Transformar actitud en aptitud

La calma que transmite su estado de ánimo se transforma cuando se sienta frente al teclado del ordenador. Entonces esa paz se impulsa desde la fuerza que sus manos transmiten. Su ilusión, su deseo por escribir le llevan a intentar convertir esa actitud en una realidad hecha con coherencia, estilo propio y una sensibilidad diferente para ver la vida, el mundo. No es fácil, el proceso de escribir encierra numerosos vericuetos que son necesarios descubrir, descifrar a diario. Cuando alguien gentilmente le lee, y esa persona vuelve a hacerlo otro día, la satisfacción crece. El esfuerzo se da por recompensado.

Sentarte cualquier mañana frente a la computadora implica un reto. Por la tarde, cuando mira hacia lo escrito unas horas antes, siente la sensación de haber cumplido con el sueño cotidiano, con el reto marcado. Y comienza a meditar sobre el tema a escribir la jornada siguiente. Las señales digitales o las manecillas de los relojes van moviéndose y su cabeza está en ese proceso de introspección al que le concede ratos de descanso. A veces, antes de la cena, ya ha encontrado el tema siguiente. A veces, tumbado en la cama de madrugada halla el título que le lanza al argumento.

Como un/a bebé cuando sus mayores le felicitan porque ha hecho cualquier progreso, y aquellos le corresponden con una sonrisa, un hurra o un detalle el esfuerzo que le ha llevado a hacer bien algo; el periodista, el escritor, la editora, siente dentro de sí la alegría de haber cumplido con sigo mism@ y con l@s demás.

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