Las mujeres del 15 M



Pertenecen a diversas generaciones, sus edades comprenden entre los sesenta y algo y los veinte. Incluso se pueden ver algunas que oscilan en las dos etapas del Instituto, y también algunas niñas que acompañan a su madre y a su padre. Por lo tanto, si nos ceñimos a ese arco de edades, estamos hablando de cuatro generaciones conviviendo y compartiendo inquietudes. Es obvio, porque también es una realidad que se constata a lo largo de la historia de la humanidad, que las más activas y comprometidas son aquellas que pertenecen a tres generaciones. La primera, aquella de las que nacieron entre 1948 y 1963. La segunda, las que vieron la luz a este mundo entre 1964 y 1979. La tercera, las que están alcanzando ese tránsito de la etapa universitaria a la primera fase de la vida profesional, venidas a la vida entre 1980 y 1995. Evidentemente, en esta última generación, las que hoy tienen entre 30 y 21 años, son las más participativas, normal por otra parte ya que están empezando a ofrecer su visión de su propia vida, de su grupo, de su generación.

Las que pertenecen a la primera generación, y que en el año de la entrada en vigor de la Constitución de 1978 cumplieron su primer tercio en unos casos, y las más jóvenes de la misma los quince, han vivido todo ese proceso que supuso el maravilloso inicio de la transición democrática española. Se criaron en una España políticamente bajo una dictadura, y sin embargo, empezaron a convertirse en mujeres con múltiples estudios, profesiones y responsabilidades, cuando nuestro querido país se adentraba en ese maravilloso proceso que es la democracia. Vieron nacer ese movimiento social, jurídico, político, económico, en definitiva, humano, que es este periodo extraordinario de nuestra historia. Una época que ha supuesto la vertebración de nuestro Estado en su realidad europea y global, de la que siempre en sus esencias se sintió partícipe y con voz propia dentro de un coro de voces. Por tanto, su experiencia de vida es capital para con la sapiencia de las vivencias tenidas y de los proyectos intentados, aportar su luz cultivada a lo que unos jóvenes comenzaron en la Puerta del Sol de Madrid, y en muchas ciudades de España, de Europa y del Mundo.

Aquellas que entraban en 1978 en el viaje que conduce de la vida adolescente a la trayectoria universitaria o propia de la vida de los adultos, ofrecen una mirada que les recuerda aquellos años en los que sus familias se esforzaban duramente por conciliar la prosperidad familiar, con el compromiso con la solidaridad social y su grano de arena a favor de ese maravilloso texto que españoles y españolas de distinta condición, profesión, origen, ideología, o sentir religioso o no, aprobaron por consenso. ¡Qué maravillosa palabra esa, consenso! Todas las personas y todas las instituciones implicadas, fueron capaces de ceder lo justo y necesario, para empezar a construir desde el acuerdo con las normas establecidas por ellas, un nuevo horizonte de ilusiones, proyectos y esperanzas para toda la ciudadanía. Esas féminas tienen un importante bagaje intelectual, laboral y sentimental, que han de hacer que se irradie entre todas las generaciones implicadas para servir de enlace a las inquietudes y a los puntos de vista de unos y otros.

Y las que hoy están tomando el relevo de aquella primera generación de damas incorporadas a la vida universitaria y al mundo profesional, compatibilizando aquellos con su vivir personal. Esa generación que viene con nuevos bríos desde la universidad y que en unos casos anhela entrar en el orbe laboral, y en otros hacerlo más justo y humano, su aportación está siendo sumamente valiosa con detalles que van desde recordar el lema que nos une cuando las posiciones discuten hasta el simple gesto de ceder su asiento a un abuelo.

A todas ellas, agradecedles su constancia, su inteligencia, su labor coral, su sensibilidad. Ese es un camino que estáis recorriendo junto a hombres de vuestras generaciones, haciéndolo de la mano y respetando las diferencias. Es posible que esa semilla distinta sea el origen de nuevos campos con frutos y flores más frescos y maduros. Toca cultivarlos entre todas las personas e instituciones implicadas y entre aquellas que poco a poco se irán sumando desde el respeto, la tolerancia y la libertad.

Comentarios

  1. Mi madre nació en 1938 y la has dejado fuera. Y ella también está en el 15M. Mi difunta abuela nació en 1910 y la has dejado fuera. Y si pudiera estaría en el 15M. Y mi bisabuela (fecha de nacimiento desconocida) una "pepa" madrileña y feminista de armas tomar, nos llenaría a todas de besos por estar en el 15M, si pudiera. Lo siento, pero no me creo que no haya nadie de 1979 en el 15M ;-)

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  2. Estimada Asapoetica: muchas gracias por tus aportaciones valiosas. Me alegro que todas esas mujeres de una u otra forma estuvieran allí.
    La suma de cualquier persona, de cualquier edad y generación, es valiosísima.
    A tu disposición un servidor, y te deseo una buena semana,

    Manuel

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