Misterios en las ondas


Me he citado con Rúas en la plazuela Bernstein y Woodward para hacernos confidencias. Es una plaza que pasa desapercibida para la mayoría de la gente, de ahí que nos veamos en ella cuando tenemos que compartir información importante. El silencio se hace presente en aquel rincón, que dada su ubicación pocos se la pueden imaginar. Tiene el encanto de estar en pleno corazón de la urbe con lo cual el  continuo tránsito de gente por las calles contiguas ayuda a dotarla de mayor misterio. El recodo de Bernstein y Woodward es ideal para una cita de amantes furtivos, para sorprender a la amada que no se espera aquel lugar en aquel sitio, para un intercambio de maletines entre corruptos o para dejar allí el cuerpo que inicia todo un reguero de investigaciones.
        Llegamos a la hora convenida, la bruma comienza a caer sobre la ciudad. Ha sido un día húmedo lo que provoca que la neblina se vaya expandiendo conforme la noche va cayendo. El campanario nos avisa que son las diez. De fondo se escucha el sonido de las herraduras de un coche de caballos que acaba de dejar a una pareja en la puerta de su hotel. Ya está bien por hoy pensará el esforzado animal.
Nos saludamos con la efusividad de costumbre y nos sentamos en el banco de hierro forjado. Rúas me mira a los ojos y me dice –lo que te voy a contar tiene enorme trascendencia.
Su tono de voz grave, la hora de la cita, su manera de mirarme no me deja ninguna duda de que lo que me va a contar tiene enorme repercusión.
–Mira, prosigue Rúas, están implicados empresarios, periodistas, medios de comunicación y políticos. De por medio, hay ERE, compra y venta de empresas que cambian de manos y luego son vueltas a adquirir. Emisoras que están retransmitiendo sin ya contar con licencias, estando denunciadas y perdidos sus derechos de emisión en los tribunales competentes.
–Interesante Rúas. ¿Y cómo te ha llegado a ti la información? ¿La has podido cotejar y contrastar con otras fuentes, con documentos?
–Sí, ya tengo en mi poder una parte de la documentación que demuestra toda esa serie de concatenaciones e intereses creados. De hacer y luego deshacer cuando los objetivos urbanísticos y empresariales se habían conseguido, y posteriormente ha llegado un momento en que toda la red mediática que se había montado ya no sirve para seguir presionando al gobierno de turno.
–Rúas, ¿cómo están actuando los trabajadores implicados en el ERE?
–Hay de todos. La mayoría ha aceptado las indemnizaciones y el paro que les corresponde después de haber estado sufriendo meses de mobbing laboral. Alguno está en situación ya de jubilación real y no tiene problema porque le quedan dos años para que le llegue el turno. Otros tienen el compromiso de que cuando se abra el espacio mediático entrarán a trabajar con otra compañía. Y quedan unos cuantos que son los lacayos del sistema y que están cobrando a cambio de haber colaborado en la trama. Esos últimos son los que están haciendo la programación sin contar ya con licencia oficial.
–¡Cómo está el patio!, Rúas. Hace unos días, el tribunal condenaba a los del caso Mercasevilla. Otro a los implicados en el juicio del Ayuntamiento de Camas. Ahora el fiscal pide una indemnización millonaria para el Duque y su socio. Cada vez está más claro que los responsables de los ERE y de las subvenciones de Empleo en Andalucía acabarán siendo declarados culpables. En Baleares ocurre lo mismo con el ex presidente.
–Sí, España de norte a sur, de este u oeste, haciendo un aquelarre goyesco a los corruptos y cómplices. Buena hora de limpiar la casa de los espíritus nocivos.
–En Estados Unidos, gracias al pragmatismo y a la agilidad de su sistema judicial, todo se aligera. Viste Rúas la noticia de finales de la semana pasada: la petrolera BP condenada a pagar 3500 millones de euros más por el vertido de petróleo en el Golfo de México.
–Hablando de petróleo, en todo el caso que te he empezado a contar, también hay noticias sobre el oro negro que ya te contaré próximamente. Vamos para casa y cenemos, y te voy enseñando la documentación que tengo.
Salimos Rúas y yo de la plaza Woodward y Bernstein, camino de su vivienda. Nos cruzamos por el trayecto con algunos estudiantes extranjeros y nacionales que están disfrutando de la jornada de jueves propia de los universitarios. Nos miramos Rúas y yo recordando cuando nosotros a sus edades también descubríamos las primeras fraguas de la pasión junto a amigas de aquí y de allá. Ahora que ya es víspera de fin de semana, querido lector y lectora animaros a revivir el espíritu universitario. 

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