Luces de Bohemia, lo que las tablas revelan



Llueve en la mayor parte de España como lo hacía en aquellas noches de principios del siglo pasado en las que Max Estrella y Latino de Híspalis recorrían las calles del Madrid bohemio para radiografiar con la lucidez de Valle la esperpéntica situación española. Esa capaz de colocar al amigo o al primo en un cargo burocrático de cualquier ministerio, como también denunciara el genial Galdón en su célebre Miau. ¡Qué actuales están Luces de Bohemia y Miau! O dicho con más precisión, ¿cuándo dejaron de estarlo?
        Desde los años setenta, el Mundo, desde Tierra del Fuego a Pekín, desde Alaska a Tokio, se ha convertido en un gran fondo de reptiles, expresión que Valle popularizó para la vida a través de los personajes de su obra, para radiografiar con su pluma los acontecimientos que ocurrían dando testimonio de la Historia. ¡Cuántos fondos de reptiles han transitado por paraísos fiscales, Wall Street, ayuntamientos y regiones de España, en los años de la burbuja!
La semana pasada salía a la luz pública el caso del comisario europeo de Salud, John Dalli, al verse envuelto en una serie de actuaciones de posible tráfico de influencias. Un cesante más de Luces de Bohemia, versión siglo XXI. Esa Unión Europea que era condecorada con el Nobel de la Paz tiene en su propia casa a gente que lanza bolas de fuego contra la paz humana y cívica. ¿Qué harán a partir de ahora las instituciones europeas? Si se demuestra la culpabilidad del encausado, ¿le retirarán las pensiones y los extras vitalicios? Y bajo esas dos preguntas laten otras de mayor calado humano y, por tanto, filosófico. Los pícaros, que también radiografiaba Valle en sus producciones literarias, que no sean cazados por la justicia, la administración y la ciudadanía, además de llevárselo calentito, ¿recibirán esos parabienes en su jubilación? Mientras el común de los mortales, cualquier hombre o mujer de Europa lucha a diario por formarse, buscar un empleo o montar un negocio.
La memoria es selectiva, de eso cualquiera honestamente puede dar prueba de ello, y eminentes estudiosos de la psicología o la psiquiatría, entre otros, dan testimonio a través de sus estudios con pacientes. Ahora bien, después de todo lo que viene ocurriendo en el Mundo desde hace ya demasiado tiempo, una cuestión grave os lanzo a vosotros lectores del Rick´s Café. Y si consideráis que la misma merece la pena, os pido que la compartáis con hombres y mujeres con quienes os relacionáis a diario. ¿Estáis dispuestos a que esta sucesión de estafas personales y colectivas no queden en el olvido, y se cuenten a las nuevas generaciones como un cuento real para evitar que se repita?
Hacerlo, considero al menos yo, será un ejercicio honesto, sensato y comprometido de cada uno de nosotros hacia nosotros mismos y hacia las generaciones con las que convivimos y las que están por venir. Y cualquier libro que se precie, de cualquier materia, sobre todo de Humanidades y Ciencias Sociales, habrá de reseñar esa gran lección humana colectiva. Y también en los de Ciencias Exactas y Biológicas, para mostrar matemáticamente cómo es posible invertir en Medicina, por ejemplo, cuando el dinero se usa para lo que se necesita y no para lo que interesa a unos tunantes.
Tal vez así, cada mozuela o mozo, de esos que no salen a diario en ningún medio de comunicación ni tampoco les va la vida en ello, dé una lección histórica para la vida de cómo evitar y erradicar problemas que al final a todos nos acaban repercutiendo. Porque tú, vosotros, cumplidores con el fisco municipal, regional, nacional y europeo, os veis perjudicados cuando los centros educativos de vuestra ciudad no tienen las infraestructuras o servicios que requieren; o los tratamientos o las terapias médicas necesarias se dejan de practicar porque faltan recursos humanos o terapéuticos para ello; por citar solo dos casos como ejemplos.
Esta lograda versión cinematográfica de Luces de Bohemia, dirigida por Miguel Ángel Díez en 1985, con adaptación excelente del texto de Mario Camus, y con intérpretes de la talla de Paco Rabal, Agustín González, Fernán Gómez o Imanol Arias, entre otros, está llena como el original de momentos excelsos. Esos que dan que pensar y sentir. Por ejemplo, cuando el joven trabajador anarquista que interpreta Imanol Arias, encarcelado porque quiere servir a su país en la fábrica como venía haciendo y no en ninguna guerra creada por los intereses de unos pocos, ¿a qué nos recuerda esto en pleno siglo XXI?, habla con Max Estrella –Paco Rabal– y le dice: en España se desprecia al trabajo y a la inteligencia, y se adora al dinero. Está claro que Valle vislumbró no solamente el presente de su tiempo sino que puso en la pista a las generaciones posteriores sobre a dónde mirar y cómo. ¿A qué te recuerda, a qué os recuerda, esas palabras? Cajas de ahorro la mayoría dilapidadas; dos sindicatos mayoritarios que ahora salen convocando huelga general y durante casi veinte años la mayoría de las veces hacían fiesta y tronío a sus paces sociales alcanzadas. Empresas públicas creadas para dar rienda suelta a los entramados de la partitocracia de cualquier signo político gobernante.
Y sumando momentos de esta recreación en el celuloide de Luces de Bohemia, la patética y cobarde ejecución del trabajador que solo quiere seguir haciendo su vida a partir de su oficio, de su vida en familia y con sus amigos y compañeros, y a quien mandados servidores de la Seguridad, ejerciendo cargos funcionariales, como si de un Dos de Mayo se tratase sin causa justa que lo argumentase, dan criminal muerte como los pelotones de fusilamientos de ambos bandos en la Guerra Civil. De los polvos injustos de aquellos cincuenta años que van desde 1874 a 1920, vinieron los lodos de la Guerra Civil. Ni Monarquía, ni Dictadura, ni Partitocracia, ni República, evitaron semejantes locuras y barbaridades. Está claro que es cuestión de actitudes y comportamientos que van de lo personal a lo interpersonal, de lo intergeneracional a lo colectivo, de lo público a lo privado, de lo local a lo global. Depende de mí, de ti, de nosotros, ¿qué estamos dispuestos a hacer y no hacer para hacerlo posible?
Mientras lo piensas, lo sientes, lo discutes, saborea este miércoles de lluvia si en tu ciudad llueve, o de las nubes si el tiempo está encapotado. Y si hace sol, un brindis por él. Buen miércoles. 

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