Vaivenes de la prensa

Hace unas semanas, una importante cabecera periodística de España publicaba una noticia en su portada en la que se hacía eco de que el politono del móvil del Rey Juan Carlos I es la risa de un niño. Como consecuencia de la aparición de esa anécdota en ese medio de reconocida trayectoria, un periodista con su fina ironía constructiva respondía en una red social que si ese medio continuaba por esa senda, él se daba de baja en la profesión. Lo curioso de hechos como el relatado es que desde la aparición de las ediciones on line, otros diarios de ese corte recogen con cierta frecuencia episodios más propios de la prensa rosa. Esa sucesión de acontecimientos nos llevan a plantearnos una primera pregunta, ¿qué está motivando la publicación de esos episodios banales en medios de comunicación serios?
En los últimos años, la prensa informativa de más solera a nivel internacional ve como le afectan nuevas circunstancias, entre las que citaremos la aparición de la prensa gratuita financiada por vía publicitaria; la concentración de los grupos mediáticos en grupos empresariales con planteamientos y objetivos de origen muy distintos; el auge de los canales de comunicación en Internet, y la incidencia de los reality show especialmente en determinados canales televisivos. Podemos ver en sucesos como el que ha dado origen a este artículo, un ejemplo más de la crisis que el mundo está viviendo desde hace unos años. La pérdida de orientación, los intereses cruzados, y la falta de decisión para apostar por unos modelos de información claros, con lo que ello de riesgo implica, provoca que ese aludido medio el mismo día publique en su portada un asunto de enorme trascendencia como es el caso Wikileaks y la frivolidad apuntada. De hecho, esta dicotomía puede dar origen a una consulta a su Defensor de los lectores, para que desde esa institución del propio diario se nos explique qué decisiones han motivado esa línea editorial.
Una segunda cuestión que nace de todo ese proceso es ¿cómo está incidiendo Internet en las ediciones on line de la prensa de calidad? Desde mi punto de vista se está confundiendo la actualización de la información, de la interpretación y de la opinión con las prisas que como sabemos son malas consejeras. No hay que confundir la posibilidad que brinda una edición on line de actualizar lo que se conoce sobre un hecho, con el rellenar huecos. Lo primero permite ahondar en un hecho que se está conociendo, seguir profundizando en las causas, en los comportamientos, que lo han provocado. Lo segundo, por el contrario, genera falta de credibilidad, aburrimiento, y rechazo por parte de los lectores que demandan una calidad.
Eso nos lleva a dos nuevas disyuntivas, ¿hasta qué punto es posible conciliar los intereses periodísticos con los resultados empresariales? ¿Y cómo puede incidir la opinión pública en los contenidos de un medio de comunicación? Dada la gravedad del asunto, en un próximo artículo las abordaremos. Posiblemente como ha ocurrido a lo largo de la historia, cada pequeño y valioso avance que la sociedad, la humanidad, han dado, vaya unido a esfuerzos, a luchas justas, que acaben provocando la eliminación de determinados vicios o hábitos, y su sustitución por conductas más honrosas y democráticas. 

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