Los mineros ante la sede del Parlamento de Andalucía




Salieron el domingo pasado de Riotinto camino del Parlamento de Andalucía en Sevilla. Tras cuatro días de marcha, han llegado cansados y, pese a ello, con energías dispuestos a seguir con su esfuerzo por lograr que se reinicie la actividad industrial minera en la comarca de Corta Atalaya. Durante ese largo camino, hombres y mujeres han realizado cuatro paradas en los municipios del Castillo de las Guardas, El Garrobo, Las Pajanosas y Santiponce. Según nos ha comunicado una portavoz de los trabajadores de EMED Tartessus, ha habido buen ambiente durante esas cuatro jornadas entre los participantes. Esa buena sintonía ha ayudado a superar el cansancio de todo el trayecto y las preocupaciones que les han traído hasta la sede del Parlamento de Andalucía. Son las marchas un componente, un recurso, histórico en los movimientos laborales. Forman parte de su manera de reivindicar aquellos proyectos laborales, económicos y sociales, que estiman necesarios para poder sacar adelante sus vidas y la de sus familiares y gentes. 

Corta Atalaya es una mina con larga historia que se remonta a los tiempos de la Roma clásica, cuando Hispania formaba parte del Imperio Romano. Ha sido considerada históricamente como la mayor mina a cielo abierto de metales preciosos de Europa.


Los hombres y las mujeres de la marcha, y aquellas otras personas que se han sumado a la misma a su llegada a Sevilla, esperan a la finalización del Pleno del Parlamento de Andalucía para que les atiendan los políticos que se han comprometido a hacerlo. Son Diego Valderas de IU, Javier Arenas del PP, y Antonio Amero del PSOE. La manifestación en la mediana, que está frente al Parlamento andaluz, coincide con el primer día de constitución del nuevo pleno de la sede autonómica tras las elecciones regionales del pasado mes de marzo. 

Las reivindicaciones de los manifestantes, según la portavocía, buscan la defensa de los derechos laborales de los mineros, la viabilidad del proyecto empresarial y denuncia que hayan sido cambiadas las hojas de ruta para el desarrollo del proyecto en sus conversaciones con la Administración desde 2007, tras llevar diez años cerradas las mimas. Desde la empresa EMED Tartessus se critica desde hace tiempo la actitud de uno de los propietarios de parte de los terrenos, la empresa Rumbo 5 Cero.  

Numerosas son las preguntas que nos realizamos ante esta realidad. ¿Cómo hacer compatibles los derechos y las responsabilidades de los trabajadores y de la compañía EMED Tartessus con los otros intereses empresariales en conflicto? ¿Cómo hacer viable que se pueda desarrollar industrialmente el proyecto minero respetando medioambientamente toda la comarca donde se desarrollaría? ¿Cómo hacer compatibles las actividades económicas de los propietarios de los terrenos con la actividad industrial, el respeto al medio ambiente, la generación de empleo y riqueza para los trabajadores y empresas, con otros proyectos turísticos en la comarca? Y dado que están en juego la salud de los trabajadores, de las gentes que viven en aquella comarca, de la naturaleza de la zona, de los diversos proyectos empresariales, de la convivencia democrática, ¿qué hay que hacer y qué no hacer para hacerlos realidad?    

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