Rabanal y sus versos torean a la vida



Vamos a completar la semana en el Rick´s Café, reseñando la obra poética de Luis Miguel Rabanal, Música para torpes, Ediciones Baile del Sol. Comienza su poemario Rabanal con fuerza, avisando del contubernio entre los políticos y los medios de comunicación, que tanta incidencia está teniendo en los tiempos que vivimos. La imagen que el poeta construye es muy sintomática, nos advierte del griterío político. Gritan aquí y allá, a ambos lados del Atlántico. Los que ya somos conscientes de las consecuencias de los gritos, sabemos que tras ellos se esconden el vacío de ideas, de propuestas y de capacidad de vertebrar acuerdos. Gritan porque no saben escuchar ni quieren. Abre y cierra esta obra poética Luis Miguel con este asunto, lo que muestra, por un lado, la coherencia y el acierto suyo a la hora de estructurar el poemario. Y, por otro, la necesidad que tenemos la ciudadanía de liberarnos de esa opresión en que se ha convertido la clase política, los partidos, que solo buscan sus intereses, y que han tejido toda una maraña para influir torpe y maniqueamente en cualquier asunto humano. Libertad, proclamemos y luchemos por nuestra libertad frente a la tiranía de la partitocracia.
        La apuesta editorial de Baile del Sol Ediciones, que ya ha cumplido dos décadas, de lo cual nos alegramos, es artesanal. Música para torpes también atrae por la belleza de su cubierta, sobre fondo de color lila un par de caracolas marinas. El diseño y la presentación de los poemas invitan a su lectura, la fuente utilizada es bella y leíble, el adorno en la paginación una muestra del buen gusto estético. Da gusto así abrir un libro, leerlo y tenerlo en la biblioteca personal o colectiva.
        Y conforme vamos pasando página, y transitamos de un poema a otro, los temas con pausa se van sucediendo. El amor y el desamor es otra fuente de inspiración para Rabanal, que lo aborda con total compromiso. No deja afuera ninguna de las etapas del ciclo amoroso ni los matices que ellas presentan. Con esa cualidad que tienen los buenos poetas, de radiografiarnos los instantes de la vida, parte del “… cieno más triste” de quien acaba de terminar una relación para a partir de ahí ir viajando a lo largo de ese periodo catártico que todo amor roto ha de vivir. Nos propone la música de Ben Webster como recurso terapéutico válido ante el luto amoroso. Y escuchando esa otra poesía que es la música auténtica se detiene a plantearnos los momentos últimos de toda relación sentimental. En ese detalle Rabanal muestra la profundidad de su mirada y nos abre la mente y el alma a dos preguntas: la primera, cómo se viven esos momentos postreros cuando el dolor del desamor está vivo. La segunda, cómo se vive cuando el desamor ya se ha superado.
        Pero Luis Miguel Rabanal continúa con sus versos adentrándose en esto que es vivir, y aborda otro tema decisivo en la vida de cualquier persona. Con su poema Vértigos nos recuerda la fragilidad de la persona y de su vida. Invita a abrir los ojos, a meditar a través de la mirada en los asuntos decisivos de nuestra existencia. Y mira también en la mirada de los otros, con quienes se convive o se coexiste. Es ahí cuando su poesía lanza una visión crítica hacia la falta de compromiso de aquellos que se olvidan de quienes le tendieron la mano cuando lo necesitaron. De aquellos que se olvidan de sus muertos. A través de esa serie de poemas, Rabanal afronta con torería uno de los asuntos más claramente abandonados por mucha gente en nuestro tiempo: la muerte como realidad de la vida. Por cierto, el filósofo Julián Marías en su obra ya nos avisaba de este error humano que se estaba propagando como una enfermedad personal y social. No tenerla presente implica no prepararse para afrontarla. Podemos decir que quienes sí lo hacen, tienen la capacidad de llegar a ese momento último de la vida propia o de algún ser querido con una sensibilidad llena de paz. Prueba, prueben a comprobarlo por ti mismo, por vosotros mismos.
        Tras leer esa serie de poemas de Música para torpes una serie de cuestiones se nos vienen a la mente y al espíritu. Quien no emplea la memoria para aprender y para mirar hacia delante, siendo consciente de esa vivencia que es la defunción, ¿hasta que punto se está auto engañando y con ello está resistiéndose a ser libre y a crecer como persona?
Con un guiño espiritual cargado de simbolismo, nos habla Rabanal del poder de liberación de la Última cena. Ahora que el fin de semana está llamando a nuestra puerta, sírvete buena poesía para gozarlo de la mano de la obra de Luis Miguel Rabanal. 

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