Rubén Romero: “La libertad sí, es uno de nuestros anhelos, pero no luchamos por ella."



Y Sánchez por su madre, son las cosas a veces de la longitud de los titulares, es periodista, escritor de relatos, poeta, y siente una fuerte vocación hacia el cine y la música. Lleva publicados varios poemarios antes que este del que hoy hablamos El mal hombre, que apareció el pasado mes de mayo y se reimprimió en julio dentro de la colección Netwriters de la editorial Legados. 
Parte de su obra ha sido traducida al árabe. En sus cursos de escritura, como comenta una alumna, logra normalmente empatizar con quienes asisten a ellos. No cree en Dios, pero es un lector que lee la Biblia y otros textos con detalle. Cree en la bondad de las personas, pocas, y muy necesarias que están al lado de uno en los momentos complicados de la vida, facilitando eso tan necesario que es la espera de la esperanza. Os dejamos con las reflexiones y el diálogo que hemos mantenido con Rubén.
Pregunta. Por qué el protagonista del poemario El mal hombre está cansado. Qué pasó en su vida. Qué decisiones tomó. Qué compañías frecuentó.
Respuesta El mal hombre somos todos, cargados con las decisiones que tomamos, las puertas que sin saberlo nos cerramos, el daño que hacemos. Llega un momento en que el pasado es una carga demasiado pesada y nos sentimos cansados: cansados de vivir con el recuerdo de todo aquello que ya no podremos cambiar. El mal hombre está cansado porque ha caminado mucho tiempo, y lo ha hecho siempre solo.
Hablas en tus versos de los demagogos, esos sin palabras ni coherencia. ¿Cómo se les desenmascara a ellos, a sus cómplices, a sus tramas?
Una cualidad que valoro en las personas es su sentido crítico. Hemos de ser críticos con todo, empezando por nosotros mismos. En el momento en el que caemos en la condescendencia con nosotros dejamos de ser críticos con lo que nos rodea. El poder se aprovecha de eso, nos dice lo que queremos oír, nos crea necesidades artificiales haciéndonos creer que su satisfacción nos hará más felices… A nosotros nos queda ponerlo todo en duda. A mis alumnos les digo que duden de todo. Incluso de lo que les digo yo en clase. Incluso de mi consejo de que duden.
En un poema, haces referencia a Maquiavelo y su Príncipe. ¿Tiene hoy bisabuelo?
Es Maquiavelo, pero también es Hamlet, y el célebre parlamento: “Words, words, words”. El lenguaje es utilizado para dominar. En la Biblia es el hombre quien da nombre a las cosas, porque así se enseñorea de ellas, es su amo. Es lo que acabamos de decir. El poder utiliza el lenguaje para dominarnos, es el instrumento que utilizamos para comunicarnos, para pensarnos, para crearnos una idea del mundo. Y es también el arma que tenemos para defendernos de ese mismo poder. La palabra es algo que no deben arrebatarnos nunca, la capacidad de pensar, de escribir, de ser críticos. Y cada vez nos dejamos dominar más. Será que estamos cansados nosotros también.
En el Canto Del amor, cómo es la relación del protagonista con esa mujer… boca de mil hombres.
El libro está estructurado siguiendo un orden de ascenso, caída y asunción de la realidad, podríamos decir. Empezamos hablando del amor y sus diferentes formas de manifestarse; pasamos a la traición y el daño que nos hacemos los unos a los otros y sin el cual dejaríamos de ser humanos; luego viene el tálamo y la huida hacia delante como forma de reconstruirnos; después el olvido, que no se sabe si es una condena o una bendición, pues lo que queremos olvidar nos persigue y quien queremos que nos recuerde se olvida casi siempre de nosotros; por último, el perdón, porque siempre debemos perdonarnos a nosotros mismos antes de pedirle a alguien que nos perdone. La condena más pesada es la que nosotros nos ponemos.
En cuanto a la chica, nos creemos únicos, pero todas las personas han pronunciado mil nombres antes del nuestro, y cuando nosotros nos vayamos, porque nos iremos, pronunciarán mil nombres más.
Por qué El mal hombre eligió una vida sin leyes, sin creencias, sin cortesía de vecino.
Es un lugar común, pero es así: la sociedad es la forma en que nos coartamos la libertad individual para lograr la vida en comunidad. Es algo antinatural, por eso hay quien rompe con ello en pos de su libertad individual. Es algo egoísta, pero no necesariamente negativo. Creer en algo o en alguien en cierto modo te convierte en su esclavo, pero vivir sin asideros te esclaviza de ti mismo, y casi siempre eso es peor.
En una serie de poemas, retratas el patíbulo, la muerte o su posibilidad cercana. ¿Es el miedo a la muerte lo que le lleva a invocar al Dios sanador?
Si lo piensas bien, hay un 50% de posibilidades de morir durante el próximo minuto, pues el próximo minuto estarás vivo o estarás muerto, es decir, mitad y mitad. Creo que siempre hay que vivir con la presencia de la muerte; creo que espolea. No hay día que yo no recuerde los tópicos latinos Collige, Virgo, Rosas y Memento Mori. Esto me hace ser un tío raro, no lo niego, pero también me hace darme cuenta de que aquí estamos dos días, y hay que ser la barca, no el río. Yo no creo en Dios, el dios que aparece en mis poemas puede representar aquello superior que nos protege y que ya no está. Si hasta las últimas palabras de Jesús fueron cagarse en Dios por haberlo dejado solo…
En tus poemas hay constantes referencias a clásicos de la Música y la Poesía. Cómo definirías la Suma, Música + Poesía = Vida.
La música y la poesía son lo mismo. La palabra “lírica” viene de “lira”, no hay más que decir. Y sí, es la vida. Wagner quería crear la obra de arte total y lo hacía con música. El cine nació mudo pero se acompañaban las proyecciones con un pianista. Todas las civilizaciones tienen música antes que lenguaje, y la primera manifestación artística de este lenguaje es la poesía. No hay nada más humano que el arte, y el arte al principio siempre es música.
El mal hombre en el poema Endimión borracho o el naufragio de Whitman rompe con la vida y las trayectorias que tomó. No se encuentra. Incluso parece romper con sus maestros. ¿Por qué?
Endimión es el ser humano del que se enamora la luna. En mi poesía la luna y el mar representan cosas para mí que supongo que los lectores no verán. Mi primer libro se titula La Luna lleva tu nombre tatuado, o sea que imagina la obsesión. Por otro lado, hay un verso de Whitman que dice que sólo quedan de él los restos del naufragio. En mi poema el personaje busca demente y sin éxito, lógicamente, aquello que le hizo daño, como Job en un primer momento. Job termina asumiendo la pérdida y su servidumbre a Dios. Mi personaje no. Eso le hace ser el madero que devuelve el mar después de hundir el barco: ha sido amado por la luna, pero acaba solo.
En cuanto a los maestros, por supuesto, es algo muy freudiano lo de matar al padre. Si yo fuera consecuente con mi propia poesía ni siquiera incluiría citas.
Consideras, tras leerse el poema, Cuando muera, que la ayuda auténtica la persona solamente puede darla en esta vida.
Me gustaría ser cristiano para, en el momento de mi muerte, arrepentirme de todo el mal que he hecho e ir directo al paraíso. O musulmán, para defender a Mahoma y acabar con decenas de vírgenes una vez muera. Un lujazo. Siempre me he preguntado cómo un cristiano o un musulmán pueden ser infelices; total, esto no es más que una pesada sala de espera, lo bueno viene después. Es la cola en el parque de atracciones. Al pensar que no hay nada más allá de esta vida, creo que todo has de hacerlo ahora, por eso la inutilidad de las palabras y los homenajes a los muertos: son sólo un homenaje a nuestra propia conciencia.
Por qué abandona a su mujer y a sus hijos. ¿Quiso realmente esa vida o se dejó arrastrar por convecciones a las que no supo ni quiso decir no?
A nadie le gusta la vida que tiene. A nadie. Quien diga lo contrario miente. Toda vida es mejorable. La felicidad consiste en pequeños detalles. De hecho, una vida totalmente feliz sería una mierda invivible, no habría nada por lo que luchar, y el hombre es un ser dialéctico. El personaje de mis poemas lo abandona todo buscando algo que no sabe si existe pero en lo que cifra su esperanza de redención o felicidad. Al final se da cuenta de que lo ha perdido todo: “que toda mi huida fue solamente la forma que escogí de morir poco a poco”. Ese poema lo escribí con 23 años; no creo que la aceptación de que la felicidad no existe se consiga con la edad y el desengaño. En cuanto deseas algo imposible de conseguir eres consciente de que nunca serás feliz del todo.
En estos versos, He viajado por todos los cuerpos del mundo y siempre encontré las mismas heridas nunca curadas, / las mismas traiciones de lunes a domingo en horario continuo, / los mismos pedidos que nunca llegaron a tiempo.
¿Demasiadas personas que no saben encontrar y luchar por su libertad cotidiana y romper con costumbres en las que no creen?
La verdad es que todos somos iguales. Puedes conocer a diez o a diez mil personas, que todas serán iguales. Lo único que nos diferencia son nuestros pequeños detalles. Pero todos sufrimos por lo mismo y anhelamos lo mismo. La libertad sí, es uno de nuestros anhelos, pero no luchamos por ella. Creemos que viene con el paquete y no es así. Y cuando nos damos cuenta nos da igual. La única libertad que queremos, a fin de cuentas, es la libertad de cambiar el canal de la tele y de cambiarnos de compañía telefónica. Pero es que hasta la libertad de decidir si uno quiere dejar de vivir nos la niegan: intentar suicidarse es un delito.
¿Qué sentido tienen en esta obra la espera y la esperanza?
La esperanza es la vertiente optimista de la espera. Y es lo único que tiene sentido en la vida. Es como lo que dijo Galileo: “dadme una palanca y moveré el mundo”. Yo creo que la esperanza es la que mueve nuestras vidas.
¿Qué les diría a aquellos que siguen esperando algo de alguien de quien sus actos demuestran que no se puede esperar nada bueno?
Que persistan, pues la bondad y la maldad son conceptos abstractos a los que cada sociedad carga de contenido. En Irán es malo ser homosexual, aquí no. Aquí lo fue. Delito, incluso, como en Irán, hasta hace cuatro días. El PP se manifestó en la calle para que la ley restringiera los derechos de los homosexuales por el simple hecho de serlo: matrimonio, adopción… ¿Debo pensar que todos los votantes del PP son homófobos? No puedo hacerlo. ¿Matar en una guerra para ser el asesino en lugar de la víctima es malo? Para mí no. El hombre es capaz de lo peor, de lo más abyecto, pero también es capaz de lo mejor, de lo más hermoso. El hombre en general y cada ser humano en particular.
De quién sí se puede esperar cuando ya se tiene una experiencia de vida acumulada.
De uno mismo. Se lo repito constantemente a mis alumnos. Que confíen en ellos mismos, pues van a tener que sacarse siempre las castañas del fuego ellos solos. También hay que confiar y esperar cosas de las personas que te quieren. Si no tienes a nadie estás perdido.
Parece vislumbrarse en la simbología de este poemario que la amada perdida es la auténtica redención.
Sí. Somos la suma de todo lo que hemos perdido, y hay pérdidas que te marcan para siempre. Hay quien pasa la vida buscando la redención y no la consigue. Eso es algo muy romántico, muy bonito para el arte, pero una mierda en la vida real. Muchos poetas, músicos, cineastas, pintores, han creado auténticas obras de arte a partir de una pérdida, de un hundimiento. Seguro que la mayoría de ellos habría cambiado esas obras por haber sido felices. La creación, muchas veces, es hija del fracaso.
Cómo curar las heridas del tiempo y de la vida. Invocas también al poder sanador del mar.
Las heridas te destruyen o se curan solas. El mar, como he dicho antes, representa algo para mí. Habrá quien además vea otros significados, pues también hay esa intención. Y sí, uno de ellos es el mar como fin de trayecto, igual que en Manrique; o como lugar primigenio, pues la vida procede del agua. El caso es que el mar es un límite. A un lado está la tierra, la vida real, con sus dolores y pesadumbres, y al otro no hay nada salvo agua, por ese lado estamos protegidos, desde ese lado no pueden alcanzarnos.
En esta crisis de nuestro tiempo, tiempo de heridas abiertas o de heridas mal curadas, ¿el morbo de cierta parte del pueblo es una herida a curar? Cómo hacerlo.
En este y otros tiempos las heridas a curar desde el punto de vista social son múltiples. Hay papiros egipcios de hace 4500 años que hablan de lo mal que está la juventud porque no se preocupa de los estudios ni respeta a los mayores y sólo piensa en divertirse. Las cosas no han cambiado nada, todo sigue igual. Todas las épocas dicen que viven una crisis de valores, no hay más que leer la Biblia, a los griegos o la literatura sapiencial medieval. Así que no hay que preocuparse. Esto es como la frase de Schopenhauer en El amor, las mujeres y la muerte: “El día de hoy es malo, el de mañana será más malo, hasta que llegue el peor”. En eso estamos.
Para terminar, sobre qué te gustaría hablar que no te haya preguntado.
Escribió Wittgenstein en su Tractatus que de lo que no se puede hablar es mejor callar. Así que se acabó. Pero me han encantado las preguntas que me has hecho. Hay cosas que no había visto ni yo. Me siento cómodo hablando de los escritores que me gustan, no de lo que escribo yo, pero tus preguntas han hecho que esté a gusto hasta hablando de lo que escribo. Ha sido un placer y te lo agradezco un montón, compañero.

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