Aclaraciones sobre Ortega








La publicación de cualquier obra exige contrastar las fuentes de máxima solvencia a la hora de cuestionar o ratificar cualquier enunciado, cualquier realidad. Por ello, la persona que publica se ve obligada a sí misma a dar cuenta de lo que escribe, sobre todo, si quiere ser tenida en cuenta por la comunidad lectora y por la comunidad científica. Para el caso que nos ocupa, la lectura de las primeras ocho páginas de un libro titulado El rey desnudo, dedicado al estudio de la figura de Ortega y Gasset y de su obra La rebelión de las masas, nos muestran un claro desconocimiento de la vida del filósofo español y una interpretación errónea del citado ensayo.
Ortega estuvo en contra tanto de la dictadura de Primo de Rivera como de la posterior de Franco. En el primer caso, todos sus artículos incluidos en la serie El espectador tratando el tema del gobierno del referido general así lo muestran. Respecto a la que lideró Francisco Franco tras su golpe de Estado, Ortega junto a su familia se vio obligado a tomar un salvoconducto que le facilitó la Embajada de Inglaterra en Madrid para salvar su vida y la de sus familiares para ir hasta Francia. De no haber podido recluirse en la sede de la embajada, situada en las instalaciones de la Residencia de Estudiantes, su vida hubiese sido finiquitada, porque esa era la orden que se ceñía sobre su persona dictada por el sector franquista como por la extrema izquierda. Cuando Ortega y su mujer regresan de la Argentina, donde se llevó una gran decepción personal, solo mitigada por el apoyo de Victoria Ocampo y algunas pocas amistades leales más, y se instalan en Lisboa, logrará un pasaporte especial que el gobierno portugués le concedió hasta el final de su vida y tendrá oficialmente su residencia oficial en la capital portuguesa. Antes de todo ello, dará la orden de publicar una nueva edición de La rebelión de las masas a Espasa Calpe argentina. Ahora bien, por qué autoriza esa nueva edición y no la de Espasa Calpe española. La Guerra Civil en suelo Ibérico también provocó la ruptura de la unidad accionarial que había habido hasta que se desencadenara la contienda bélica, y Ortega no aceptó seguir publicando con la escindida compañía española conocedor del nuevo rumbo editorial que iba a tomar.
Es más, al poco tiempo de haber terminado la Guerra Civil, desde las altas jerarquías del régimen de Franco se dio la orden de incluir a Ortega y a su obra, como a Unamuno, en el Índice de autores y libros prohibidos. La labor de Julián Marías, quien también fue atacado por los secuaces del dictador, resultó decisiva para evitar que Ortega o Unamuno fueran incluidos en esa lista. Marías escribe y publica su magistral Ortega: circunstancia y vocación. A través de cada una de sus páginas y de sus capítulos comienza a hacer el primer estudio riguroso y serio de la persona y del sistema filosófico del maestro. En ella se muestra claramente la originalidad del pensamiento orteguiano, el primero en darse cuenta de que la auténtica realidad a ser observada, analizada y proyectada es la vida personal, la de cada persona dentro de sus circunstancias. Eso que hoy en día empieza a ser dado como algo obvio, no había sido descubierto, ni pensado, por ningún pensador hasta que el meditador español lo viese y mostrase. Su pensamiento había bebido de los clásicos de la Filosofía, desde los clásicos griegos hasta el existencialismo. Sin embargo, precisamente en el estudio de esos otros filósofos y de sus obras y, sobre todo, mirando la realidad de la vida cotidiana, halló que la realidad humana y sus trayectorias era el punto clave de arranque.
El esfuerzo de Marías escribiendo ese libro, por la labor intrínseca de investigación y de análisis, fue herculano. Además de la alegría de haber impedido que Ortega fuera incluido en el referido Índice, eso le permitió dar un nuevo paso adelante en el entendimiento del sistema filosófico orteguiano, y a partir de ahí ir haciendo su propia Filosofía. Años después, por sorpresa, se presentarían los dos monjes agustinos en casa de Marías y Lolita para pedirle perdón por el intento que aquellos dos habían hecho de condenar intelectual y socialmente a Ortega. Esos dos monjes agustinos habían liderado con sus obras torticeras los intentos de prohibición de la lectura y de la edición de la obra de Ortega. Léase los primeros capítulos del segundo volumen de Marías de su autobiografía Una vida presente, o el prólogo de Ortega: circunstancia y vocación, donde se da testimonio manifiesto de cómo transcurrió lo que venimos mostrando.
Si ahora nos detenemos a analizar lo dicho en las primeras páginas de El rey desnudo sobre La rebelión de las masas, hemos de aclarar varias cuestiones. Primero, Ortega evitó que el Prólogo para alemanes fuera publicado en Alemania porque él era consciente de lo que estaba ocurriendo en aquel país desde el acceso al poder del Partido Nazi. Ortega desde aquel momento se sentirá triste y defraudado por el ritmo de los acontecimientos que estaba tomando Alemania dado el amor que sentía hacia lo más excelso de su cultura y civismo, que precisamente se estaba viendo atacado por los nazis y sus seguidores. Por ello, años después, una vez derrotado Hitler, tras terminar la Segunda Guerra Mundial, Ortega dará en la Universidad de Berlín su famosa conferencia Meditación de Europa de la que saldrá su libro del mismo título. En ese ensayo, en esa conferencia, Ortega animaba a recuperar lo mejor de la cultura alemana y a que ella fuera una de las semillas sobre las que reconstruir el país y a partir de ellas propiciar la reconciliación de los enemigos europeos.
Ortega atisbó, vio, la llegada tanto de la Guerra Civil española como la Segunda Contienda Mundial. Por ello denunció en las páginas de La rebelión de las masas los extremismos de cualquier signo político. Es más llegado un momento, por decisión libre personal optó por practicar el silencio dado que era consciente de que las posturas tanto en España como en Europa y en el resto del Mundo se habían llevado a los extremos. Si no se le había escuchado antes, cuando las posturas extremistas empezaban a iniciarse y los planteamientos moderados aún eran relevantes, menos aún se haría cuando aquellos alcanzaron el poder.
Para terminar con estas aclaraciones sobre Ortega, es necesario sacar a la luz el auténtico sentido de su persona masa, aquella que solamente quiere derechos y reniega de asumir sus obligaciones. Y dentro de ese tipo de persona masa encuentra en el científico del primer tercio del siglo XX al máximo exponente de ella. Por qué. Podría sorprender que alguien dotado intelectualmente, sea precisamente catalogado como ejemplo claro de hombre masa. Precisamente cuando la Guerra Civil española se había desatado, Albert Einstein, amigo de Ortega y que precisamente había venido a España por la gestión del filósofo dos décadas antes, publicó un artículo sobre la contienda española. Ortega se vio obligado a escribir uno de respuesta en el que le pedía que no volviera a hacerlo porque Einstein mostraba en su escrito su desconocimiento sobre la realidad española. Y esa ignorancia podría alentar a quien lo leyera a considerar que Einstein estaba en lo cierto. Por tanto, un rasgo de la persona masa era considerarse experta en cualquier tema con la misma autoridad intelectual y moral que había alcanzado en su disciplina.
Por ello, pedimos al autor de El rey desnudo reconsidere su escrito profundamente antes de sacarlo a la luz de la opinión pública.

P.D.: Queridos lectores y queridas lectoras, comenzamos la publicación de nuevos artículos disfrutando de la brisa del Atlántico a su paso por la Bahía de Cádiz.   

Comentarios

  1. Estimado:

    Primeramente agradezco que haya leído las 8 páginas del prólogo y haya contestado a las mismas con altura. Paso a apostillar sus comentarios:

    Respecto a la actitud de Ortega hacia las dictaduras de Primo de Rivera y Franco, lo que digo en el prólogo de "Un rey desnudo" es que "otros... han denunciado su actitud connivente con las dictaduras de... Franco y... Primo de Rivera [MG98]". Queda claro que no soy yo quien lo dice sino que quien lo ha denunciado es MG98. Si va a la bibliografía, en la página 296, verá que MG98 corresponde a "El maestro en el erial: Ortega y Gasset y la cultura del franquismo" de Gregorio Morán, Tusquets Editores, Barcelona, 1998. Yo creo que en ese libro se muestran pruebas de la connivencia. Como usted aporta argumentos en sentido contrario, lo mínimo a colegir es que la actitud de Ortega fue ambivalente. De todos modos, mi mención fue precisamente para decir que mi crítica se hace desde un ángulo distinto al de Morán y otros.

    Respecto a la prohibición de Ortega a que se publicara en la Alemania nazi uno de sus ensayos, le sugiero leer en "Un rey desnudo" el pasaje que va desde el final de la página 191 hasta el final de la página 195. Allí interpreto que Ortega fingió indignación con un alegato chapucero. Lo que supuestamente le molestó fue un ajuste de cuentas dentro del mundillo nazi (la noche de los cuchillos largos) y no las acciones más alarmantes y atroces de los nazis.

    Realmente me asombra que se pueda afirmar que el máximo exponente del tipo de personas que solamente quiere derechos y reniega de asumir sus obligaciones son los científicos. Uno de los capítulos de "Un rey desnudo" está dedicado a la visión que Ortega expresa en "La rebelión de las masas" sobre ciencia y tecnología.

    Respecto a la reacción de Ortega ante la toma de posición de Einstein por el bando republicano, en mi opinión está claro que a Ortega no le molesta que Einstein opine sobre un tema de actualidad sino que lo haya hecho por el bando contrario al suyo. Llama la atención que Ortega no dedique un monosílabo a reprochar las bombas alemanas que caían sobre España y sí se pone furioso por una declaración de Einstein. Este tema está tratado en "Un rey desnudo" en las páginas 213 y 214.

    Saludos y gracias por esta oportunidad de debatir estos temas.

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  2. Hola Rick, soy "anónimo".
    No coincidimos en el modo de sentir a Ortega. El texto “La rebelión de las masas” (repito que lo he más que leido) habla del vitalismo del individuo que se atreve a ser libre, libertad en el sentido grande, en el de jugarse la vida, una libertad tan peligrosa que casi todo el mundo estamos tentados de querer cambiarla por seguridad. Si, seguridad, que es precisamente lo que se pide desde los movimientos sociales contemporáneos. Me parece que no debes usar el texto de Ortega para hacer esas analogías con el mvto 15M, sencillamente, hablan de cuestiones diferentes.

    Y tampoco coincidimos en cuestiones básicas del análisis del presente. Sobre todo en la descripción de lo que es un autónomo. Este tema es más fácil porque es objetivo y hay datos de como lo están pasando, ha habido 375.000 bajas, muchos lo son por pura necesidad, echan jornadas interminables y por desgracia ven su futuro lleno de incertidumbre y no como lo describes en tú artículo del martes 9 de agosto: “Un jubilado autónomo, salvo rarísimas excepciones fruto de su mala previsión del futuro como tal, no tiene afortunadamente problemas económicos“. Imagino que hablas así porque no eres autónomo. Pero bueno.
    Un saludo.

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