El 15 M y el hueso del melocotón



A una amiga de vida novelándose y a mi gente del 15 M



Hace años, mientras iba de biblioteca en biblioteca leyendo y sacando libros y artículos para mi tesis doctoral, al estar dedicada la investigación a la Persona, a la vida personal y sus circunstancias según Ortega y Marías, entre las numerosas expresiones de ellos dos que calaron en mí está una de Don Julián que nos dice: el alma del español, de los españoles, es como la cáscara del melocotón. Por qué nos decía esto Marías. Cuando comenzamos con la lectura de su genial España inteligible: razón histórica de las Españas, posiblemente el más completo libro sobre la historia de Occidente escrito desde los tiempos de la Grecia clásica y de la Roma imperial, sentimos que estábamos ante una manera diferente de mirar e interpretar la historia. Y con ella, a las mujeres y a los hombres, a los grupos sociales, a las sociedades, a los países, a las confesiones religiosas a las posiciones incrédulas, que a largo de la obra nos va presentando. Y entre sus páginas nos encontramos esa expresión que más arriba hemos destacado. 

Efectivamente, los acontecimientos personales y colectivos que venimos asistiendo desde la pasada primavera, ahora que estamos en vísperas de una nueva primavera, muestran que como Marías acertó a ver, dentro de la corrupción y de las miserias humanas, que afectan al pueblo español como a cualquier otro pueblo, la condición española es así. Y tengamos presente como Marías nos advierte desde el subtítulo de ese libro, que estamos hablando de las Españas, de la Ibérica y de las de Iberoamérica. Desde hace años, tenemos en nuestras calles y barrios a nuestros hermanos de allá; como desde el 36, gentes de acá se fueron para allá. Marías decía entonces y a lo largo de otras obras suyas, que el español no está dispuesto a tolerar ciertos niveles de mentiras, ni de falsedades, ni de intereses viciados ni de injusticias. En una de las principales creaciones de España, el descubrimiento y colonización de América, ya vimos una reacción española igual en defensa del indio y de sus pueblos. Desgraciadamente, hasta precisamente los años ochenta del siglo veinte, gracias a la labor de Marías, de otros estudiosos occidentales de ambas orillas, eso no pudo sacarse a la luz. La falsa leyenda negra empezó a ser limpiada, lo que no quita que hubo violaciones e injusticias que causaron gran daño a quienes las sufrieron. Precisamante por eso Suárez y Vitoria reivindicaron los derechos de los pueblos indios.

¿Por qué vienen saliendo y reuniéndose las personas, los ciudadanos del 15 M? Por la necesidad de expresar esas angustias y preocupaciones ante los problemas personales, interpersonales, familiares, vecinales, sociales. Eso son las acampadas y las manifestaciones desde que comenzaron el 15 de mayo de 2011, echar a fuera lo que nos quema por dentro o a nuestro alrededor. Implicaron hacer una puesta en común de las circunstancias vitales. Han supuesto un soplo de aire fresco ante la homogeneización de vidas prediseñadas por otros que demasiada gente ha aceptado como patrón de vida.  
Léase, por ejemplo, el editorial de hoy del diario El País, acerca de la cuestión de China, y la fina vinculación de la posición del periódico con la democracia estadounidense- 


Ahora bien, este guiño del periódico al estilo de vida occidental, no puede ocultar la realidad en ese país hermano, como lo son todos los países de América, desde Alaska a Tierra del Fuego. En Estados Unidos, también hay personas, desde los ochenta a los veintipocos años, que vienen manifestándose acerca de lo que está pasando en su país. Véase también la interesante entrevista al escritor Paul Auster de hoy en La Vanguardia


Paseaba ayer por las calles de la ciudad, y en una esquina de la calle Sol, me topé con una cartelería anunciando para la semana próxima actos culturales y de debate en el barrio de San Bernardo. Allí, en aquel lugar donde termina o empieza la calle Larga de aquel distrito, un bello portalón de madera de fondo verde con un sencillo dibujo artístico nos proclama la leyenda Cuando vivir es un lujo, ocupar es un derecho. Habría que rastrear con la ayuda de inteligentes arqueólogos y latinistas una expresión más rotunda para expresar el sentir de lo privado hacia lo público en tiempos de la Roma imperial. ¿Son incompatibles? ¿Son opuestos? ¿Son imposibles de conciliar? Sinceramente pienso, creo, que no. Ahora bien, exige a cada persona, nos exige, un grado de asunción de las circunstancias y de cada punto de vista personal que ha de dar un giro que implique generosidad, imaginación, ilusión y holgura.

Generosidad para saber hasta dónde podemos llegar. No podemos caer en idealismos vacíos ni vacuos ni dogmáticos. Incurrir en ellos, el siglo veinte está llenos de ellos sobre todo en su primera mitad, ya sabemos lo qué provocó. Precisamente porque de la mano de la imaginación y de la ilusión, podremos intentar lograr que las perspectivas y los comportamientos de quienes viven de manera muy distinta e incluso opuesta, se vean obligados por la tensión de la realidad, a abrirse, a dejarse influenciar. Esto no es nuevo a lo largo de la historia, por eso os aliento a que leamos con visión constructiva ese libro de Marías. Puede ser una actividad enriquecedora para cualquier asamblea, comisión o reunión de tertulia entre amigos y amigas. Y hay que debatir e intentar alcanzar esos acuerdos, esos consensos, esos proyectos, con una mirada que tenga holgura. Ojo, vivir con holgura es muy distinto a aquí vale todo. Precisamente implica tomar distancia con las posiciones cerradas de los extremos, supone evitar la rigidez de los comportamientos más rancios y equivocados. Nos conduce a no incurrir en el también erróneo y hueco todo es posible sin disponer para ello de argumentos ni de recursos, sin asumir compromisos.  

Caminar por los pueblos y ciudades de España, insistamos en ello, nos está produciendo un enorme gozo, una profunda alegría. Los hombres y las mujeres de España a pesar de las dificultades graves que estamos viviendo están vivos. Y no de cualquier manera, lo están con ilusión, con capacidad de superación, con compromiso, con sonrisas cotidianas. Estamos recuperando escenas valiosísimas que se expresan con una expresión española muy antigua "de toda la vida". Por eso es habitual desde hace meses que escuchemos a un agricultor venir a las ciudades con su furgoneta, su micrófono y su altavoz “vendo saco de papas a un euro el kilo. Papas nuevas”. Por eso estamos viendo a parejas con esa misma técnica y ese método vendiendo mostachones, bollerías artesanales de pueblos, u ofreciendo sus servicios de tapicería. Pero es que vamos a muchas bibliotecas públicas y vemos a madres y padres compartir la lectura de cuentos con los más pequeños, introduciéndoles por la nobleza del acto de leer. O vemos como se ocupan de sus deberes. O tertuliamos con hombres y mujeres que ya son abuelos y abuelas, y que ahora cuando las ocupaciones personales, familiares y profesionales han dejado huecos en sus agendas otrora cargadísimas, están gozando de la literatura, del arte, de viajar, de echar un café en buena compañía.

¿Qué implica además todo esto?, además de lo ya dicho, de lo sugerido. Es obvio, os animo a sentirlo, a vivirlo, a que lo compartamos, el pueblo español tiene muchos recursos porque tiene talentos para salir adelante. Bueno y ahora para ir diciéndoos hasta luego, hasta mañana, recordemos la voz de un compañero de barba cuidada, gafas de pasta negra, mochila deportiva a la espalda, y excesivamente seducido por los calendarios, sencillamente exijámosles a políticos y a las administraciones que cumplan con sus responsabilidades.  

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