimo. Es más, a aquel refrán popular "al mal tiempo buena cara", le podemos encontrar variantes. A veces para volver a disfrutar de algo, de alguien, es necesario conocer los otros matices de la realidad, las otras caras, otros mundos, para no empacharnos y sacar mejor jugo a cada circunstancia.

La lluvia cuando no es diluvio ayuda a la mente, a los cuerpos, a recogerse y entregarse al trabajo, a la meditación serena, a disfrutar de la intimidad en el hogar o en un buen Café. Ver caer el agua a través de la ventana, percibiendo como las gotas convertidas en regueros descienden por el cristal, aporta sosiego, fuerza interior. El caldo de un buen cocido se convierte en compañero necesario de viaje de ese día.

Cuando todo eso ocurre, salvo para los que tienen la adicción de salir a diario a buscar su reencuentro con la cerveza de barra de bar, se percata un@ que la vida puede ser muy diferente si se introduce el carácter polifacético en la trayectoria personal. Es como el temple en el toreo. Entre cada tanda, darle tiempo al toro, al público, a uno mismo, para que el cuadro recién rematado sea asimilado por toda la gente que participa. Entonces, es posible saborearlo y coger impulso, nuevos bríos, para lanzarse con ritmo equilibrado hacia la nueva meta.

Comentarios

Entradas populares