Paz y democracia



Los acontecimientos ocurridos ayer en las puertas y en los alrededores del Parlamento de Cataluña no han de volver a desencadenarse. Las agresiones y las vejaciones sobran, no son propias del movimiento ciudadano 15 M - DRY. Como el propio colectivo cívico se encargó de condenar ayer a primera hora de la tarde, esas personas agresoras no tienen cabida en sus filas. La democracia para que arraigue y se consolide, y mucho y bien saben de ello las generaciones de nuestros mayores en España y en el resto del mundo, ha de hacerlo sobre unas circunstancias sociales en las que la paz sea la realidad cotidiana. Y la violencia es enemiga de la paz y, por tanto, de la convivencia democrática. Toca identificar a los pocos que causaron esos incidentes improcedentes e injustos, y que den cuenta ante la justicia.
Asimismo, también habrán de asumir sus responsabilidades el Consejero de Interior de Cataluña, Puig, y los miembros del cuerpo de antidisturbios que el pasado 27 de mayo sin argumentos cargaron indiscriminadamente contra las personas acampadas siguiendo las órdenes de Puig y de su superior del cuerpo. La legalidad, la justicia, es para tod@s.
Habrá de investigar la judicatura y las instituciones pertinentes también la variopinta manera de llegar de buena parte de diputados y diputadas al Parlamento de Cataluña. Resulta curioso que lo hicieran muchos en helicópteros y furgonetas blindadas. Es evidente que para tomar decisiones de ese tipo previamente han tenido que ser estudiadas y adoptadas. Más aún cuando la semana pasada, la mayoría de los plenos de los ayuntamientos y de los parlamentos de este país se constituyeron sin que afortunadamente -salvo la excepción de las Cortes valencianas- hubieran incidentes que lamentar. Con haber creado un pasillo acordonado los incidentes de ayer se hubieran evitado. Es más 15 M - DRY, se ha ofrecido a partir de ahora a colaborar a hacerlo para evitar nuevos episodios.

En estos próximos días, en las semanas venideras, toca hacer un balance sereno y equilibrado de las reflexiones y acciones llevadas a cabo hasta ahora. Y es que tras los acontecimientos de ayer y los ya apuntados, parece que buena parte del grupo político en España con arraigada representación parlamentaria o municipal empieza a ejercer la endogamia ante la crítica constructiva que su ciudadanía les vienen haciendo. La soberanía según nuestra magna constitución procede del pueblo. Y, por tanto, éste tiene la potestad de exigir responsabilidades a sus representantes, ya que la ciudadanía cumple cada mañana con sus obligaciones. Parece que les empieza a doler la cabeza a más de uno y de una por ver que la gente no está dispuesta a que se dilapiden sus impuestos, ni que los compromisos adquiridos por los gobernantes no sean cumplidos, ni que se especule con los recursos públicos en favor de una minoría excluyente. También cada vecino y vecina habrá de mirarse en su interior en sus hábitos cotidianos para evitar en el futuro hecho presente caer en las tentaciones del consumismo exacerbado, la falta de unión para todos los temas que nos repercuten a tod@s, o acabar con la dialéctica y las acciones de aquellos partidos tendentes a dividir a la sociedad.

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