Los europeos toman sus calles, ¿qué será lo próximo?


                                                                       Foto: Ana Triano


Eran las doce y media de la noche cuando el helicóptero de la policía hizo su primer vuelo sobre el cielo de aquella ciudad del sur de Europa. Interrumpía el silencio que se había apoderado de las calles y avenidas de la urbe, ya que los servicios de recogida de basura y residuos iban a participar plenamente en la jornada de huelga. Los ruidos de los motores de los camiones, de los contenedores siendo trasladados por los operarios, no iban a sucederse aquella madrugada como el resto de días del año. La radio pública nacional ponía una programación musical con una entradilla advirtiendo de la excepcionalidad del día. En cambio, otras dos emisoras de capital privado estaban emitiendo, con sus servicios mínimos pactados, sus programas centrándose en lo que desde aquellas horas empezaba a desarrollarse. Cada una de aquellas cadenas radiofónicas ponía su marcadísimo acento partidista a su visión de los acontecimientos que se estaban produciendo. Esa manera de encarar la realidad desde el prisma de los medios de comunicación había contribuido con especial responsabilidad a la situación de incertidumbre, angustia, desacuerdos y enfrentamientos de nuestro tiempo. Esos periodistas al servicio de los bandos se habían olvidado del auténtico bando: la expresión honesta de las consecuencias de las decisiones que se tomaban o dejaban de tomar. Los chicos de la prensa pública y privada empezaban a sentir también los ERE que los consejos de administración estaban practicando. Curiosamente, sus padres, aunque algunos habían hecho de meritorios, cobraban sus colaboraciones, sus sueldos y no habían sido becarios. Aquí el clásico Miguel Ángel Nieto para recordádnoslo.
Curiosamente mientras eso ocurría, en los últimos dos años se venía produciendo un fenómeno comunicativo de especial relevancia: la información comenzaba a liberarse de las ataduras de sus amos. Las redes de cibernautas estaban contribuyendo a ello, permitiendo la generación de una nueva conciencia personal y colectiva. De manera consciente se estaba quitando las cadenas a los documentos que habían estado mucho tiempo apresados en las manos de ciertos plutócratas. Eso y las dificultades que millones de familias europeas estaban padeciendo en el último lustro explicaban que ayer 14 de noviembre hasta en veintitrés países europeos se llevaran a cabo movilizaciones de diversa índole. Todas ellas contrarias a la sucesión de recortes en materias decisivas y básicas como la educación, la sanidad, la investigación, el desarrollo y la innovación.
        La pujanza de las convocatorias en la mayor parte de Europa alcanzó tal trascendencia que el Comisario Oli Rehn se vio obligado a convocar una rueda de prensa extraordinaria y no prevista. Sus palabras y su acto estuvieron cargados de simbolismo y de paradojas. Una paradoja más de esta Unión Europea que con sus acciones y omisiones puede pasar de Premio Nobel de la Paz a la Caza de Brujas. La trayectoria de Rehn, uno de esos acomodados a la poltrona política y sus parabienes, no tiene desperdicio. La descubrimos con una mirada a la accesible fuente de Wikipedia. Nos muestra que, tras una brillante carrera estudiantil rematada con un Doctorado, este finlandés vive de la política desde 1988. Con apenas veintiséis años ya hacía camino. Primero como concejal, tres años después como parlamentario nacional. De ahí a ser eurodiputado desde 1995. Ya lo dijo Hamlet, algo huele a podrido. Hoy podemos afirmar en Bruselas. Y demuestra que eso de hacer codos dentro de las filas políticas no es solo cuestión española sino mundial. Fijémonos la que ha montado el circo mediático adjunto al establishment con la sucesión dentro del partido comunista chino. Curioso comunismo por cierto.
Rehn como muchos otros, la mayoría, no sabe qué es eso de montar una empresa y sacarla adelante. Ni tampoco trabajar por cuenta ajena conciliando las circunstancias del trabajador y de la empresa. Ni preparar y sacar unas limpias oposiciones. Pero lo curioso es que el Sr. Rehn, Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, lanzó que España estaba cumpliendo con las reformas pactadas para 2012 y 2013, pero que en 2014 ya veríamos. Por eso su colega De Guindos no se mojó cuando comentó en rueda de altavoces complementaria que no sabía si a partir de 2014 podrían bajarse los impuestos. Y mientras uno y otro salían a poner objeciones y falsos paños calientes ante la cascada humana de ciudadanos manifestándose en la mayor parte de la Vieja Europa, ellos y sus colegas de trajes caros están incumpliendo con los 9000 millones de euros que faltan para completar los compromisos de la Unión Europea para 2012. Además, como en otras ocasiones, ya se ha entrado en el juego de tiras y aflojas escenificados respecto al presupuesto de 2013. Lo que refleja sus pantomimas y su incapacidad para aprender de los egoísmos y de la falta de honestidad de un pasado muy reciente. Y la gran cuestión a resolver, el presupuesto europeo para el periodo 2014 – 2020, latiendo como un volcán a punto de estallar. La cesión de soberanías que los Estados europeos se comprometieron entre finales de 2007 y julio de 2010 va camino de quedarse en humo. Si las competencias en materia de empleo, de protecciones sociales, de fomento de las energías renovables, de ayuda a los pacientes y familias dependientes, de integración de los inmigrantes, de una hacienda europea, no las asume la Unión Europea honestamente con los recursos económicos y humanos necesarios, como así se comprometió en el Tratado de Lisboa, los europeos acabarán derrocando a esta partitocracia y a sus instituciones al servicio de una plutocracia.  

                                                           

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