Veredicto final, o cómo vencer las injusticias del sistema


Los clásicos nos enseñan a reinterpretar y entender la existencia. Sus tramas, la manera de contarlas y desarrollarlas, las trayectorias de los personajes que retratan, generan influencias en quienes reciben esos mensajes, esos hábitos de vida. Cuando el injerto se produce, generando una ósmosis y, por tanto, una transferencia de puntos de vista, la visión y la forma de encarar la biografía propia evoluciona. Y esa es una de las realidades que extraemos de la revisión de esta magistral obra cinematográfica que dirigió Sidney Lumet, e interpretaron Paul Newman, James Mason, Charlotte Rampling, Jack Warden y Milo O´Shea.



El abogado Frank Galvin (Newman) ha encallado en su vida profesional como consecuencia de una injusticia acaecida en su vida personal; su suegro, también legalista y uno de los principales socios del bufete para el que trabaja, decide comprar a uno de los miembros del jurado de un caso que Galvin lleva. Éste reacciona denunciando el hecho, pero se encuentra con que su político familiar se le adelanta y tergiversa los hechos. Eso le provoca a Galvin la salida temporal -forzada por el sistema legal- de su actividad vocacional y el divorcio. Desde ese momento, entra en una espiral marcada por la bebida, la deriva laboral y una vida que se va a pique. Sin embargo, siempre contará con el bastón sabio y humano de su amigo y colega de profesión Mickey Morrissey (Warden). Él le cuidará en cada momento de hundimiento de Galvin y le prestará su inestimable ayuda para darle la vuelta al caso judicial planteado.



Enfrente tendrán a un importante hospital propiedad de la iglesia protestante de Boston, un juez corrupto -que conforme avance el proceso irá redimiendo sus miserias-, un despacho de abogados capitaneado por un soberbio Mason, y la prensa afín a esa trilogía de poderosos. Sin embargo, la capacidad de Galvin y Mickey desenmascara la trama que han construido los médicos culpables, la institución hospitalaria eclesial, los medios de comunicación afines y el equipo de picapleitos. En esta cinta, se observa con clara nitidez cómo en el mundo occidental de finales de los setenta y principios de los ochenta, el poder del dinero y de los usos de vida más ultraconservadores iban empezando a ejercer su protagonismo. Sin embargo, Galvin y Mickey desde la honestidad, la lealtad y el talento vencen sus estrategias y sus fines. He ahí toda una nueva semilla de inspiración para la ciudadanía del 15 M...

Comentarios

  1. Hola Rick, de nuevo paso por aquí un momento, solo para decirte el acierto que has tenido con este paralelismo entre el film y el movimiento 15M.

    Un abrazo : Sigrid de Ávalon.

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