Libertad de expresión responsable




En Estados Unidos, desde hace décadas, por ejemplo, como señalaba Don Julián Marías, los representantes políticos tienen la posibilidad de votar en contra de su partido cuando se propone y se vota una proposición de ley o cualquier otro asunto con su rango normativo concreto. ¿Ocurre eso en España o en otros parlamentos europeos? Desgraciadamente no. Qué supone ello. Múltiples circunstancias y comportamientos se generan a partir de esa realidad de nuestro procedimiento parlamentario. Se reduce la libertad, la creatividad, personal, cuando se debate y se vota cualquier asunto en nuestro parlamento. Y en otros parlamentos.

¿Es qué siempre lo que propone un partido político, sea cual sea, es lo mejor, o simplemente lo correcto o lo bueno? Tenemos múltiples ejemplos a lo largo de la historia del parlamentarismo, independientemente de quien tenga mayoría, de que no. En otras ocasiones, sí. ¿Por qué surgen las enmiendas a cualquier proyecto legislativo? Precisamente para escuchar y debatir en la comisión responsable de cada tema, los puntos de vista de los demás representantes de las otras opciones políticas. Y eso es positivo, enriquece si el debate es sosegado, si cada interviniente es capaz de ponerse en la posición del otro. Y se consensúa un proyecto, una norma. Ahora bien, ¿ocurre eso siempre? ¿Desde cuándo no acaece esto en nuestro parlamento y en los de otros países de Europa? Un dato, en Bélgica, país que desde hace décadas estaban acostumbrados a gobiernos de minorías con partidos muy diversos, llevan más de un año sin formar gobierno. Un hecho inaudito, por qué está ocurriendo eso.

Paso a citar realidades, ejemplos, de acontecimientos que en la última década han acaecido y que demuestran que el partidismo tremendista y extremo en que se ha caído es también corresponsable importante de la crisis que estamos viviendo. Y en estos ejemplos que voy a citar, hay personas, políticos, partidos, diversos. En 1996, se da rienda suelta a una ley del suelo que provoca un boom inmobiliario, inflándose la venta de suelos públicos de la mayoría de nuestros municipios. Ese encarecimiento del suelo promovido desde ayuntamientos gobernados por los más diversos partidos políticos, y negociado por muchas constructoras y por las entidades financieras que contribuían a su financiación, provocó que el coste de cada fase constructiva y del coste final de los inmuebles se disparara. Desde los primeros años del siglo XXI, se venía advirtiendo desde instituciones nacionales e internacionales públicas y privadas, que han mantenido una actitud responsable, que ese camino era insostenible, que era ilógico, insensato, iba contra la persona, contra la ciudadanía, contra la cordura del crecimiento económico y social sostenible. Y eso, entre otras consecuencias, iba a repercutir en la convivencia democrática cotidiana. El Banco de España ya venía alertando de este fenómeno desde finales de 1997, teniendo presente las burbujas inmobiliarias precedentes a nivel básicamente nacional en 1985 y en 1991.

http://es.wikipedia.org/wiki/Burbuja_inmobiliaria_en_Espa%C3%B1a

La corrupción, que determinados políticos y grupos -y hay encausados de PSOE, PP, CIU, IU, ...- estaban permitiendo, estaba expandiéndose. Por ejemplo, el caso del Ayuntamiento de Marbella, gobernado durante varias legislaturas por el Grupo Gil, y que acabó en uno de los mayores casos de corrupción español e internacional que se recuerdan. Provocó una reacción, por fin, después de años de no actuar. Por qué no se actuó antes, cuando las evidencias eran palpables. Cuántos daños de todo tipo se hubieran evitado. La creación de una junta gestora fue el primer paso cuando ya buena parte del daño se había cometido.

Si nos vamos a la esfera internacional, veamos los recientes casos de dos destacados políticos alemanes, una mujer y un hombre, que además tenían importantes responsabilidades en el gobierno europeo en el caso de ella, y de él en el poder ejecutivo de su país, que habían copiado sus tesis doctorales. ¿Qué agravio suponen esas actuaciones ilícitas a nivel ético, legal, moral, primero, para los auténticos investigadores de esas ramas de la ciencia, para quienes sí hicieron el trabajo duro y honesto? Segundo, ¿qué daño le han causado esas dos personas y otras que han actuado así a la comunidad científica, a su ciudadanía, a sus propios partidos políticos, a la gente que confío en ellos?

¿Habéis visto el documental Inside job?, basado en pruebas, en documentos. ¿Es que el movimiento social pacífico que encabezaron Martin Luther King y otras personas en su momento, era antisistema? Para nada, todo lo contrario. Él, aquellos hombres, aquellas mujeres, amaban la libertad, la democracia. Y por eso, haciendo un uso responsable de sus libertades, de sus derechos, se comprometieron para mejorar a la persona, a la sociedad, a las instituciones de su tiempo. Por qué aparecen entonces películas como Adivina quién viene esta noche, o ahora el documental citado.

Como periodista, como investigador social, me parece estupendo que cada persona se acerque a cualquier urbe de este país donde se están produciendo estos debates ciudadanos. Cada persona se forma su punto de vista en función de cómo mira la realidad, de sus circunstancias, y de cómo quiere intentar vivir. El que tú tengas tu punto de vista, el que yo tenga mi perspectiva, o el que terceras personas tengan la suya, simplemente enriquece la visión que se tiene sobre un fenómeno, sobre un quehacer humano. Eso lleva a que haya creencias sociales –y no me refiero ahora a las religiosas, que son un tipo de creencias- que están establecidas. Y, por tanto, que son costumbres, porque son las formas de proceder habitual en una sociedad. Ese es el sentido auténtico de las creencias sociales, como ya demostraron hace años dos insignes filósofos, Don José Ortega y Gasset, y Don Julián Marías. Mientras que las ideas son los nuevos hábitos, los nuevos usos, que pretenden convertirse en métodos sociales aceptados por la mayoría. ¿Te parece, os parecen, malas ideas, las que se están proponiendo ya, incluso como ocurrió ayer en el Parlamento de Andalucía por un grupo de ciudadanos y ciudadanas?

  • Listas abiertas de las candidaturas de cualquier partido político. Es algo que se viene reclamando desde por lo menos principio de los años noventa del siglo pasado.
  • Transparencia en la gestión pública. Lucha por los procedimientos democráticos establecidos y por los que se establezcan, respetando la Carta Maga de 1978, contra la corrupción de todo tipo.
  • Gestión responsable de los fondos públicos en beneficio de la ciudadanía, frenando la especulación y los intereses endogámicos. En Andalucía, o en Cataluña, por citar dos referentes, están siendo investigados con claros indicios de corrupción los casos de gente que se arrimó a los partidos gobernantes para lucrarse en beneficio propio. Siendo laceradas así las normas de libre competencia de los concursos públicos.
  • Acabar con la especulación financiera y los paraísos fiscales. Qué consecuencias tienen o han tenido las estafas financieras, citemos algunos casos: Madoff, Forum Filatélico, o el de casi cinco mil millones de euros al banco francés Société Général. Cuántas personas se han visto dañadas después de años de trabajo y ahorro honrado en esos y otros casos.

Para terminar, cualquier otra persona que lea esta meditación, como se está haciendo hincapié en Democracia Real Sevilla y en las de otros lugares, una semilla y raíz clave en todo este movimiento sociológico es recordar siempre lo que nos une. Lo que nos separa también es humano, pero seguramente las circunstancias que se comparten sean más decisivas.

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