¿Hasta dónde llega la influencia de l@s intelectuales coherentes?


Hace años, a finales de la década de los noventa, estudiantes de Doctorado debatían amena y cordialmente sobre el Mundo, la Europa, la España del primer tercio del siglo XX. Uno de ellos, persona con una amplia y reconocida trayectoria humana, profesional y política, lanzó una pregunta: ¿Por qué los Ortega, Unamuno y compañía no pudieron evitar la Guerra Civil? Aquella cuestión sobrevoló el ambiente del pasillo en el que el grupo estaba charlando, esperando la llegada del catedrático para retomar el curso.
La duda era de una profundidad histórica, social, grave. Importante es el número de estudiosos que han enfocado ese asunto desde sus disciplinas de investigación y con sus personales puntos de vista. A raíz de esa disyuntiva, os planteo otro tema presente que nos está afectando a tod@s, ¿qué papel están ejerciendo los intelectuales de nuestro tiempo para intentar paliar, dar sosiego, a la crisis?
Cuando las posiciones se vuelven extremas, la historia nos ha demostrado en numerosas ocasiones, por ejemplo la citada de la Guerra Civil española, que los bandos enfrentados pasan a perseguir a l@s intelectuales que discrepan de sus decisiones y planteamientos. Es muy curioso que en eso coincidan los extremos, lo que evidencia claramente las posturas equivocadas, injustas, de sus posiciones, de sus proyectos. Son posibles terceras vías, medidas y programas de vida que realmente sean viables, que aporten equilibrio a las personas comprometidas y permitan un ambiente social democrático. Julián Marías resumió con lucidez el resultado de la contienda bélica española: los justamente vencidos, los injustamente vencedores.  
Venimos viendo desde hace casi tres años, como buena parte del mundo occidental se ve sometido a carencias sociales, personales, empresariales, institucionales. Apenas algunos países, es el caso de Alemania, logran ver los primeros rayos de luz, de ilusión, de equilibrio, ante tanto desánimo y problema. En España, vemos como los intereses de unos pocos prevalecen sobre las necesidades de la mayoría. ¿Hacia dónde vamos? ¿Realmente merece la pena el mundo que estamos construyendo? ¿Cuáles son las consecuencias de esa huida hacia delante de algunos? ¿Qué papel están desempeñando los medios de comunicación, cuál es su responsabilidad ante esta realidad?
Siguiendo a Marías, no podemos dejarnos vencer por el dramatismo, el desánimo o la desilusión. Toca rebelarse ante las injusticias, ante la falta de compromiso y de coherencia, y exigir hasta hacerles evolucionar a aquell@s que tienen el poder o la autoridad en las tomas de decisiones publicas y privadas. La historia de la humanidad ha vivido momentos de dificultad, crisis peores, y afortunadamente se logró superarlos. 

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