Mensajes cargados de insidia





Se está produciendo una nueva manifestación de la insidia a través de las nuevas aplicaciones y de las redes de comunicación sociales que ofrecen las tecnologías. El caso concreto que vamos a tratar son los mensajes cruzados conformando una cadena a través del correo electrónico y de los grupos de trabajo. Una de las distinciones básicas desde hace siglos entre el uso de la palabra hablada y la escrita es que la primera se hace frente al interlocutor. Mientras que la segunda es fruto de un proceso de maduración de la idea o de los argumentos que se pretenden transmitir. Ahora bien, es evidente y la realidad diaria nos lo muestra, que el proceso de asimilación y consolidación de cualquier actitud o de un contenido es diferente en cada persona. Esto provoca ya en sí una distinción en los ritmos de comunicación entre dos seres humanos que están en posiciones comunicativas diferentes.
En nuestro tiempo, la existencia de nuevas herramientas tecnológicas, como el chat o los mensajes cruzados mediante el correo electrónico, está generando una situación híbrida entre la conversación hablada y el diálogo escrito. Es obvio que cuando nos cruzamos una relación epistolar con alguien, uno de los más antiguos métodos de comunicación que tiene la humanidad, el contenido normalmente es resultado de un tiempo de meditación del mensaje. Sin embargo, cualquier investigador(a) social ha podido comprobar cuando ha analizado la correspondencia entre dos sujetos, que en ocasiones las actitudes y los contenidos mantenidos tenían altas dosis de acritud y graves desacuerdos. Esos casos extremos, que también se dan, nos reflejan cómo la palabra escrita también consolida aún más la interpretación del mensaje recibido. Por tanto, las divergencias, las apatías, las indiferencias, los acuerdos, las empatías, también podemos palparlas con mayor evidencia. Ahora bien, llegado a este punto es necesario que nos preguntemos qué circunstancias, qué trayectorias, se esconden tras esos comportamientos, tras esos talantes. 
En las etapas de la historia como la que estamos viviendo, caracterizada tanto en las relaciones interpersonales, como en las relaciones grupales, sociales e institucionales, por un alto contenido de acidez, fruto de que las personas concretas no se encuentran bien consigo mismas, ni con las circunstancias que las rodean, los mensajes escritos híbridos se convierten en un arma arrojadiza peligroso. La consecuencia cuasi inmediata es que fomentan un ambiente cargado de hostilidad, de agresividad, innecesario e inútil, entre las personas que se ven afectadas. Evidentemente, si esa esfera comunicativa trasciende de lo interpersonal a lo grupal, el enrarecimiento del contexto se agrava. Como ejemplo manifiesto desde hace años, décadas, encontramos la dinámica que los partidos políticos tienen establecidas. Las disputas, supuestamente ideológicas y de programas de gobierno, entre los líderes y sus formaciones, se caracterizan por el enconamiento y el enquistamiento de esas actitudes y maneras de relacionarse. Ese veneno que los mensajes de las principales fuerzas políticas contienen trasvasa a través de los medios de comunicación clásicos y de las nuevas redes sociales hasta la opinión pública. Y ésta asimila de manera distinta ese pernicioso elixir y provoca a su vez una serie de reacciones. Las preguntas que les lanzo son: ¿qué podemos hacer para romper esa ruta diseñada conscientemente por parte de un@s del envenenamiento de cada persona, de la comunidad? ¿Qué responsabilidad tiene cada ser humano, cada sociedad, en dejarse arrastrar en ese proceso? ¿Qué alternativas son posibles para acabar paso a paso con esa dinámica?
Los procesos sociales que se vienen manifestando en España y en otros lugares del mundo desde la pasada primavera, necesitan para crecer, para que sus semillas valiosas cuajen, y para también equivocarse y rectificar, de un tiempo, de unos métodos de cocción y trabajo. Por tanto, es decisivo atemperar los ánimos, cuestión nada sencilla. Más aún cuando las preocupaciones y circunstancias personales o interpersonales están a flor de piel. Ahora bien, todo lo difícil y, por tanto, importante, exige unos esfuerzos. Son renuncias que se tienen que hacer para precisamente ser ellos mismos, para que su camino se recorra con buenos frutos. He ahí un terreno a explorar de actitudes y compromisos para evitar caer en los mismos errores, o en los mismos maniqueísmos que otr@s han caído.


Comentarios

  1. Como dice Alfonso Sastre, "la revolución debe aportarnos alegría, tenemos que cultivar el humor, ensalzar la poesía... traer con nosotr@s las bellezas de nuestros lenguajes". Es en este camino en el que encontramos nuevos frutos.
    Saludos desde la resistencia

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  2. Espero que ese mensaje de alegría, de buen humos y de belleza que nos citas, se haga realidad cotidiana.

    Buena semana,

    Manuel

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  3. Me ha interesado mucho lo que he leído del blog. En cuanto tenga tiempo leeré las entradas anteriores y estaré atento a nuevos textos.

    ¡Saludos!

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  4. No se me ocurre otra manera que los aprendizajes compartidos y la construcción colectiva... Alimentar lo que queremos que ocurra suele provocar un efecto ilusionante y contagioso
    Sigue siendo un placer entrar en el Rick's Café
    Flor

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