Ninette, ¡qué película!



La semana pasada el ciclo de La 2 dedicado al cine español nos obsequiaba con Ninette y un señor de Murcia, del cineasta J. L. Garci. Es lo que tiene el buen cine, como todo lo bueno. Da igual que hayan pasado x años de su rodaje y estreno. Da igual que se hable o escriba de ella una semana después de haberla visto. Esa es la diferencia que marca la diferencia entre lo valioso, lo auténtico, lo que conduce a lo clásico, de lo que es falso, ruin y de usar y tirar. Que mejor para esto último no haberlo producido o servido. Cuando hemos escuchado en alguna ocasión a Garci hablar de cine se le caía la baba con los maestros clásicos del cine estadounidense, europeo y español. Como todo artista artesano es normal que le haya salido alguna obra que no llegaba a lo intentado, pero en su trayectoria florece la calidad, el talento y la sensibilidad. Y para ello es necesario rodearse de un equipo que ayude a la producción, realización e interpretación de la historia. Con un buen guión de fondo, como es el caso que nos ocupa, nacido a partir de la literatura excelsa. Esa que tiene los suficientes ejemplos en la literatura escrita en español o castellano como para codearse con cualquier otra lengua de ámbito global, o para ser tomada como manantial de la que nutrirse por cualquier artista mundial. Es solo cuestión de interés, ilusión e inteligencia. Curiosa triada con ies me ha salido sobre la marcha.
        Ninette y un señor de Murcia, empieza a atraer desde la puesta en escena de la misma, con esos maravillosos cuadros ilustrados dignos de la mejor paleta pictórica. En eso también España e Iberoamérica tiene cantera y magisterio para exportar al mundo, y ser referencia universal. Y dentro del grupo de artistas que se reunieron en esta película, sobresale en ese sentido el director artístico y decorador Gil Parrondo. Ver sus puestas en escena, sus dibujos, sus escenarios, evocan al talento y a la sensibilidad que genera un fruto excelso. Si una casa de subastas pusiera esas ilustraciones a la venta, seguro que saldrían aficionados coleccionistas que las adquirirían­ –si es que ya no lo han hecho–.
        Y en la evocación literaria del guión a partir del texto de Mihura, las reminiscencias de éste y del guionista a otros dos clásicos de nuestras letras universales es manifiesto. Concretamente a Buero Vallejo, en el plano de la escalera en que Ninette y Andrés están flirteando. Y también a Unamuno, a su obra Amor y pedagogía, cuando invocan los personajes a Cáncer y Saturno para alcanzar la gloria y dicha de Júpiter. ¡Qué sagaz estuvo Mihura para torear a la mojigata censura de la época! Y homenajear a Don Miguel y a Don Antonio. Complicidades entre artistas, como los buenos toreros cuando se brindan al morlaco porque se sienten a gusto y hay sintonía entre ellos. Mejor ser competente que competitivo, asunto este que pocos entienden. Normal lo segundo entre quienes han sido criados en dictaduras, oligarquías o plutocracias, y se les ha vendido el sambenito a diestra y siniestra desde su infancia de que el niño o la niña tenía que ser el más de lo más… Así les luce el pelo con los años.
        Por cierto, que entre las interioridades de la película, eso que el español de Bilbao, D. Miguel de Unamuno, denominó intrahistoria, llama la atención cómo se fue tejiendo la reconciliación y, sobre todo, las complicidades e intereses entre la iglesia más innovadora o eso se suponía y los rojos antiguos de la época. Eso que se llamó a partir de 1978 la transición, qué menudo tránsito está teniendo. Aparecen los cuadros en casa de los padres de Ninette, de Lerroux, Lenin y Pablo Iglesias. Dados los acontecimientos posteriores, y visto lo visto, estamos con Ortega que de los tres el único que fue honesto, buen hombre y comprometido con su tiempo y sus personas, fue D. Pablo. Eso sí, cuánto daño le hayan hecho a su memoria y a su legado muchos que se escoden bajo los mismos símbolos. De eso ya también hemos hablado un rato en artículos, entrevistas y reportajes de la colección.
        Y España que es tierra de hombres y mujeres viajeras, a partir del descubrimiento y del proceso civilizador de América dimos un salto cualitativo que ha quedado como referente de la Historia, igual manda emigrantes que recibe a inmigrantes. Y en estos tiempos en que vivimos y escribimos, la célebre frase de Isabel y Fernando, se puede aplicar a ambas realidades. Unos seis millones de personas de otros países se han instalado en España en los últimos veinte años. Más de un millón de españoles han partido de la Península Ibérica en el último trienio como consecuencia de que en su tierra no se les permite desarrollar su proyecto de vida. ¡Vivan la coherencia, la libertad y la igualdad de oportunidades! Un brindis por la abuela La Pepa y por su nieta 1978.
        ¿Y saben por qué sucede? Porque en este país y en este mundo no se deja trabajar al que quiere trabajar en su vocación, porque no se le paga lo que su trabajo vale. Y porque Cervantes, príncipe de las Letras, es dejado a un margen en beneficio de escritores, artistas, médicos o cualquier otro profesional que son de tercera. Porque no se premia y se aliente el trabajo de los equipos comprometidos, honestos y competentes. La mediocridad preside el mundo. Por eso a pesar de los avances logrados en la llamada emancipación de la mujer en el último siglo, tiene hoy sus carencias evidentes. Lagunas que la película también refleja en aquella época, y de aquellos barros estos lodos. Por cierto, que en la liberación de la mujer también siempre saldrá beneficiado el hombre y, por tanto, los pueblos de su tiempo. Porque los hombres y las mujeres en cualquier circunstancia humana y cívica se interrelacionan, conviven.
Y ya que estamos hablando de féminas, para ir cerrando esta reseña, hablar de la actriz que interpreta a Ninette, Elsa Pataky. Les he de confesar que no le he prestado mucha atención a su carrera cinematográfica por su tendencia manifiesta al marketing publicitario más trivial y consumista, a lo fácil y vacuo. Pero en esta película su interpretación es deliciosa, profunda, sugerente, llena de inteligencia y matices. Una pregunta si la quiere recoger, que como todo es cuestión de decisión libre y personal, ¿por qué no sigue esa senda? ¿Qué circunstancias se lo impiden?
Lectora, lector, buen miércoles otoñal.

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