Vivir, esa bella dificultad diaria


Cuando se consulta la prensa nacional en los últimos días y semanas, se observa que la situación de nuestro tiempo transita entre el drama y la comedia. Es curioso observar, por ejemplo, los vaivenes constantes a los que se está viendo sometida la situación financiera global a través de sus Bolsas. Esos medios de comunicación se están haciendo eco de la salida de acreedores de algunas empresas constructoras. Un país como Alemania, según cifras oficiales, ha pasado en 2009 de una contracción de su PIB del -4,7% en 2009, a crecer el 3,6%. Se apunta en estos datos sobre la economía alemana que ha sido el mayor crecimiento en los últimos veinte años. Tengamos presente que ese es el periodo que coincide con la unificación con la otra parte del país, la antigua República Democrática Alemana. Nos preguntamos, ¿qué puede estar ocurriendo para que en el Estado alemán se produzca una variación tan significativa de un año para otro?
En términos médicos, sería como pasar de un estado de gravedad a una situación de buena salud. Durante esos doce meses, el conjunto de su sociedad y de sus instituciones públicas y privadas han tenido que esforzarse y tomar decisiones que les están permitiendo transitar de una realidad a otra. Hemos también de tener presente la mejora cualitativa que hayan podido aportar los alemanes del este. Les ha dado tiempo a asumir los métodos de trabajo, las relaciones económicas, y las formas de vida de un Estado social y democrático de Derecho. El resto de Europa, del mundo occidental y de sus compatriotas también les ha ayudado mediante la transferencia de recursos y oportunidades. Junto a ello, la generación que comprende a los nacidos entre los años 1968 y 1982, y la generación que va desde 1967 a 1953, están aportando un plus de nuevo valor añadido. La pregunta que nos hacemos es ¿qué sensación de felicidad cotidiana tiene esa sociedad? ¿Qué punto de equilibrio está desarrollando para conciliar sus actividades profesionales con su vida personal?
Un país con una democracia joven como es el caso de España necesita darse un plus de pausa a la hora de planificar el futuro y de tomar las decisiones pertinentes diarias para sacar adelante las reformas y los planes para salir del atolladero. Sabemos por nuestra historia que existe una cultura muy consolidada de opinar sobre cualquier asunto. Hay que dejar a un lado las posturas soberbias, el excesivo egoísmo, o los afanes partidistas. Es imprescindible dejar trabajar a aquell@s que nos aporten claridad y conocimiento. La suma de demasiados malestares particulares provoca la inestabilidad de la convivencia, de la coexistencia común.
Nuestro mundo, desde Oriente a Occidente, de norte a sur, vive con diferentes filosofías de vida y con ritmos vitales distintos. Y, sin embargo, hay circunstancias que tod@s compartimos: la necesidad de alimentación; de vivienda; de recursos sanitarios; de educación, formación, investigación, innovación y desarrollo; el cuidado del medio ambiente. Son necesarios esfuerzos, una voluntad negociadora de consenso, generosidad para compartir los recursos, y el trabajo en equipo para hallar un nuevo equilibrio global.

Comentarios

Entradas populares