La incompetencia daña la naturaleza




Ayer tarde me cité con el Dr. Perenne en la Playa de las Canteras a la altura de las Cices. Hasta llegar allí, la normalidad era la nota predominante. Pero al alcanzar a la altura de la calle Numancia, la resistencia de las alcantarillas había cedido. En esta ocasión, como en muchas otras en otras localidades de España o del Mundo, aquellas se vieron superadas por las primeras lluvias copiosas que han caído. La zona afectada unos cien metros de largo por unos doscientos de ancho. Las arenas de ese espacio natural estaban removidas por el tractor que se había usado para las primeras operaciones de recuperación de la zona. Por cierto, vamos a ver cómo son los trabajos posteriores para volver a adecentar la zona y dejarla como tiene que estar, que esa es otra. Una valla con un letrero indicando que estaba acotada la zona, mostraba no solamente la imposibilidad de disfrutar de la misma, sino también que habían pasado unas cuantas horas y por el momento los trabajos estaban paralizados.
           Evidentemente las estructuras hidrográficas como cualquier otra tienen sus límites, ahora bien, lo que es inadmisible, me comentaba el Dr. Perenne, es la falta de memoria histórica que aplican los respectivos políticos con esas competencias y responsabilidades y, año tras año, están incumpliendo con esas funciones. No solo es la correntía de aguas que provoca que la mierda se desplace a un paraje tan bello como ese, o cualquier otro de la naturaleza. Eso es consecuencia de que los trabajos de limpieza de las alcantarillas y de toda su estructura no se realizan cuando se tiene que hacer. ¿Es que no hay varilleros, empresas de limpieza de las mismas? Es una profesión de esas de toda la vida, por lo menos, desde que en Europa se comenzaron a construir las zonas de aguas fecales y los alcantarillados. Vivía Colón por entonces.
Pero es que los profesionales de ese sector, los competentes –concepto muy distinto a competitivo– desde hace años disponen de recursos técnicos y tecnológicos suficientes para detectar el almacenamiento de las porquerías y las zonas que necesitan ser limpiadas. Le comentaba a mi colega el Dr. Perenne que luego sale el político de turno de cualquier partido y se le llena la boca anunciando su defensa de los proyectos de I+D+i.
Y, sin embargo, caen unos litros necesarios de lluvia y la playa se nos llena de eso que los padres y las madres conocen bien cuando sus hijos comienzan a venir al mundo.
        ¿Son los únicos con su cuota de responsabilidad? Pues mire usted compañero periodista, me apuntaba el Dr. Perenne, no tienen la exclusividad.
           Sabiendo lo bien informado que está Perenne y su capacidad analítica, él, funcionario desde hace varias décadas y con una pequeña PYME, le pregunté:
           – ¿Y cuál es la responsabilidad del Jefe de Servicio y de su equipo de funcionarios que tienen esa competencia entres sus ocupaciones diarias?
           A lo que Perenne me espetó: –ahí está otra de las madres del cordero, amigo reportero.
           Es evidente que si desde la Administración Pública o desde las empresas privadas o públicas que cuentan con la responsabilidad de supervisar y controlar esas u otras cuestiones, no se cumple con sus tareas cotidianas, pasa lo que pasó ayer.
      Y después de ver esa realidad con sus múltiples ramificaciones o circunstancias, Perenne y el reportero de la calle siguieron disfrutando del paseo vespertino. Porque Perenne y el Rúas lo tienen claro: ante todo disfrutar de la vida. Más aún cuando el celeste se iba viendo tras la tormenta de la madrugada y de la mañana. Más aún cuando a pesar del viento y del bochorno, la gente, como tú y como yo, disfrutaba de la playa caminando, corriendo, en bicicleta, haciendo meditación o practicando deportes náuticos. Esa gente, cualquier hijo o hija de vecina, que sí a diario cumple con una exquisita educación cívica manteniendo la playa. Esos hombres y mujeres que tiran la basura que generan al comer, beber o fumar, en sus bolsas y, a continuación, en los contenedores habilitados para ellos. O los trabajadores de a pie de playa que cumplen con su trabajo cotidiano en el mantenimiento de la misma. Esas personas son el ejemplo a seguir.
            Continuaremos…

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