El efecto Gioconda



Asistíamos en la tarde anoche de ayer a la presentación del ensayo del Catedrático Manuel Álvarez, estudioso investigador especialista en Psicosomática, El efecto Gioconda. El acto acaeció en un foro clásico de la vida institucional, política y económica de Sevilla, La Fundación Foro Antares. En su salón principal, por donde han pasado desde embajadores a presidentes de consejos de administración del mundo empresarial y financiero, o intelectuales, vimos como la ciencia se dio la mano con las relaciones interpersonales y sociales de la mano del autor, de la editorial Almuzara, del presentador Fernando Alberca y de las personas congregadas.



Tras la bienvenida del Director General del Foro Antares, Fernando Seco, tomó la palabra el editor Manuel Pimentel para con su verbo fluido, analítico y cercano introducirnos en los motivos y en los detalles que llevaron en una de las múltiples conversaciones cercanas que mantienen él, Manuel Álvarez y David González -el editor técnico-, a plantearse la publicación de esta obra. Entre ratos de conversación acompañados por unos buenos chanquetes y los aromas de manzanilla gaditana, se fue tejiendo esta obra nacida de las numerosísimas experiencias profesionales del Dr. Álvarez con sus pacientes durante décadas. Pimentel, que por su porte, corte de pelo y sencillez en el vestir, nos recordaba al célebre personaje de Axo de El nombre de la rosa, hizo de su verbo fluido un acto dialéctico con el que atraer la atención de los asistentes y lectores. Posteriormente, completó la faena, conocedor de los hábitos sociales más excelsos, obsequiando a aquell@s con cava, manzanilla y jamón ibérico. De haber estado entre los asistentes Ángela Merkel y sus prestamistas financieros, seguramente hubieran aceptado parte de la quita a cambio de seguir paladeando la pata más preciada de la Península y el jugo exquisito de sus vides. Ya se sabe, por mucho que los españoles de mundo sepan reconocer las virtudes culinarias de una buena salchicha, aquella nunca alcanzará las excelencias de sabores del cochino de bellos andares. La Gioconda lo tiene claro en este caso, puesta a elegir seduciría a quien mora en las dehesas de Andalucía, Extremadura o Salamanca. 


Y como los maestros de la lidia hacen cuando se ceden el testigo en la plaza, Pimentel cedió el verbo al pedagogo Fernando Alberca, autor del libro Todos los niños pueden ser Einstein. Pasamos de los pases profundos, ligados y cercanos de Pimentel a la lidia constante y esquemática de Alberca salpicada con pinceladas de ironía, por cierto, lo más enriquecedor de su intervención. Y de fondo, mientras el público asistente seguía con interés la presentación, sonaron desde acordes musicales hasta ruidos onomatopéyicos de algunos instrumentos telefónicos móviles, que rompían el silencio de la atención, los aplausos a cada intervención o los acordes imaginarios de un cuarteto medieval que seguramente hubiera sido acogido con goce por el público a diferencia de los siempre impertinentes móviles.



Y tras los penúltimos aplausos, se hizo el silencio para escuchar al catedrático Álvarez, quien asomado a su atril, tomó la palabra para dirigirse a la gente como si se tratara de una clase magistral entre amigos y familiares e intimar en los vericuetos que le han llevado a gestar El efecto Gioconda. Pudimos saber que entre chanquetes y manzanillas, David González propuso el título y Antonio Cuesta la imagen de la cubierta. O como a los pocos días de recibir el primer ejemplar de la editorial, camino de Granada, una señora argentina quedó hechizada por el título y la cubierta. Si la dicha de la distribución lo hizo posible, la porteña adquirió un ejemplar de la obra en otra tierra fecunda editorialmente, Barcelona. Y ahora te toca a ti, lector o lectora, tomar la libre decisión de ir a una librería de siempre y buscar en las estanterías El efecto Gioconda. Descubrirás en sus páginas eso tan decisivo que es la perspectiva, la manera en que te miras y miras a los demás, y éstos a su vez te remiran. 

Comentarios

  1. Ayer lo vi en una librería. Promete, pero esperaré a tu valoración personal del libro.
    Abrazos.

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  2. Gracias Rafael. La verdad estoy leyéndolo con suma facilidad. Tiene como referente a nuestros queridos Ortega y Marías. Su prosa es sencilla y transparente, muy fluida y se sustenta en su larga experiencia con sus pacientes. Un abrazo.

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