El escaparate de Facebook

Durante siglos, la gente ha salido a las calles para hacer su vida diaria y relacionarse en los lugares públicos, en los ámbitos privados y en los centros de trabajo. Desde la aparición de nuevos recursos, como Internet, han aparecido como todos sabemos nuevos foros de encuentro. Uno de ellos es Facebook, del cual en el último año se ha estrenado hasta una película. Por cierto, según se cuenta en ella, la pugna de intereses entre los socios del invento llega a enfrentarles como en su día le ocurrió a Gutenberg con sus compañeros en el negocio de la imprenta. Cuando las ambiciones económicas o de egolatría empiezan a desatarse, estas rompen las buenas relaciones y los intereses comunes que dieron vida a cualquier proyecto.

¿Qué se observa en las relaciones entabladas a través de Facebook?

  • Se retoman relaciones de amistad cuyo grado de implicación y compromiso varía según las circunstancias personales y la generosidad entre las personas implicadas. La nueva altura de la vida que nos proporciona la experiencia, si ésta ha sido digerida y asumida con un nuevo punto de madurez vital, permite que l@s implicad@s valoren con mayor importancia ese vínculo amistoso. Pero también puede ocurrir lo contrario, que el paso del tiempo y la distancia por circunstancias de la vida, transforme la antigua amistad en una simple relación entre conocidos.
  • Las relaciones entre simples conocidos del pasado entran en un estado que oscila entre los saludos de cortesía hasta generar nuevos lazos de amistad. Vemos en este tipo de situaciones humanas el proceso inverso que presentábamos antes. 
  • La soledad no deseada o el estado de insatisfacción personal lleva a relacionarse con gente desconocida. Esto es consecuencia de no encontrar la persona que vive esa coyuntura a la pareja; al amigo; o al entorno familiar, vecinal o profesional, propicios con los que poder desarrollar su vida como ella proyecta en su mente, en su proyecto vital. En esos casos, el ser humano sale de su zona de confort, que ha dejado de serlo por causarle desilusión, decepción, aburrimiento o apatía, y se arriesga a intentar conocer a otro sujeto, a otra gente, otros lugares. Este tipo de nuevas relaciones generan nuevas redes de encuentro y de desencuentro. 
  • Las instituciones, las empresas, optan por estos canales para generar nuevos cauces de comunicación y expansión de sus proyectos. Es lo que se conoce desde los tiempos de McLuhan como la aldea global. En función, de los objetivos y de los métodos que se usen en este tipo de relaciones, pueden favorecer un mundo más democrático, coherente y generoso, o generar nuevos focos de caciquismo, irresponsabilidad y egoísmo.
Cuando pasen unos años, unas décadas, y echemos la vista atrás de cómo Facebook entró en nuestras vidas y cómo lo hemos utilizado, ojalá podamos decir que mereció la pena el viajar a través de él. Reviviremos otra vez el clásico interpretado por Robert Redford y Barbra Streisand, Tal como éramos...

Comentarios

Entradas populares