Reformas necesarias del Tercer Sector




En este tiempo de cambios, el mundo de las ONG´s tanto de asistencia social como de cooperación internacional también requiere un profundo análisis que provoque un cambio sustancial en aquellos errores, en aquellas incoherencias y en aquellos excesos que se vienen produciendo en el seno de determinadas instituciones. La brillante labor de intervención social que otras vienen realizando desde hace siglos algunas, y décadas las más recientes, ha de ser reconocida, fortalecida y potenciada conforme a las nuevas circunstancias.
Vamos a abordar en primer lugar la situación de las ONG´s que con el paso del tiempo han adoptado actitudes y métodos organizativos institucionales propios de la oficialidad. Se han anquilosado, se han convertido en grupos burocráticos jerarquizados, en el que más del 80% de sus presupuestos anuales se están destinando a la propia subsistencia profesional y económica de sus miembros. Esas ONG´s solamente destinan menos del 20% al objeto y origen de su fundación, la intervención social. Esto no es lícito, ni moral ni ética ni económica ni jurídicamente. Y además en lugar de contribuir a la resolución de los problemas sociales asumidos, suman en negativo al no erradicarlos y encima contribuyen negativamente a la perspectiva que la opinión pública pueda tener del Tercer Sector. Junto a ello, hay que reducir drásticamente los presupuestos financieros dedicados a las campañas publicitarias que determinadas ONG´s muy conocidas a nivel social y mediáticos, emplean para autopromocionarse. Eso es ilícito humana, moral, social y económicamente. Esas ingentes cantidades de dinero han de tener como medio y fin los programas de intervención social. Los recursos han de ser destinados a la inclusión social de las personas, de los grupos, de los países excluidos.
En segundo lugar, reivindicamos desde estas líneas el valiosísimo trabajo, la dedicación profesional y honesta de técnicos y voluntarios de aquellas ONG´s que por el contrario dedican entre el 15 y el 20% de sus presupuestos anuales a los sueldos y otros recursos logísticos, y entre el 80 y el 85% de los recursos a la intervención social. Esas entidades, esas mujeres y hombres dignifican, dan lustre y vida al Tercer Sector. La labor tiene que ser hecha por personas con una capacitación profesional y humana buena de partida. Y seguir aprendiendo conforme se avanza en el camino de acción y reflexión. 
Ellos dan relieve y fomentan nuevos bríos a los esfuerzos que los recursos de todos, los fondos públicos, y las aportaciones privadas –mecenazgos, realizan. Ellos hacen posible con su coherencia, buenos usos y capacidad de superación esas otroras utopías que fomentan la paz, la eliminación de las marginaciones, un mundo más humano y justo.
En tercer lugar, frente a los modelos anquilosados de funcionamiento y organización de concretas ONG´s, que han institucionalizado las jerarquías oficialistas y burocráticas en su seno, y que además mantienen relaciones de tiras y aflojas, de distanciamiento, respecto a las demás ONG´s y la sociedad civil, exigimos la cooperación entre ellas. Hay que acabar con los clientelismos políticos en que muchas de ellas han caído respecto a los partidos gobernantes en cada territorio. Los conocimientos adquiridos, unos comunes otros diferentes, se tienen que transmitir de unas a otras. El cómo hacerlo o know how, ha de ser abierto a cualquier institución del Tercer Sector, de la sociedad civil, o de las restantes instituciones públicas y privadas. Por tanto, cualquier medida, protocolo, recurso o información valiosa que se disponga ha de ser compartido. Como las personas a las que atienden presentan en la mayoría de los casos, circunstancias similares, han de contribuir a usar protocolos y recursos comunes. Para los supuestos que presenten circunstancias diferentes o excepcionales, han de descubrir cómo afrontarlas y una vez logrado, ponerlas a disposición de la comunidad.
Dinos qué piensas, cómo te sientes, cómo ves el Tercer Sector…  

Comentarios

  1. No llamaría yo ONGs a las Entidades, a pesar de lo que dicen las siglas, que son engullidas por el Sistema convirtiéndose en sus manos y sus pies, no reduciría el Tercer Sector a las ONGs ni a los modelos de participación institucionalizados y asistencialistas… Prefiero sin lugar a dudas el trabajo a pie de calle y con la gente, el boca a boca, el cara a cara, los vínculos, las redes de apoyo mutuo, los conocimientos compartidos, las construcciones colectivas desde abajo… esas experiencias de autogestión mal llamadas “antisistema” que con muy pocos recursos, y a menudo contracorriente, contagian, emocionan y mueven el mundo. Gracias Rick’s por abrir la reflexión y recordar el valor de la Comunidad…
    Saludos desde la resistencia

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