Mensajes de esperanza...


… nos lanza la película Más allá de la vida. Esta cinta que dirige Clint Eastwood y que produce, entre otros, Steven Spilberg, es un canto a la vida. Es un homenaje a las personas coherentes que buscan un sentido a su existencia, a sus trayectorias vitales, y a la de la gente que le rodea a pesar de las penalidades, los obstáculos ajenos, y las crueldades con las que se encuentran. Es un retrato que desde la ficción nos marca una interpretación llena de profundidad, de realismo, del tiempo que estamos viviendo. Es una brillante exposición del buen cine de esta época en el que las historias de vida, las biografías de varias personas de diferentes países y continentes se entrecruzan para mostrarnos todo lo que la humanidad comparte. En la cartelera reciente podemos encontrar otros ejemplos como Bon appetit, Las llaves de Sarah o El discurso del rey.

Es lo que los filósofos Ortega y Gasset, y Julián Marías, denominaron como la estructura biográfica de la vida; esto es, la persona y sus circunstancias, y el intento titánico de cualquier ser humano por hacerla conforme a sus proyectos vitales. Y esa estructura vital de cualquier mujer u hombre está llena de dramatismo y de esperanza. El drama que nace de sus circunstancias y del esfuerzo cotidiano que tiene que hacer para vivir dignamente a partir de la construcción de su programa vital. En ello radica, su coherencia, su equilibrio personal, su felicidad. En este film, se nos muestra desde el principio: el tsunami que arrasó las costas del sureste asiático en 2004 deja bien a las claras el hilo del que depende cualquier vida. Como en unos segundos, en unos minutos, toda persona puede pasar de un estado a otro por circunstancias no controladas. O cómo la barbarie del integrismo provoca en Londres los atentados en el metro. O cómo la delincuencia callejera desencadena la muerte accidentada del niño en esa ciudad. O cómo los poderes extraordinarios de George son denostados, desaprovechados en el sentido noble del término, por el trato cruel de una mentalidad empresarial, laboral, inhumana e injusta.

El tema de las relaciones laborales es otro de los asuntos denunciados claramente en esta película. No se respeta a gente competente, comprometida, desde la periodista que sobrevive milagrosamente en el tsunami, hasta el propio trabajador que encarna Matt Damon. ¿Qué relación podemos ver con el mensaje bíblico: ganarás el pan con el sudor de tu frente? Desde hace tiempo, en otros siglos, ese sudor está cargado de esclavismo, de situaciones laborales insanas, injustas, en las que los derechos sociolaborales y los derechos humanos son vulnerados. Aunque también existan relaciones laborales dignas, justas, que tienen que ser nuestras guías. Y frente a esa lacra humana, los mensajes de esperanza, de compromiso con el prójimo, de rebelarse frente a la ignorancia y los comportamientos mal intencionados que representan los tres protagonistas principales –Marie, George y Marcus-. Así es cómo se han escrito y se escriben los avances de la humanidad, denunciando esos tratos repugnantes y proponiendo a pesar de la marginación y las presiones otros modelos de vida y de convivencia. Ellos dos y ella muestran las renuncias obligatorias para ser uno mismo, otro pilar de la filosofía de Don Julián Marías.

Y junto a ellos, la pareja de trabajadores sociales, la familia que apadrina a Marcus como hicieron con otro niño ya entrando en su etapa de adulto, el editor que rectifica y acepta el libro que le propone Marie para contar su experiencia. En esos personajes, en esas instituciones, vemos la trascendencia de que a esos líderes les acompañen sus semejantes formando un equipo indestructible. Ellos hacen buenos los adagios: hoy, por ti, mañana por mí. O este otro de una para todos y todas para uno.

Más allá de la vida refleja a quien está en el patio de butacas que el amor, la amistad, la solidaridad, la justicia redistributiva son valores, comportamientos humanos, que han de acabar rigiendo la vida personal y la convivencia global, ya que todos nacemos y todos nos iremos. Y teniendo presente que los creyentes tienen fe en la otra vida, asunto que planea con argumentos en toda la cinta, primeros hemos de construir ésta de manera humana para ser felices acá. Así podremos mejorar nuestro mundo, ese mundo que les leguemos a las nuevas generaciones. A partir de ahí es posible pensar en esa otra vida desde ésta con un halo de esperanza cargado de vitalidad, de optimismo, de argumentos, nacidos en la experiencia cotidiana en este mundo.

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