El buen cine, escuela de vida

Don Julián Marías siempre fue un enamorado del buen cine, lo que le hizo ir a las salas cinematográficas con frecuencia, sobre todo en las décadas en las que fue profesor universitario en los Estados Unidos, y ser un excelente crítico de este arte. Dada su vocación filosófica y su filosofía, centraba la atención en el comportamiento de los personajes y en la historia humana que se narraba audiovisualmente. 
Cuando nos sentamos en el patio de butacas, y nos encontramos ante un buen guión completado por una actuación excelente del grupo de actores, sentimos como la vida de esos personajes pasa delante de nosotros. Lo que dota de credibilidad a toda cinta es esa capacidad de todo el equipo de rodaje para hacernos pensar, sentir, que el argumento contado está pasando. De esa manera, la película se hace vital, trasciende los límites de la pantalla y de la propia sala, y el espectador siente dentro de sí que eso está ocurriendo en la vida real. Se universaliza porque quien la contempla, palpa que eso le podría ocurrir a su persona, o a gente a la que conoce. Se humaniza porque el cine como la literatura forman parte de la ficción real de la vida.
En los últimos años, superada la crisis de las salas como consecuencia del video y luego del DVD, y por la aparición de nuevos hábitos de ocio, el cine está viviendo una nueva etapa de crecimiento con propuestas muy diversas. Hemos de matizar que la disminución de los espectadores en las salas durante aquellos años, sin embargo, se equilibró con el alquiler y la compra para visualizar en los domicilios, en los foros cinematográficos, o en los centros sociales y educativos, entre otros lugares.
¿Por qué eso está ocurriendo? Son varios los motivos que dan consistencia a esa realidad. Ahora quiero que pongamos el centro de atención en uno en particular: el conocimiento de otras culturas, de otros pueblos, de otras formas de vivir. Si logramos que esa nueva trayectoria fructifique, si hay amplitud y altura de miras, el buen cine se puede convertir en un recurso clave para que la humanidad se haga más justa, comprometida y solidaria. Será en ese momento cuando la persona aprecie que lo que está viviendo otro ser humano, para bien o para mal, le puede ocurrir a ella o alguien querido. Y convertirse así en una fuerza motriz para provocar que los comportamientos evolucionen, los hábitos de vida cambien, y que las creencias maticen sus posiciones. 


http://www.rtve.es/mediateca/audios/20110105/dias-como-hoy-bossa-nova-jayme-marques-vivo/980747.shtml

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