Pienso, luego existo, una bocanada de aire fresco



Ayer domingo, sobre las once de la noche, y por espacio de media hora, se emitía el primer documental del nuevo programa Pienso, luego existo, en La 2 de TVE. Este nuevo espacio a lo largo de su primera serie de episodios, que consta de 14 capítulos, pretende sacar a la luz de la opinión pública la importancia de la Filosofía en la vida cotidiana de las personas. Para ello, el equipo de producción ha elegido a 14 pensadores e intelectuales españoles. La primera sesión estuvo dedicada a la figura del meditador José Antonio Marina. En el marco de la casa y del jardín de Marina, nos pudimos adentrar en los motivos que le llevaron en su juventud a descubrir la riqueza que encierra la Filosofía para con ella construir la vida personal cotidiana. Concibe Marina a esta disciplina como fuente de indagación, de conocimientos, de vivencias, que han de conducirnos a descubrir la importancia de la bondad y de la inteligencia para la trayectoria personal y colectiva.
Tratándose de una producción concebida en España, personalmente, hubiera preferido el título Existo, luego pienso. Frente al pensamiento de René Descartes que situó a la razón lógica como punto de partida de su filosofía y como motor de arranque de la existencia del ser humano, Ortega y Gasset mostró lo valioso y lo insuficiente tanto del pensamiento de Descartes, como de la filosofía anterior y posterior a la de aquel. Será precisamente Ortega quien dé un giro decisivo, radical, ya que nos mostró que somos personas que tenemos ante nosotros nuestra vida, nuestras circunstancias, y tenemos que pensar, filosofar, meditar, para darle sentido, para dotarla de contenido, de proyectos, a nuestro vivir. Cuando en 2014, se cumpla el primer centenario de la publicación de Meditaciones del Quijote, la obra con la que Ortega presentó su filosofía, ya va siendo hora de que por una vez se venzan las sombras, las ignorancias, los prejuicios, hacia el filósofo español, y empecemos desde ya a poner en valor su pensamiento, que tal como lo concibió, es de cualquier persona, por partir de ésta y para ésta.
Hemos de celebrar que aunque de momento sea un espacio minoritario, como muchos que desde hace décadas tienen su acogida en La 2 o en otras cadenas para grandes minorías, que este servicio cultural, humano, televisivo, vaya ganando cuota de atención y de debate entre la ciudadanía. Si queremos tener como referente a personas cuya trayectoria se marca desde la coherencia, la honestidad y el compromiso, en un mundo lleno de corruptelas y de falta de valores democráticos como el que estamos viviendo, en el simple hecho de participar en hacer aumentar su cuota de pantalla, podemos hacer un valioso servicio de ciudadanía y de democracia. Como apuntaba en sus reflexiones Marina, en nuestro actual mundo, está ganando lo simbólico representado por el dinero. Su victoria del presente, que ojalá sea de una batalla, para más adelante perder la guerra, está siendo a costa de lo real, del lenguaje cargado de compromisos éticos. La economía financiera, la gente y las entidades especulativas, han creado unos universos de fantasmas a partir de la aplicación de la Teoría del más tonto. Esta se sustenta en la capacidad que tiene un ser humano de engañar conscientemente a otro en la venta de algo, normalmente humo futuro. Como consecuencia de ello, se ha generado una cadena de tontos que han comprado cada vez por más valor el humo inicial. Esto según avisaba Marina no es nuevo, ya pasó en tiempos de la Holanda de Rembrandt cuando se especuló con la venta de los tulipanes. Sin embargo, a diferencia de entonces, la especulación se detuvo mucho antes y no afloró más allá de las fronteras de Flandes.
Marina reivindica una economía real de las personas trabajadoras y para ellas. Una economía productiva donde no tengan cabida los deseos efímeros que se han expandido a través de la publicidad de masas. Por eso, él defiende la importancia de la escuela que aplaza la recompensa desde que somos niños, para fomentar entre nosotros la cultura del esfuerzo, del compromiso, del trabajo en equipo, de valores como la honestidad y la honradez.
Si Marina ha tomado para sí el epitafio del literato Max Aub, que reza Hice lo que pude, tú telespectador, tu telespectadora, pon tu grano de arena viendo este tipo de programas. Así entre todos podremos exigir a quienes son responsables de las parrillas de programación que estos se fomenten en la televisión. También posiblemente, meditando sobre los planteamientos que Marina y otros nos van a ir haciendo a lo largo de los próximos capítulos, todos podamos ir hallando caminos para construir una vida, un mundo desde lo local a lo internacional, más humano y, por tanto, más justo.  


Comentarios

  1. Primero fué "Pienso luego existo"
    Despues fué " Pienso luego Consumo"
    Mas tarde " Pienso luego estorbo"
    y ahora toca " Pienso luego actuo"

    El conocimiento nos hace más libres!

    Mi felicitación por el escrito y a seguir pensando.

    José Garcia

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  2. Gracias José, encantado de que sigas pasando y colaborando con el Rick´s Café.

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