Un libro necesario




La obra necesaria es aquella que por su temática, por los contenidos que aborda, por la coherencia con la que se estructura y presenta, y por su interés profesional o social, se hace imprescindible que alguien la afronte y regale a la comunidad lectora, a la opinión pública, a la ciudadanía. Eso es lo que ha hecho el Dr. Juan Antonio Abascal indagando y escribiendo La colegiación necesaria o la navaja de Ockham. Este libro, que con cariño, esmero y profesionalidad, artesanal, ha editado el Centro de Estudios y Desarrollos Sanitarios de Zaragoza (Ceydes), merece la pena que se ha conocido tanto por los profesionales de la sanidad como por la ciudadanía. En el caso de los primeros, porque aborda con perspectiva de presente y de futuro, siempre teniendo en cuenta su pasado, cuestiones trascendentales que afectan a médic@s y al resto del personal sanitario; la colegiación. Es esta cuestión antigua, que en España logró el apoyo del 84% de los médicos entre 1908 y 1909. Solamente se topó con el rechazo del 16% de los médicos que ocupaban cargos políticos, o desempeñaban cátedras universitarias de la época o tenían fortunas amasadas en el ejercicio de la profesión.
Si nos paramos analizar ambas actitudes y comportamientos, observamos claramente que solo fueron una minoría con intereses muy establecidos los que se opusieron entonces a la colegiación fomentada por los emergentes colegios profesionales de doctores. Como el Dr. Abascal nos muestra con datos y documentos fehacientes de entonces, la realidad, las circunstancias, los problemas, de ese 84% de médicos españoles de principios del siglo XX era igual en cuanto a precariedad a la de la mayoría de la población española de entonces. Aquella España rural, poco desarrollada a nivel industrial y socioeconómico, provocaba que aquellos se encontraran con dificultades como: estar sometidos a los peligros de una regresión profesional; que los inspectores médicos y los profesores de Medicina tuvieran condiciones laborales penosas; que hubiese una desconfianza hacia el Montepío; que ellos tuvieran malestar frente a los políticos de la época (conservadores y socialistas); no disponer de medios para la vejez; la necesidad de fomentar un espíritu corporativo; y la existencia de un rechazo de los médicos hacia su colegiación cuando desconocían su rol. ¿A qué nos recuerdan todas esas realidades y circunstancias?
Como el autor nos desgrana a través de sus capítulos, partiendo de un genial cuento inspirado en el Egipto Antiguo, dónde estamos hoy. ¿Es España, el mundo Occidental, un Egipto faraónico? Si quieren leer el complemento literario desde la circunstancia sanitaria al famoso corto de Spanishtan, en el citado cuento que Juan Antonio nos narra, lo encontraremos. Como decíamos en los párrafos previos, este libro tiene otro gran público lector, precisamente la ciudadanía. Y con ella las asociaciones de usuarios y pacientes, que somos y seremos quienes a diario recibimos la atención sanitaria que se nos brinda, y que en el caso de la asistencia sanitaria pública sufragamos la misma a través de la vía de los impuestos. Y en este asunto, el Dr. Abascal pone la llaga ante realidades que desde los partidos políticos en el poder y desde la burocracia alienante de la administración –uno de sus brazos ejecutores–, se niegan a afrontar. E incluso llegan a más, fomentando debates maniqueos tales como colegiación si o no, asistencia sanitaria pública o privada, pensiones de jubilación con fondos públicos o mediante planes privados…
Al leer los paralelismos que Abascal establece a partir de fundamentos sólidos, de datos históricos, y de múltiples trayectorias posibles, con lo que ha sido el siglo XX y lo que empieza a ser el s. XXI, a nivel sanitario y social, apreciamos claramente que la ciudadanía y sus asociaciones requieren dar un paso adelante para junto a la Organización Medica Colegial, reclamar hasta conquistar tanto los derechos adquiridos por generaciones precedentes, como derechos de nueva generación. Ya que estos son solamente la constatación, la conquista, de circunstancias, de necesidades, que hoy en día cualquier persona tiene y tendrá. Siempre contando con el principio imprescindible y compensador de que ese ser humano, esas asociaciones de pacientes y médicos, sigan asumiendo sus responsabilidades presentes y futuras. El camino está desde hace un tiempo despejado para no exento de dificultades y de intereses oligarcas, entre todos seamos capaces de recorrerlo con solidaridad, coherencia y compromiso. El futuro de la asistencia sanitaria para cualquier persona será posible si tú, si yo, si tod@s nosotr@s nos comprometemos a diario. 

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