Besos que la censura negó




Nuevamente la amiga Arao de Kons nos obsequia con una escena cinematográfica cargada de belleza y simbolismo. En este caso, la que narra el final de la película Cinema Paradiso…
Cuando nos detenemos a analizarla, al igual que cuando la vimos por primera vez, nos llama la atención la ceguera de los censores de la época por eliminar esa secuencia de flashes que reproducían el amor y la pasión de los personajes en numerosas cintas. La manera elegante de Giuseppe Tornatore y su equipo de introducirlas, las lágrimas llenas de emotividad de Salvatore adulto contemplándolas, muestran con profundidad y transparencia la errónea actuación de la censura. El gesto en sí del beso es un fenómeno universal e inherente a la persona, a la humanidad. Los censores, normalmente supuestos guardianes de la fe y de la moral, caían en una paradoja evidente a su propia ética y a sus costumbres. Ellos supuestos garantes del amor, o de la ética del buen amor, con su actuación negaban la reproducción del mismo a través del beso. De un gesto, que como se puede ver e interpretar a través de cada uno de los fotogramas encadenados, representaban el encuentro hecho beso de la pareja de enamorados. ¡Qué vamos a hacer, la inteligencia de los censores daba para lo que daba! Afortunadamente, tampoco impidieron que los mozos y las mozas de la época pelaran la pava, expresión popular empleada en aquellos tiempos para reflejar los momentos de intimidad de aquell@s.
Posiblemente, cuando pase el tiempo, dentro de unas décadas, cuando las futuras generaciones echen la vista atrás a este momento de la historia que estamos viviendo, también se sorprendan por los absurdos y maniqueos debates que actualmente se mantienen en muchos ámbitos de la vida. Por citar algunos de ellos, la existencia de una educación para la democracia (lo que en otros tiempos se denominó Ética, incluido el estudio de las religiones); la utilización de las energías renovables en detrimento de los combustibles fósiles; la preservación de los cascos medievales de las ciudades fomentando el acceso a ellos mediante el paseo, los transportes públicos y la bicicleta; o el fin de la burocracia asfixiante. Ahí tienen los artistas temas para seguir deleitándonos con películas que se conviertan en obras magistrales como Cinema Paradiso. Cintas que quienes las contemplemos, echemos ratos de risa y de lágrimas cargadas de sensibilidad. Y seamos capaces de contemplar la vida con una mirada irónica y liberadora frente a los fantasmas absurdos de otra época.
Por cierto, ojalá el bello gesto de Arao proponiendo temas para el debate, prenda como una semilla en el resto de tertulian@s del Rick´s Café, para que con la suma de tod@s, éste coja la solera de los que dejaron huella y le inspiran…

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