María Luisa Mora Alameda, poetisa auténtica de vivencias



Hoy, 30 de mayo, festividad de San Fernando celebrado como patrón de la ciudad de Sevilla. Hoy, fiesta en las Islas Canarias, como Día de la Comunidad de las Islas Afortunadas, tenemos el gusto de presentaros la entrevista que hemos mantenido con la poetisa Maria Luisa Mora Alameda. Esta toledana, nacida en Yepes, tiene el don de la palabra hecha verso.

Es de esa estirpe de personas que con unas cuantas palabras, con unos pocos versos, es capaz de atraparnos un instante de la vida. Y en la suma de sus versos y poemas ir dándonos cuenta de cómo se va viviendo la vida y como ésta va pasando. Pero, conocedora de los versos de Don Antonio y Don Jorge, ella va como decía Ortega haciendo. ¿El qué? Poesía llena de vivencias. Esas que encontramos en su ya larga trayectoria iniciada con su primer poemario Las yedras difíciles en 1985. Desde entonces, ha publicado otros lienzos poéticos de la vida como Este largo viaje hacia la lluvia, Meditación de la derrota, La isla que no es, entre otros.

Se siente amiga de la poesía, esa que descubrió leyendo a los clásicos, aunque fuera un narrador extraordinario como el español de Andalucía Valera, quien le atrajera para la vocación lectora. María Luisa, como dama española que es, también tiene su toque cervantino, porque en plena Península, en las tierras de Yepes ha encontrado su propia isla, en la que por cierto tuvieron el buen gusto de dedicarle incluso una calle. Ya antes, ha sido distinguida con otros múltiples honores como el Premio Adonais de Poesía en 1993.
Esta es una cualidad que los amantes de la literatura, ya sean filólogos, escritores, en definitiva, soñadores con pies en el suelo, tienen. Ellos siendo conscientes de que cada maravedí, peseta o euro hay que saber administrarlo, no son parcos ni cicateros en regalarnos vida ni tesoros.

A diferencia de quienes tienen títulos de rancio abolengo oficial y no conocen el significado auténtico –el que se vive y practica– de palabras como honestidad, justicia, solidaridad u honestidad. Virtudes, aptitudes y actitudes que desgraciadamente hoy no están de moda y menos son costumbre desde Berlín a Alaska, pasando por Pekín o Moscú. Os dejamos en la compañía de María Luisa.
  

Cómo nace tu vocación poética.
No sé realmente cual fue el origen de esa vocación. Sí recuerdo lo entusiasmada que estaba con el primer libro que leí a la edad de cinco años: El Pájaro verde, de Valera.  Desde entonces amé la lectura. Pero luego llegó el momento de descubrir la poesía, diseminada por los libros de texto, que debía leer en el colegio.  Supongo que en el fondo es algo irracional que ni yo misma comprendo del todo.

Qué evolución observas y sientes en tu poesía, en tu mirada poética, desde que empezaste hasta ahora.

La poesía es como el ser humano. Nadie nace enseñado. Al principio es una especie de balbuceo.  Esto suele durar bastante. Con el tiempo y aprendiendo de los buenos poetas,  nos vamos afianzando en un estilo propio.  Seguramente mi poesía ha evolucionado en este aspecto.  Creo que ha ido madurando y aprendiendo mientras leía a los grandes poetas, intentando, con toda humildad, conformar un mundo característico y personal.

Aquellas personas que siguen tu trayectoria poética desde tus inicios, qué te transmiten.

Lo cierto es que cuando alguien me dice que ha leído mi poesía y que, desde entonces, le gusta; incluso que  sigue mi trayectoria literaria, me produce enorme emoción porque una realiza cada día sus tareas cotidianas y vive en un mundo, el real, donde la poesía no es el tema central. Mi entorno siempre ha sido más pragmático. Por eso es extraño para mí el encontrar gente que ame lo que yo hago.  Confieso que, ante estas inverosímiles muestras de afecto y admiración, encuentro la verdadera  razón por la que escribo. Y, al mismo tiempo, me da fuerza para continuar.

Qué emociones y reflexiones tienes cuando asistes a una presentación tuya o de tu grupo poético.

Yo soy bastante tímida. En mi mundo, mi Isla que no es, como yo la llamo, no suelo hablar en público. Pero he comprendido que, hoy en día, el que no se mueve no sale en la foto. Así que hago lo que está en mi mano para contribuir a que mi poesía se difunda. También me encanta apoyar a mis compañeros, ya sea con mi presencia o con mi colaboración más o menos directa, aunque siempre no olvidando esa timidez que forma parte de mi propia personalidad.

Cómo es la interacción con el público.
Seguramente la percepción de la poesía, la mía y la de los demás, cambia  bastante cuando se muestra públicamente, a través de una lectura en voz alta.  Siempre he intentado que mi poesía sea clara, transparente y, por supuesto, nacida de mis propias emociones. Cada poeta elige su camino y yo he elegido éste. Y he descubierto que la gente sencilla lo acepta bastante bien. Por supuesto que para gustos, los colores. Y eso es lo que posee la poesía de hoy en día,  una enorme diversidad.

Aprecio en tu poesía un caudal previo de emociones y vivencias de las que te nutres para escribir. María Zambrano también encontró y desarrolló una razón poética dentro de la razón vital. Qué temas te siguen atrayendo para escribir. ¿Y qué nuevos temas vas descubriendo?
Sí. Ya he dicho antes que lo que me mueve es la emoción, el trasunto vital. Me atraen diversidad de temas, pero creo que son los comunes a todos los poetas, como por ejemplo el amor, Dios, la naturaleza,  la muerte, la vida, la esperanza, etc.  Pero  creo también que, con el tiempo, todos estos temas, muchas veces incluso repetitivos, van variando y adquieren unos matices que diferencian unas etapas de mi vida de otras. Mi poesía cambia al mismo tiempo que mi corazón, si se quiere decir así. Y como no, con la lección de la propia experiencia.

María Moliner hizo su Diccionario en su casa en la España posterior a la Guerra Civil y a la II Guerra Mundial. Tú, que también tienes en tu hogar una oficina profesional poética, ¿en qué han mejorado España y el  Mundo desde entonces? ¿En qué han empeorado?
Creo que el mundo está sufriendo una seria de convulsiones, económicas, morales, incluso ecológicas  y que todo esto nos abocará a dos caminos, de entre los cuales debemos elegir el más adecuado: uno que nos llevará a la destrucción y otro que nos conducirá a un nuevo mundo, a una nueva forma de vivir.  Me parece que el ser humano es lo suficientemente inteligente como para saber donde está este último. Quizás sea una utopía. Pero si un poeta no cree en la utopía, apaga y vámonos.

Toda persona, toda obra, vive momentos y etapas de transición. ¿Hacia dónde caminas tú ahora poéticamente?
Pienso que mi poesía se transforma al paso que mi propia existencia, del mismo modo que van cambiando nuestras propias células sin que nos percatemos de ello.  En mi vida han sucedido tragedias que han transmutado mi manera de entender la vida y la poesía. Y eso deja una huella indeleble, que se transmite a través de mis versos.

Siguiendo con el fenómeno que supone toda transición, ¿qué transiciones observas en la España y en el Mundo de nuestro tiempo?
Podría contestar con el título de un poemario mío que obtuvo el Premio de poesía Carmen Conde  y que se titulaba La Tierra Indiferente. Ahí puse como entradilla una cita de Lao Tsé que decía El Cielo y la Tierra no son amorosos. Tratan a todos los seres como perros de paja.  En ese momento pensé que el ser humano y todos los habitantes de la Tierra pasarían, una y otra vez, por el planeta sin que este lugar donde vivimos se diera cuenta de que lo hacíamos.  Creo que lo que ocurre ahora es como una especie de ciclo. Eso ha sucedido en todos los tiempos de la Historia de la Humanidad.  Ha habido grandes cambios que trastocaban todo el orden establecido. Y gracias a todo eso hemos reestructurado nuestro modo de pensar y de vivir. Como ya he dicho antes, soy optimista. Creo en el ser humano. Por supuesto España no está sola en el mundo. Y le influye cualquier cambio que afecte a nuestro planeta, sea de un signo o de otro. Pero antes tenemos una dura tarea. Solucionar terribles problemas como la corrupción, la injusticia, la insolidaridad. Y esto lo tenemos que hacer, no solo en nuestro país, sino a nivel planetario.

Si tuvieras que elegir un par de poemas dedicados a Yepes y a Toledo, cuáles seleccionarías para esta etapa que estamos viviendo.
Respecto a Yepes, mi Isla que no es, elegiría Región de la Distancia, de mi poemario La Tierra Indiferente.  Porque, en él, hablo de ese tiempo de la infancia y de la adolescencia en el que fui feliz. Aunque también podría seleccionar Aquellos tiempos, de mi último poemario Poemas del Crepúsculo.  En cuanto a Toledo, yo elegiría un poema que habla de una especie de rebelión de los poetas sencillos, a los que no se les da demasiada cabida a nivel nacional, porque parece que sólo existen unos cuantos poetas, que lo dirigen todo y que realmente son los que, injustamente, copan todos los espacios literarios. Se titula Sublevación y forma parte de un poemario que será editado a finales de año que se titula El Don de la Batalla. Señalo que seleccionaría precisamente este poema porque, en esta provincia, hay poetas extraordinarios que escriben con verdadera vocación. Seguramente como en muchos otros lugares de España y a los que no se les da la importancia que merecerían.

Una penúltima cuestión, ¿cabe la posibilidad de conciliar las vocaciones poéticas con las teatrales en un pueblo, en una ciudad, en una región, en un país o en el Mundo? De no hacerse o, al menos, no intentarse, ¿hay ahí semillas para escribir poemas con especia quevedesca?

Todo lo que sea cultura nos sirve de alimento. Ya decía Jesucristo en los Evangelios, que no sólo de pan vive el hombre. El teatro, la poesía, la música, todo lo que sea cultura es compatible y necesario y nos enriquece y nos transforma para bien.  Y en caso de no intentarse…bueno prefiero seguir creyendo en el ser humano…

Qué te gustaría comentar acerca de algo que te interese o estimes interesante, y el periodista no te haya preguntado.
Me gustaría añadir que la poesía para mí es muchas cosas.  Pero visto que vivo, metafóricamente hablando, en La Isla que no es y hay algunas circunstancias trágicas en mi vida, como ya he comentado anteriormente, que han estado a punto de hacerme naufragar en el mar de la distancia y de la amargura, confieso que la poesía ha sido y es para mí sobre todo un asidero, una tabla de salvación, una luz en la oscuridad, una esperanza…Pero sobre todo una buena amiga.

Comentarios

  1. No la conocía, y me ha parecido muy interesante. Destacar la necesaria fe del poeta en un mundo mejor, y el colofón: sentirse "una buena amiga" de la poesía. Los filósofos aman la sabiduría, los poetas la belleza. Lo llamativo es que los primeros filósofos escribían en verso. En el principio la sabiduría y la belleza iban de la mano.
    Lo dicho, muy interesante la entrevistada y la entrevista.

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  2. Gracias Rafael, me alegro de que te haya gustado. De un tiempo a esta parte, estoy volviendo a conocer a personas que sois muy interesantes y, sobre todo, buenas personas. Un abrazo.

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