Los complejos de quienes tienen miedos

El miedo atenaza a la persona y a las instituciones. Les impide expresar y sacar lo mejor de sí mismas. Les muestra con un ser atemorizado, que actúa de manera mecánica sin pararse a pensar ni a sentir los motivos de sus actitudes, de sus reacciones, de sus comportamientos. Esos fantasmas propios, nacidos en creencias de quien los tiene o de usos que se han asumido del entorno familiar, social o institucional, impiden a aquella ofrecer lo mejor de sí misma. Entonces, recurre a falsear la realidad, a usar la demagogia, la visión miope para intentar justificar su toma de decisiones.

Como ejemplo de esa manera de proceder, vamos a poner como referencia lo acontecido el pasado viernes en el Distrito Macarena de Sevilla. El origen del acontecimiento fue la solicitud de sendos permisos para celebrar dos actos culturales y de convivencia ciudadana.

El primero, un ciclo de Cine Forum cuya primera proyección programada era la película colombiana La estrategia del caracol. Para la celebración del mismo se consultó con la Asociación de Vecinos de Begoña y con el vecindario implicado para la difusión gratuita de la misma. La vecindad dio su visto bueno, agradeció esta iniciativa de fomento de la cultura, y colaboró en promover nuevos lazos de integración social. Sin embargo, los responsables del Distrito Macarena prohibieron el evento escudándose en un detalle formal; había que presentar la solicitud con un mínimo de 5 días en lugar de dos como se hizo. Acogiéndose a esa nimiedad, a una interpretación maniquea de la norma, negaron la posibilidad de disfrutar a vecinos y vecinas de un acto de convivencia y de fomento de la cultura. Y no solo eso, sino que en su procedimiento previo a la negación de este derecho vecinal indicaron vía telefónica que el plazo de tramitación era de 5 días, de 10 días y de 20 días. Por lo tanto, demagogia tras demagogia porque solo puede haber un plazo. Ya sabemos que la mentira es enemiga de la salud democrática.

El segundo, una fiesta vecinal para finales de julio, en torno al día 23. En este supuesto, el Director del Distrito se escudó en un litigio judicial de la Asociación de Vecinos de la Barzola contra una serie de personas, para negarse a otorgar el permiso. Lo curioso es que el citado responsable señaló que hace más de un año que ese asunto está en el terreno judicial, cuando era el PSOE coaligado con IU quien gobernaba en el Ayuntamiento de Sevilla y en el distrito. Hechas las consultas a los representantes de la Asociación de Vecinos, ésos con un tono despótico hacia la comunidad inmigrante, lleno de prejuicios, afirmaron que hacía entre mes y medio y dos meses que los hechos denunciados habían ocurrido. De esas dos declaraciones contradictorias y fariseas, la del Director del Distrito y la de los representantes de la Asociación de Vecinos de la Barzola, extraemos esta reflexión: una o las dos partes mienten. Ambas son cómplices.

Hechas las consultas a las instancias del Ayuntamiento de Sevilla sobre la celebración del evento del día 23, un representante indicó que no habría de haber problemas por desarrollar una actividad lúdica, cultural, social, entre las nueve y las doce de la noche, más aún cuando la entidad organizadora se compromete a velar por el ejemplar desarrollo del mismo.

De esta manera, los nuevos responsables del Distrito empiezan a cubrirse de gloria. Si quieren colaboración, solamente desde la honestidad y la asunción de las responsabilidades comunes será posible. Ese es el único camino para que nuestra democracia crezca y sea modelo de coparticipación ciudadanía con sus instituciones.






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