Contradicciones políticas



Venimos asistiendo en los últimos días a una nueva escenificación de la cultura de los globos ondas. En este caso, el tema en cuestión es el aumento de los impuestos a las grandes fortunas económicas y el pago de tasas a los bancos por sus transacciones internacionales. Ambos asuntos, que los políticos españoles de cualquier signo partidista vienen azuzando, tras ser aprobada la primera de las medidas por el gobierno francés recientemente, no es más que la puesta en vigor de unos objetivos, de unas medidas, que ya fueron incluidas en la Agenda 2020 de la Unión Europea, aprobada a principios de junio de 2010. Por tanto, tanto en el supuesto de Francia donde ya se empieza a aplicar como en España donde se espera sea asumida –una vez que cada una de las partes políticas haga su habitual escenificación mediática–, se trata de la ejecución  de una norma de rango europeo. El resto de Estados miembros de la Unión Europea también están obligados a asumirlas. Qué se esconde detrás de toda esta tramoya.
Primero, si nos detenemos en la punta del iceberg, apreciamos cómo no solo a nivel español, sino internacional, se viene desarrollando una cultura política estándar. Cada vez con más frecuencia como consecuencia de la mundialización, los políticos actúan con unas actitudes y unos hábitos homogéneos. Y en esos parámetros el lanzamiento de medidas concretas para ver la reacción de la opinión pública es un uso establecido y arraigado. Lo curioso, desde el plano de la ciudadanía y de los medios de comunicación, es que la gente se mantiene muy alejada al acceso a esa información original. Y por lo que respecta a los medios de información son muy pocos los periodistas y los medios de difusión que se trabajan esas fuentes de información, que contrastan esa documentación.  Y una vez analizadas, las difunden a la opinión pública. El aburguesamiento, el acomodamiento, de un sector importante de los periodistas y de los medios, está provocando desde hace dos décadas un excesivo predominio del periodismo de citas. Las ruedas de prensa institucionalizadas están empobreciendo al oficio periodístico y al sistema de información democrático. Eso nos lo demuestra lo que venimos comentando: se da por gran noticia, por información relevante, desde las primeras páginas de los diarios a los noticieros de radio, pasando por los telediarios, la entrada en vigor de una norma que fue acordada y rubricada en el Consejo de Europa de junio de 2010. ¿Dónde estaban esos medios, esos periodistas, entonces? ¿A qué se han dedicado desde hace más de un año para no pararse a meditar sobre la nueva legislación europea que procede de la Agenda 2020?
Segundo, si continuamos descendiendo en el iceberg, y ahora nos centramos en el primer bloque que se oculta bajo el agua, apreciamos la excesiva escenificación de los principales cabezas de partido para difundir esas medidas u otras. Se nos presentan, o pretenden hacerlo, otra cuestión es que lo logren, como adalides de extraordinarias ideas, como genios capaces de hallar respuestas a problemas agudos. Todo ello aderezado por la sempiterna discusión de dimes y diretes entre el equipo de gobierno y las restantes fuerzas de la oposición, especialmente desde los atriles del partido mayoritario al otro lado de la bancada, y pertinentemente amplificado por los altavoces periodísticos. ¿Qué siente Sra. Lectora usted cuando les escucha en estos días y ahora sabe que todo ello fue rubricado hace un año?
Tercero, resulta llamativo que desde el Atlántico de los Estados Unidos hasta el Mediterráneo de Europa, en las últimas semanas hayan salido renombrados empresarios como Warren Buffet, multimillonarios franceses o el banquero Emilio Botín, dando por buena la subida de impuestos a sus negocios y fortunas. Curiosamente, todos ellos y otros han amasado un incremento notabilísimo de sus patrimonios en las últimas dos décadas. En todo ese incremento exponencial de sus riquezas han contribuido las medidas legislativas y de otro tipo que la clase política han fomentado y promovido. Y nos preguntamos, a medio y largo plazo, qué estrategias se van a poner en marcha para que estos comprensivos magnates empresariales y financieros sigan aceptando esas legislaciones sin rechistar. ¿Tal vez lo que, por un lado, se les recaude, por otro, se les reembolse en cuantía superior? Estemos atentos a los acontecimientos en los próximos años y encontraremos respuestas a estas y otras cuestiones.



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