Inside job desenmascara las tramas



Esta obra audiovisual, que ha logrado entre otros reconocimientos el Oscar al mejor documental en 2011, entró sin hacer mucho ruido en algunas salas cinematográficas de España, y después de varias semanas en las carteleras, no solamente ha crecido el número de cines que la proyectan sino que se empieza a convertirse en un referente sociológico y mediático para constatar históricamente la crisis que estamos viviendo. Es curioso este fenómeno porque el documental es un género que combina, como tod@s sabemos, la mezcla del cine y del periodismo de investigación. Es poco dado a proyectarse en las salas de proyección de nuestro país y de la mayoría. Sin embargo, la importancia del tema tratado, unido a la etapa que estamos afrontando, y la calidad del mismo que permite entender toda una trama de corrupción y de intereses creados para una minoría desde hace más de tres décadas, lo están convirtiendo en un film que posiblemente sea considerado todo un clásico con el paso del tiempo.

Apreciamos a través de sus imágenes, de las entrevistas realizadas a significativos dirigentes políticos, financieros y universitarios, de los documentos aportados, de las realidades de miles de familias en Islandia, y en otras partes de Europa o de los Estados Unidos, cómo desde las altas jerarquías financieras aliadas con grupos de interés de la política o del establishment universitario, se dio rienda suelta a toda una red de usureros con el único fin de enriquecerse ilícitamente a costa de la mayoría. Por supuesto, también se deja constancia, que una parte de esa ciudadanía de los países que se está viendo afectada, caso de Islandia, es responsable porque se dejó atraer por una espiral de vanidad, avaricia, comprándose casas o embarcaciones costosas, que realmente no necesitaban para vivir, para ser feliz. Esas gentes quisieron afrontar su existencia por encima de las posibilidades económicas que podían, cayendo en ese modus vivendi marcado por el consumismo exacerbado, el pavoneo social, las falsas apariencias. En este sentido, equivocaron ser feliz con tener posesiones o consumir cosas.

En estas semanas, fruto de movimientos sociales como el 15 M; en los últimos meses, debido a las revueltas pacíficas y no pacíficas en el norte de África, reivindicando unas condiciones de vida y convivencia dignas, algunos falsos estereotipos están cayendo. Y este documental los muestra. Citemos algunos: por ejemplo, la imagen de conjunto de los Estados Unidos como un país o una sociedad excesivamente capitalista. Vemos claramente en Inside jobs, como destacadas y honestas personas del mundo académico, universitario, periodístico o cinematográfico, desde principios de los años ochenta del siglo pasado, venían denunciando constantemente esas prácticas ilícitas cometidas por determinadas gentes e instituciones en su país y en otros. Como recordaremos y el documental recuerda, coincidió con la llegada a las presidencias de los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Han habido sujetos del campo de las ciencias económica y sociológica que han pervertido y manipulado el noble ejercicio de la investigación y difusión de sus quehaceres científicos para legitimar unas acciones ilegales e injustas. Y con ello se han promovido cambios legislativos que han repercutido en el deterioro de la salud democrática porque han acabado por impactar tanto en las normas del sistema democrático como en la vida cotidiana de la ciudadanía.

Inside job nos hace recordar otras películas que se han convertido en toda una manifestación de una época, mostrando aquellas las críticas constructivas al mundo y a la gente de su tiempo. En este sentido, se nos vienen a la cabeza, títulos como Tal como éramos, Ciudadano Kane, Casablanca, La vida es bella, Erin Brockovich, Veredicto final, Los santos inocentes o Bienvenido mister Marshall, entre otras. Estas creaciones humanas, cinematográficas, nacidas de la sensibilidad, la lucidez y el compromiso, de hombres y mujeres, tienen que servir de referente a esos cientos de miles de seres humanos que nos venimos uniendo en los últimos tiempos reclamando una convivencia en una democracia sana, transparente, honesta.

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