Siguen las trabas burocráticas




Esta mañana el ciudadano que se dirigió a un Centro de Servicios Sociales se ha topado nuevamente con la actitud negativa y el no por respuesta que le dieron el primer día. Se escuda la responsable de la gestión del centro en cogerse con papel de fumar la interpretación del Reglamento de uso del mismo. Bueno, dada la nula voluntad mostrada, el ciudadano decide optar por una entidad jurídica sin ánimo de lucro para que le sea habilitada la dependencia para poder desarrollar un cívico acto cultural. Parece ser que la cultura sigue dando miedo a los poderosos, pero como decíamos ayer no solamente a políticos, sindicalistas, financieros, y grupos mediáticos adheridos al sistema. También a la anquilosada casta del burócrata funcionarial. Hechos como este demuestran que no hay peor enemigo de la ciudadanía ni del buen funcionamiento de los recursos públicos que l@s burócratas con este talante.
Siguiendo las pautas burocráticas y para dar goce a la funcionaria y su interpretación maniquea del reglamento, vuelve el ciudadano a presentar la solicitud a través de una Organización no Gubernamental legalmente habilitada para tales fines, y que como tal no pretende ningún afán de lucro. Con ese requisito se cumplirá con el requisito solicitado por la burócrata. Vamos a ver cuando ella responde, si así da el visto bueno. De no hacerlo, el ciudadano procederá a la denuncia por las vías administrativas, judiciales y mediáticas.

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