La vigencia de la visión cervantina del amor



“Cervantes es también contrario a la práctica, que ha durado siglos y siglos, de que los padres arreglen y dispongan los matrimonios de sus hijos, y sobre todo de sus hijas, y estas obedezcan. No se olvide que El sí de las niñas, de Moratín, se escribe cuando acaba de comenzar el siglo XIX. Uno de los primeros libros de Marañón que leí de muchacho se titulaba Amor, conveniencia y eugenesia; Marañón con su gran talento y experiencia, decía que los matrimonios “razonables”, de conveniencia, en gran proporción salían bien y los casados con frecuencia se querían profundamente. No vemos hoy esto con simpatía –yo me siento más bien cervantino–, pero en vista cómo resultan ahora muchos matrimonios, hay que pensar que acaso la estadística era más favorable a aquellos. Pero lo que aquí nos interesa es la actitud de Cervantes absolutamente clara: el amor no se puede imponer, ni se puede impedir ni contrariar cuando es verdadero amor, la forma suprema de la libertad.”
Estas palabras de Julián Marías, en el capítulo 7º de su ensayo Cervantes, clave española, páginas 120-121, reflejan una realidad manifiesta de nuestro tiempo. Por primera vez en la historia de la humanidad, hay más personas sin pareja estable que otros que sí la tienen. Un 60% de la población mundial adulta no tiene pareja, aunque la tuvo. Entonces nos vemos en la tesitura de preguntarnos, ¿por qué está ocurriendo esto hoy en día? Esa libre decisión está incidiendo en la vida personal de quienes ahora mismo han optado por esa vía. Pero también está repercutiendo en las relaciones interpersonales, ya que evidentemente se está produciendo un fenómeno de aparente distanciamiento entre las personas, hombres y mujeres, que podían desarrollar una relación de pareja. Y afectando a la vida en familia. Y ya sabemos, ahí está la historia para atestiguárnoslo, que lo que influye en la circunstancia familiar acaba trascendiendo a la vida en sociedad. 
Sin embargo, como me apunta Sofía, que acaba de llegar de la editorial, ella observa con lucidez como hombres y mujeres en cualquier ámbito hablan de las relaciones de pareja, de las que tuvieron o de la que quisieran tener. Por tanto, es una circunstancia vital, un proyecto, que sigue presente, latente, lo quieren desarrollar, a pesar de las desilusiones tenidas. Pasado el luto del amor, como Don Quijote y Sancho vuelven a tener ganas de nuevas aventuras. Ahora bien, después de las experiencias tenidas, se andan con ojo avizor, se hacen más preguntas acerca de la otra persona sobre la que se tiene un cierto interés, ilusión o atracción por desarrollar y mantener una relación con ella. Y ese detalle, como nos revela la amiga Sofía, es importante, está cargado de simbolismo y, por tanto, de significado. El decisivo hecho de la elección, de la elección compartida, dado que hoy en día eligen los dos, está siendo madurado, meditado sin prisas. Esa actitud, ese comportamiento, implica un proceso de maduración que posiblemente en la anterior relación no se tuvo con la calma, la inteligencia y la sensibilidad que requería. En este sentido, los cambios demográficos y civiles que se vienen produciendo en las últimas décadas, sobre todo con la saludable y necesaria incorporación de millones de mujeres a los estudios y a la vida profesional fuera del hogar, hacen que las parejas retrasen las relaciones. ¿Es eso positivo o negativo?
La presión interpersonal y hasta cierto sentido social que ha habido desde la adolescencia por tener noviazgos y luego matrimonios se ha ido extinguiendo, ha ido perdiendo gas. Lo cual es positivo, ya que en la adolescencia se suelen tener muchas prisas que después las experiencias de la vida nos enseñan que no son buenas consejeras. Por eso, cuando ya entrado en la etapa de los cursos de Doctorado, observaba como un distinguido catedrático de Sociología recurría con especial fervor a las estadísticas para querer mostrar los avances o retrocesos humanos y sociales, en mi fuero interior discrepaba de esa visión. Querían los prohombres de su generación que España y los españoles convergiéramos con nuestros hermanos de la Europa más desarrollada en los principales parámetros socioeconómicos. Y ya entonces resultaba paradójico que aquella generación de eminencias de la Transición no promoviera la emancipación de sus hijos e hijas con buenas becas de investigación, buenos sueldos una vez incorporados al mundo laboral y un acceso sensato a una vivienda en régimen de compra o alquiler. Y como le apuntaba a Sofía, alemana cuerda, es que aquel hombre como otros había participado también en las políticas de Estado con uno u otro partido. ¿Por qué preferiste optar por otro camino?, me cuestiona Sofía.
El motivo principal es que prefería elegir mi vida, a que otros eligieran por mí. Y, por consiguiente, evitar dejarme arrastrar por las modas vacuas o los intereses creados que se habían tejido o se intentaban tejer. Desde 2007, otra vez, la realidad me está devolviendo con alegría aquella opción tomada.
Apunta Sofía que hay muchas personas que además han formado familias y que ahora están teniendo que reconducir sus diferencias para el bien de los hijos. Ese es otro tema trascendente, ya que repercute en el crecimiento sano emocionalmente de los pequeños. Porque incide no solamente en su niñez sino también en el resto de su vida y, sobre todo, cuando comiencen a plantearse tener relaciones sentimentales. Si no han tenido un modelo que les ilumine con talento y sensibilidad, pueden tener dificultades para evitar equivocarse, algo muy humano.
La luz de las velas nos iluminan dando calidez al ambiente, huele a lavanda en la biblioteca. Sofía y yo alzamos nuestras copas de vino de Ribera del Duero para brindar por todos aquellos que después de una ruptura amorosa están reconduciendo sus trayectorias con ilusión, coherencia y madurez. Brindamos por esos niños que después de una separación de sus progenitores, están pudiendo hacer sus vidas cotidianas con alegría y sanas referencias. Y Sofía lanza un último guiño a unos y a otros, y les recomienda la lectura de la novela Volver a amar (la catarsis) Ediciones Atlantis, que hace un año estaba presentándose en el Gran Café Zaragoza. Feliz día, queridos amigos del Rick´s Café.   

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