¿A qué espera la Unión Europa?



Estos hombres y estas mujeres hacen demasiado tiempo que dejaron de escuchar. Algo tan básico, tan humano, como es ponerse en la posición de sus interlocutores, de saber por qué de manera constante otras personas constantemente les vienen reclamando una serie de medidas y programas serios para combatir la corrupción de cualquier tipo; la egolatría y la vanidad que tanto se proclama con el culto al dinero y a las posesiones materiales en contra del respeto al trabajo bien hecho, a la coherencia personal y a la vida hecha desde las vocaciones.

Esos máximos dirigentes de la política en la Unión Europea, a quienes hay que sumar l@s líderes de los sindicatos mayoritarios, los representantes de influyentes patronales europeas, y una parte del entramado burocrático, son corresponsables de esta crisis que estamos viviendo. ¡Enhorabuena por la excelencia que representan! Vienen desde hace un año diciendo que Europa estaba superándola, que ya lo peor se había superado. Ha transcurrido un año y hay datos alarmantes que reflejan la realidad social europea: el desempleo es extraordinario. La penúltima alarma sanitaria desatada con el brote E.Coli un claro ejemplo de la irresponsabilidad de cómo gestionar un problema grave. Se especula con cifras para las indemnizaciones cuando lo realmente importante era detectar con profesionalidad y ética cómo se ha originado, y atender a las personas y familiares de quienes vienen padeciendo esta enfermedad que ha causado ya muertes de seres humanos. Y evitar que se expanda. ¿Cuántos programas o problemas se podrían resolver con el dinero que se destinará finalmente a compensar las pérdidas causadas a diferentes sectores alimenticios y de distribución? Con la que está cayendo, ¿esa es la altura y profundidad de miras para gestionar los recursos de la ciudadanía?

Ayer jueves, en el programa maratoniano de la mañana de La 1 de TVE, cuando se abordó el asunto del movimiento ciudadano 15 M – Democracia Real Ya, la conductora del programa y uno de sus colaboradores en el espacio dedicado a la tertulia, con sus actitudes y preguntas quisieron sacar a un representante de ese grupo cívico qué se iba a hacer ante la constitución de los plenos de ayuntamientos y autonomías. Señora y señor periodistas, con ese talante, con esa manera de ejercer el periodismo, también se colabora a hondar en la crisis. Cuando lo que toca es arrimar el hombro con honestidad, coherencia y humanidad. Correr sin sendito, tener prisas, para qué sirve. Desde mediados de los años noventa, se ha venido creciendo a unas tasas muy llamativas. Cierto sector de los medios de comunicación se ha congratulado de ese modus vivendi con programas que mostraban las suntuosas viviendas de determinada gente. O se ha exhibido sin responsabilidad los hábitos de vida que fomentaban el consumo desmedido y el lujo superfluo nacidos en la opulencia y la vanidad social.

A todo ese entramado, ha colaborado el ejercicio del marketing institucionalizado desde diversos grupos de interés y de presión. Entre enero y finales de junio de 2010, la Unión Europea iba presentando su Estrategia 2020. Y se dijo que para evitar los fracasos de los Acuerdos de Lisboa de principios de la primera década del siglo veintiuno, se les iba a dotar de todos los recursos necesarios para hacerlos posibles. Damas y caballeros de las altas jerarquías europeas, ¿a qué están esperando para que esos planes de fomento de la actividad empresarial de las PYMES se pongan en marcha? ¿Cuántos Consejos de Europa van a ser necesarios para dotar con los fondos pertinentes a los planes para crear empleo de calidad y con perspectivas de futuro? ¿Cuántas presidencias de troikas europeas van a requerirse para que los proyectos de I+D+i que están presentados de manera rigurosa sean convertidos en trabajo, redistribución de la riqueza, y solución de problemas sociales? ¿Para qué sirve la normativa que se aprobó el año pasado de que las administraciones no podrán demorarse más de 60 días para pagar a sus proveedores?

¿Qué deliberaciones sobre la Europa de Schengen tienen aún que hacer para que los programas de integración de las comunidades de inmigrantes y de otras minorías excluidas empiecen a ponerse en marcha?

Y la penúltima cuestión, ¿son conscientes sus señorías qué implica ESCUCHAR?


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