Malojavio, puro arte




Hay una expresión andaluza malojavio que nos recuerda al lenguaje popular, a esa cultura milenaria del habla de la gente del pueblo. Esa que encierra mucha sabiduría, la nacida a la lumbre del día a día, de las vivencias cotidianas. Esas experiencias vitales que nos marcan, que nos dejan huella. A veces, para llorar de pena. A veces, para dejar caer lágrimas de alegría. Esos hombres y mujeres han atesorado a lo largo de generaciones un tesoro cultural extraordinario. Esas personas han sido transmisores de ese recurso tan valioso que es la narrativa del cuento. Esos que nos han cautivado en nuestra niñez, sobre todo, a aquellos niños y niñas, y adolescentes que se criaron sin la televisión. Y, sin embargo, ¡cuánto le deben la televisión y su hermana la radio a esas gentes, a esa tradición oral de l@s cuentacuentos!

En nuestra niñez, más de un chaval o chavala nos criamos escuchando las radio novelas, o los certámenes de cuentos. Eran aquellos programas radiofónicos, o ese gran cuento televisivo que fue la Bola de cristal, un paso más en la transmisión de esa milenaria tradición de las historias nacidas en la imaginación y en el verbo. 

Hoy, cuando he abierto el correo electrónico, me he topado con un mensaje hermoso del amigo Manuel Real, un mago de la ironía. Si un día la gente de este país conocimos a Tip o a Valle Inclán, algún día conoceremos el humor lleno de provocación, de sarcasmo, de imaginación, de guasa andaluza y universal de este sevillano cuasi malagueño nacido en tierras de sauces. 

Nos ha regalado a un servidor, a Volver a amar, a cualquiera, esta noticia que os enlazo. 


Manuel, mi alma, con esos malojavios que tú y tu gente de la Sierra Sur nos estáis regalando solo puede salir un buen puchero, unas buenas migas o lo que nos propongamos cocinar. 
Este va por vosotr@s. 

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