Salvador Pliego: “El silencio del Machu Pichu es poesía”



Hemos navegado hasta los Estados Unidos, concretamente hasta Houston, para encontrarnos con el poeta Salvador Pliego. Su vida está llena de momentos significativos desde que decidiera en su adolescencia estudiar Antropología social. Luego, comenzó a trabajar en su México natal como programador informático, hasta que la crisis económica del año 1995 en su país le obligó a tomar camino hasta los Estados Unidos. Desde entonces se ha asentado en el país norteamericano hermano donde vive los avatares de la vida poniéndole versos a su trayectoria. Recientemente, con prudencia, se ha alegrado de la victoria electoral de Obama, pero está pendiente como millones de inmigrantes en ese país de la aplicación real de la reforma sanitaria y de que cumpla el presidente con la puesta en marcha de una política de auténtica integración de las comunidades inmigrantes.
Su poesía destila sensibilidad, interés y preocupación por la naturaleza y sus monumentos eternos, de ahí su homenaje al Machu Pichu. Se detiene en su condición de hispano y mexicano para mirar con compromiso y amor hacia México y España. Se pregunta, como millones de personas, por la necesidad de recuperar los valores auténticos de Occidente: honestidad, coherencia, libertad, solidaridad.
En el poemario que acaba de publicar, Evocación de pájaros, además de esos asuntos, dedica una parte importante al amor y la pasión en la vida personal y en pareja. Hoy publicamos la primera parte de la entrevista con Salvador, la segunda la dedicaremos a ese otro tema central de su poesía. Una obra poética que está siendo reconocida con premios internacionales y con la lectura en países americanos y en España.
Pregunta: ¿Cómo nace la poesía en el vientre?
Es una bonita metáfora.  Quizá nace como el mismo verso y la misma poesía: en el gusto a lo estético.
¿Qué te aportan Diana y Fernando a quienes dedicas este poemario?
A ellos debo una gran amistad y cariño. Por eso se les dedica el libro.
¿Por qué elegiste a Rodrigo Corzo para que te lo prologase?
Otro gran amigo. Me pidió hacer el prólogo y accedí por la gran amistad que tengo con él.
¿Qué sientes y qué piensas cuando ves el Machu Picchu y a su gente?
Primeramente: es una gran cultura, una gran nación donde se localiza. Su gente es realmente amigable.  
Por otro lado, ¿qué decir del Machu Picchu? Es un monumento único en cuanto a su grandeza e historia. Sin lugar a dudas, es una inspiración para cualquier artista. Su grandeza permite evocarlo e intentar, sólo intentar, describirlo. Para mí es fascinante.
¿Cómo describirías a nuestros lectores el camino desde Vilcabamba a las cumbres del Machu Picchu?
Diría que es parte de ese viajar a la antigüedad, a conocer su historia ancestral… Simplemente, ¡maravilloso!
Por qué Europa “le silbó al viento”; América “se puso las manos en el rostro”; y Perú se quedó “extasiado”.
El descubrir un monumento de esa magnitud no es cuestión de cada día… de ahí el sorprenderse y maravillarse ante su descubrimiento. Conocerlo es extasiarse con las creaciones colosales hechas por la mano del hombre.
Cómo son los silencios en el Machu Picchu, la conversación entre la vida y la muerte.
Eso es poesía… Tan sencillo como eso: entender la piedra, su canto y la poesía.
Radiografíanos la compañía de las aves en las laderas y en los valles del Machu Pichu, y en un jardín florido.
El verde, en esa altura, es la gesta y el combate, la lucha y la batalla.
Las aves y las flores son su grito de victoria. Así habla el Machu Picchu.
En tu poema Nacimiento haces un canto a las flores y a la primavera. Dónde podeos hallar ese jardín con alhelíes, borrajas, petunias, cardos, poinsettias, azaleas, lavandas…
Las flores siempre han sido una pasión para mí. Soy un jardinero empedernido que disfruta del color y la belleza del jardín. Basta con ver los paisajes…
Evocas a los ojos, a su mirada abierta, como símbolo de vivir libre y convivir en libertad. ¿Cómo están los ojos hoy del Mundo?
Los ojos siempre han sido para mí una ventana, un abrir de puertas y persianas… A pesar de las diarias noticias, prefiero ser optimista y pensar que allá o por acá siempre hay una esperanza por abrirse.
Tú, como mexicano afincado en Estados Unidos, cómo percibes la mirada de tus vecinos estadounidenses a sus convecinos de Centro América y Suramérica.
Sigue siendo un problema a resolverse en las siguientes generaciones. Ciertos grupos “blancos” de ese país siguen viendo con no muy buenos ojos a los latinos… Pero, a pesar de eso, y quedó demostrado en estas últimas elecciones, ya no se puede pasar por alto a los grupos minoritarios de esa nación... Como sea, vamos avanzando.
¿Qué tipo de interés ves en la mirada de la gente corriente de América hacia lo que ocurre en Europa, Asia y África?
En lo general, hay mucha apatía. Ahora Europa se está convulsionando, pero poca gente le presta atención. 
En la cultura azteca precolombina, la Tierra es Madre. Si el Padre está en el cielo, según el injerto cristiano, ¿cómo pueden el hombre y la mujer de nuestro tiempo hacer para que nuestra vida en la tierra sea más divina?
Parecerá muy cursi mi respuesta, pero la sostengo: el amor… y no hay otra forma.
Qué te llevó a simbolizar a la Madre con el rocío de la mañana y al Niño con el ave.
Creo que fueron simples imágenes poéticas. Pero, de alguna forma son representativas de un sentimiento de amor y afecto… Y eso las hace muy válidas.
Recuerdas en tu poema Plegaria de las Arenas a Auschwitz y desde ahí haces memoria de Sarajevo, Sudán… Es curioso que existan las Naciones Unidas, los Tribunales Internacionales de Justicia, que se produzcan hoy el doble de alimentos de los que necesita toda la población mundial y, sin embargo, hay miserias alimenticias, miserias financieras, miserias políticas, miserias judiciales, miserias en el trato humano. ¿Quiénes son los corresponsables?
Es un tema triste este. Mientras ese tipo de instancias estén reguladas por grupos de poder muy fuertes, va a ser difícil que cumplan con el cometido con el que fueron creadas. Tiene que cambiar esto para resolver esas fundamentales necesidades que el mundo reclama diariamente.
¿Qué podemos hacer cada persona para remediar esas lacras?
Cada uno aportar su grano de arena y compromiso. La palabra no debe ser solamente belleza y dulzura, también denuncia y protesta… y hay que hacerlo de forma firme y tajante.
España, en tu obra poética aparece con hidalguía, tierra de olivos, naranjos y flores. ¿Qué representa España en tu vida?
España es rica como madre patria y como fuente de literatura. En lo personal me inspira mucho lo que ha aportado en favor de la poesía.  Es un manantial de inspiración.
Cómo ve un mexicano afincado en USA la figura de Don Quijote.
Para los que somos hispanos y nos gustan las letras, sigue y seguirá siendo una figura emblemática. Aún sigue recorriendo su endeble figura los llanos y tierras de la España manchega.
Cómo ven tus compatriotas a Don Quijote.
Para la gente que ha leído o conoce el libro, se le sigue concibiendo como una de las obras maestras de la literatura de todos los tiempos. 
Y cómo miran los estadounidenses con quienes te relacionas a
D. Quijote.
Poco conocimiento tienen de ese maravilloso personaje. El estadounidense tradicional no ve más allá de su propia cultura: el mundo se reduce a su propio país.
Se percibe en tus versos dedicados a España, que crees en su fortaleza y en su futuro. ¿Por qué?
España pasa por un momento difícil, lleno de conflictos internos.  Pero no solamente es España, varios países de la comunidad europea y de América Latina pasan por situaciones similares… No nos queda más que la esperanza hacia el futuro… y la sonrisa; esas nunca las perdemos.
Tu país, México, está presente en este poemario. En Antes de que el corderillo grite se siente tu canto a esa niñez subyugada. Denuncias el trato injusto que unos estatutos y vecinos lobeznos le dan. ¿Qué vivencias te lo inspiraron?
Como muchos países tercermundistas, México vive no sólo el sometimiento a imperios, sino también a oligarquías locales muy fuertes que no entienden de la necesidad de un cambio en las estructuras sociales. Eso genera problemas muy fuertes de hambruna, pobreza, falta de educación, etc. Los niños son un símbolo en la búsqueda de algo nuevo, de una nueva generación de ideas y proyectos, de nuevas esperanzas. Pero también son los personajes que más sufren de ese sometimiento. Y eso es lo triste.
Antes de que demos paso a la segunda parte de la entrevista, cuéntanos cómo suena el bandoneón, muy presente en tu poesía.
Mi obra es, por lo general, esperanzadora y feliz. Desde una flauta hasta un bandoneón suenan los cantos de la alegría en mis versos.  No puedo verlo de otra forma: veo esperanza en el futuro, en las parejas, en el mundo que nos rodea. Mis versos así lo hablan y lo cantan.

Comentarios

  1. EL MAESTRO NO PODÍA PENSAR DE OTRA MANERA ,POR LA COHERENCIA QUE LO CARACTERIZA ,COMO PERSONA Y COMO ESCRITOR ,SALUDOS .

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  2. Muchas gracias Lidia, encantado de que participes en el Rick´s Café. A la espera de nuevas visitas, te deseo un buen día.

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