El pequeño equipo, un cortometraje para la vida


L´equip petit o El pequeño equipo es el cortometraje que ha ganado la Décima Edición del Certamen Por caracoles, que ha tenido lugar en la ciudad de Sevilla entre los días 11 a 15 de julio en la sala trianera del Cachorro. Posteriormente, entre las jornadas del 26 y 27 de junio, se trasladaron hasta la plaza del Pumarejo para mostrar una selección de los cortos que han participado en este evento cinematográfico. Queremos agradecer la información que este mediodía nos facilitaba el periodista y poeta Juan Antonio Bermúdez acerca de esta cita entorno al Séptimo Arte. 

En este blog, podéis obtener más información acerca de otros detalles de este encuentro entre artistas audiovisuales, amigos de las bellas artes y público curioso u ocasional que con su vocación, buen ánimo, apoyo de sus particulares mecenas, capacidad de organización e imaginación, van contribuyendo a ofrecer un camino a todas aquellas personas interesadas en el mundo del celuloide. Ya decían los seguidores literarios que al Nobel nunca le dieron un Borges, a lo mejor algún día al Oscar le regalan un Por Caracoles con tapa y cervecita fresca incluidos. 



Y ahora vamos a meternos en el mensaje de El pequeño equipo. Se trata de una de esas obras cinematográficas que hacen a la persona, a las generaciones y a las sociedades que dedican un rato de sus vidas a verla, sentirla y meditarla, a revivir profundamente sus mensajes y el mundo en que vivimos. Es obvio, estos días lo estamos viviendo una vez más en el último siglo, que el fútbol se ha convertido en un deporte de enorme trascendencia personal, interpersonal, social y global. Anoche le tocaba la hora al pueblo italiano saborear nuevamente la alegría de clasificarse para una nueva final. Antes de anoche, ese ratito de emoción alegre vino a hombres y mujeres de España. Sin embargo, otras ciudadanías se quedaron con la miel en los labios, nuestros pueblos hermanos de Alemania y Portugal. Y por el camino otras selecciones con sus aficiones y países se despidieron del Torneo. Pues ahora bien, la productora El Cangrejo que con su equipo de profesionales ha concebido y producido  El pequeño equipo  nos lanza un mensaje a través de la mirada y las vivencias de estos niños y niñas que componen el club del Margatania. 

Como nos comentaba el cineasta canario Domingo Doreste durante las jornadas de rodaje de Sombras de papel en Agaete, la pasada primavera, el cine consiste en rodar y montar aquello que pasa delante de ti. Este cortometraje de base documental se traslada a la casa del portero del Margatania para mostrarnos cómo viven estos chiquillos un día de partido. La mirada, las palabras y los silencios de sus protagonistas y del entorno, hablan por sí solas. Los telespectadores solo hemos de dejar abiertos nuestros sentidos y sensibilidades para escuchar y sentir los claros mensajes que nos lanzan. Se muestra una vez más, y se nos viene a la memoria ahora la genial película de Moncho Armendáriz Secretos del corazón, la capacidad de los chiquillos por mostrarnos las cuestiones, los valores y los principios importantes de la vida. Este cortometraje cuestiona, como otros ya lo hicieron en el cine largo, en la literatura clásica, en el ensayo que pasa de mano en mano, las razones y proyectos vitales irrenunciables. Decía Marías que en la vida hay que hacer renuncias obligatorias para ser uno mismo, y vivir con libertad, coherencia y respeto a sí mismo y hacia los demás. No es fácil, añadía a continuación D. Julián, pero merecía la pena intentarlo. Y estos niños y niñas, su entrenador y sus familias nos lo recuerdan en  El pequeño equipo. Da la impresión de que los valores pedagógicos de Francisco Ferrer Guardia y de sus continuadores están presentes en el corto.  


Curiosamente, hoy en las páginas del rotativo Diario de Sevilla, dentro de las jornadas del Foro Joly en Málaga, el arquitecto Rafael Moneo meditaba sobre los tiempos que hemos vivido, sobre qué se ha hecho y cómo, y qué no se hizo. Clarificadoras sus palabras. 

Y hoy, antes de que dentro de unas horas tomemos rumbo a Écija y al Rincón Lector La Galatea, para presentar allí Volver a amar (la catarsis), el equipo de El Cangrejo nos recuerda una vez más lo que dijo Cervantes, es más bello el camino que la posada. Y la posada como el vestuario son necesarios para descansar y disfrutar de lo hecho, para poder posteriormente pararse a pensar qué seguir haciendo. Os dejamos con la excelente compañía de El pequeño equipo

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