Cisne negro... mensajes blancos


Esta cinta nos pone en cuestión los métodos y los planes de vida que buscan el éxito a cualquier precio. De hecho, las explícitas y duras escenas que salpican la película junto al dramático final, reflejan bien a las claras lo absurdo de desarrollar una filosofía de vida que solamente busca el objetivo de la fama profesional. Una fama mal entendida porque toda carrera laboral, hasta las más brillantes, tiene su epílogo, como se muestra a través del papel de la recién "jubilada" estrella de ballet Beth MacIntyre pese a su juventud. La incapacidad de ver más allá de esa meta en la vida y de tener otros proyectos ilusionantes, precipitan su caída en el alcohol que a su vez le causa un dramático accidente.

A pesar de tener el ejemplo de su compañera, Nina (N. Portman) llega a unos extremos, azuzados por su madre antigua bailarina, que le provocan unos esfuerzos inhumanos que le conducirán a la muerte en plena vida. Este es otro de los asuntos capitales que cuestiona la obra: la obsesión de padres y madres porque sus descendientes alcancen la gloria laboral. ¿Y qué sentido tiene éste? ¿Qué precios hay que pagar por ello? ¿Merecen realmente la pena? ¿Conducen a la felicidad o realmente a la infelicidad?

Es curioso observar como en la cartelera actual, está latente el tema laboral y el modelo socioeconómico en películas como ésta o en otras como Bon Appetit, El discurso del Rey, Más allá de la vida, o Bienvenido al sur. ¿Qué late en las profundidades de esas críticas constructivas que se está haciendo a esos modelos de relaciones laborales, a esos métodos de construir las relaciones humanas? ¿Seremos capaces de aprender, de tomar decisiones humanas e inteligentes, que acaben con las injusticias denunciadas?

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