Solos ellos o como el amor paternal vence barreras



Deliciosa historia la que nos narra la película Solo ellos. Esta producción australiana y británica, fruto de los lazos culturales de la Commonwealth, dirigida por Scott Hicks, e interpretada por Cliven Oven, Laura Frasser y Emma Booth, replantea el sentido de la paternidad. El magnífico guión de Allan Cubitt pone al periodista estrella de deportes, Joe, en la disyuntiva dramática de superar la muerte sorpresiva de su esposa por un cáncer de estómago. Al principio, su vida, su futuro, se ven bruscamente rotos, sin embargo, la presencia de su hijo pequeño le hace irse sobreponiendo al drama que ha sacudido su trayectoria familiar. Ahora, la dinámica cotidiana de todos ha cambiado, desde las circunstancias profesionales del progenitor hasta la organización de la casa, pasando por los vínculos afectivos entre padre e hijo.

La sombra de la madre desaparecida, difunta, es alargada. Para padre e hijo supone todo un proceso de readaptación a las nuevas circunstancias. Él encontrará un nuevo sentido a su existencia; los sentimientos, sus emociones, comienzan a experimentar unas vivencias que para él eran desconocidas. Joe se carga de paciencia y de compromiso hacia el amor por su vástago pequeño y por el recuerdo amoroso de su esposa. Siente, se da cuenta, de que lograr el equilibrio emocional de su hijo será el primer proyecto vital a partir de ese momento. Y, en buena medida, su consecución será una manera de que la madre muerta permanezca en el imaginario afectivo de ellos.

En todo ese entramado, aparece la figura del hijo mayor de Joe, Harry, fruto de su primer matrimonio con una londinense de la que se separó años atrás. La llegada de Harry a la vida diaria de Joe y de su hermanastro Artie -de seis años, ocho menos que aquel- supone una nueva experiencia para los tres. En un principio, la ausencia de conocimiento entre ellos, las reservas de Harry hacia su padre por sentirse abandonado a raíz de la separación matrimonial de sus progenitores, y la falta de una dinámica en los hábitos de vida, generará nuevas dificultades. Pero, la capacidad de superación de Joe, sumada a la sensibilidad del pequeño Artie que acoge con ilusión y cariño a Harry, van venciendo los obstáculos entre ellos y fomenta un clima que lima las asperezas entre Joe y Harry. Y que permite a padre e hijo mayor empezar a conocerse y a crear un vínculo de mutuo conocimiento.

En todo aquel entramado, la presencia de Laura, una mujer unos años más joven que Joe, y divorciada con una hija de la edad de Artie, supone, por un lado, un apoyo para las obligaciones paternas de aquel. Y, por otro, la semilla de una amistad entre aquellos dos adultos, en la que siempre está latente la posibilidad de que brote una relación amorosa.

Ese mundo cotidiano se ve nuevamente roto cuando Joe tiene que cubrir el Open de Australia de Tenis para el periódico. En un principio, con su talento, con el apoyo de un compañero de redacción y con su astucia, puede seguir la cita tenística desde las retransmisiones televisivas y hacer sus magníficas crónicas. Hasta que la ronda de finales masculina y femenina, le obliga a desplazarse a Melbourne para hacer los reportajes de las mismas en la pista central Rod Laver. La presencia del director del rotativo en el estadio durante dos días le hace ir hasta allá.
Entonces, los compromisos empresariales de su suegra y una discusión con Laura, provocan que Harry y Artie se queden durante esas cuarenta y ocho horas solos. Todo va bien, hasta que un grupo de adolescentes amigos de Harry toman la casa para una fiesta. El abuelo de Artie interviene para acabar con aquella manifestación dionisiaca que se va de madre. A la vuelta de Melbourne, Joe se encuentra con que Harry ha regresado a Londres avergonzado por no haber sabido asumir la responsabilidad de cuidar de su hermano y de la vivienda.

Y nuevamente, la inteligencia y sensibilidad de guionista y del equipo de producción de Solo ellos, nos vuelven a sorprender con un final intenso, inteligente y lleno de sensibilidad. Esta película rompe con muchos clichés establecidos sobre los roles sociales de los géneros, sobre la capacidad de sentir de los hombres y la aptitud del ser humano de readaptar los proyectos vitales en función de las circunstancias.

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