Ve al cine y gózala


¿Has soñado con pasarte casi dos horas riendo, gozando, en el cine? Si ese sueño lo tuviste en tu niñez, y lo has podido gozar, o si ya en edad adulta aún lo conservabas con vivirlo por primera vez o por vigésimo quinta, no tengas duda, vete acompañad@ o en soledad a una sala que proyecte Bienvenido al sur, y sentirás, vivirás, esa ensoñación.

Esta película que versiona a la cinta francesa Hacia el norte, a través de la historia cotidiana, humana, cercana, coral, de la biografía de un ejecutivo de correos y su familia, nos brinda este regalo. Es difícil alcanzar ese reto partiendo de un guión tan del día a día, cargado de estereotipos. Y, sin embargo, todo su equipo, desde director a actores, pasando por el grupo de producción, lo logra y nos lo brindan.

Prueba a ir, a sentir esas emociones, y palpar como el resto de personas que asisten a la misma sala que tú, se contagia de ese humor capaz de reírse de las miserias y los prejuicios cotidianos, y convertir a la gente protagonista en auténticos héroes adorables de ese día a día.

¿Cómo te has sentido cuando en una sala cinematográfica casi todo el mundo se pasa la proyección riendo las ironías, los sinsentidos, tratados con sensibilidad e inteligencia? Se produce una catarsis de la gente que asiste como espectadora. Las energías positivas sobrevuelan la sala y se transmite a cada un@, incluso aunque hayas entrado cargad@ de mala leche o de un sinsabor que el día te obsequió. Haz esa prueba y comprobarás que es veraz esta afirmación.

Bienvenido al sur, un canto al buen cine, a ese que se rebela frente a los errores que las personas cometemos al vivir. Ese que muestra los sinsentidos de una vida volcada en la obsesión por el trabajo, por la carrera profesional entendida como única meta vital. Un ejemplo más de ese ejercicio global que se está haciendo de denunciar el trabajo que fomenta esclavos vitales.

Es posible gozar de la profesión, sí, por supuesto, si te dejan que sea la que tú libremente elegiste por vocación. Sí, si te proporcionan un sueldo digno y que te permite vivir con holgura (que no avaricia ni opulencia). Sí, si logras formar un equipo de trabajo en el que la gente sea de verdad compañera. Sí, si puedes saborear cada mañana o cada tarde una buena amistad, esa que está para los momentos difíciles, regulares y hermosos de toda trayectoria. Sí, si al llegar a tu hogar está tu pareja o un hijo esperándote con la esperanza de compartir vivencias, emociones.

Bienvenido al sur, donde la gente llora cuando llega y cuando se va”, porque siente que hay otra forma de vivir más humana, sentida con otra intensidad, y que merece la pena aprender a amar…

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