La jodienda de escribir un artículo...

… es tarea complicada si se pretende hacer bien y, por tanto, dignamente. Desde los tiempos de estudiante universitario, nos planteábamos la dificultad que tenía que afrontar cualquier articulista que a diario asume ese reto, ese quehacer profesional. Elegir el tema, desarrollarlo con argumentos sólidos, dar su punto de vista y gustar al lector. Y que el Jefe de Redacción y el Comité Editorial dieran el visto bueno. ¡Cuántas cosas hay que hacer bien para ganarse el pan!, -como cualquier hijo de vecina-.
¿Cómo ser original, ser diferente, marcar diferencias y encima atraer a la persona que lee? Cuando pasa el tiempo y las experiencias profesionales van llegando, el periodista se da cuenta de que es necesario tomar pausas, relajarse, buscar el oxígeno para hacerlo con dignidad. Como sabes, decía Baltasar Gracián lo bueno, si breve, dos veces bueno. Por eso, cuando cualquier ser humano hace un esfuerzo importante en el que pone toda su energía, su conocimiento, su capacidad de aprendizaje, de rectificar, es bueno volver a los orígenes. Para eso, tenemos que asilimar que somos personas, que es conveniente compartir el espacio ganado a pulso durante días, años, de supremo esfuerzo. Y a la vez, dar oportunidades a otr@s que se hayan ganado la posibilidad de experimentar esa posibilidad.
¿Qué aprendizajes podemos extraer de esa experiencia? Recordar el punto de origen desde el que partimos. Ello nos servirá para ponderar el cúmulo de esfuerzos que tuvimos que hacer. La superación de esas circunstancias, y cómo esas han ido evolucionando con el paso del tiempo, y cómo lo ha hecho la gente que teníamos alrededor y aquell@s que han ido llegando. Echar la vista atrás, nos permite como mostró Marías, alcanzar ese punto medio de los balances de nuestra vida, si somos sinceros con nosotr@s mism@s. He ahí donde reside la autenticidad y la coherencia de una biografía. 

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